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Moisés
ungió a Josué con aceite. El aceite era símbolo de fuerza, salud, alegría y
belleza. La unción significaba que la persona ungida se hacía "una"
con YHVH, para realizar la misión que en unión con Dios, éste quería
realizar. En el caso de Josué fue introducir al pueblo hebreo, signo de la Presencia de Dios
entre nosotros, a la tierra que le había prometido a Moisés. Así Josué se
convirtió en signo de YHVH, en Su profeta, que los iba guiando hasta
introducirlos en la tierra que "mana leche y miel", como lo
había anunciado a los padres de Su Pueblo. También se ungían los reyes como
signo de que reinarían en unión con YHVH. Y se ungían los sacerdotes también
como signo de que su servicio al Templo y al Pueblo lo hacían en el nombre de
YHVH, en unión con El y junto con El. Se ungían los huéspedes, como muestra
de honor. También lo hacían para tener fuerza y para curar enfermos.
Nosotros
conservamos en nuestra Iglesia Católica la Unción para ordenar sacerdotes, en el Bautismo
y cuando se ora por los enfermos. Este, ya es un Sacramento como tal y se
llama sacramento de Unción de los Enfermos. Antes se
llamaba "Extremaunción", pero desde el concilio Vaticano II se
retomó la tradición hebrea de ungir a los enfermos: "Desde la
planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana, sino herida, hinchazón
y podrida llaga; no están curadas, ni vendadas, ni
suavizadas con aceite" (Is.1,6). Jesús y sus discípulos
también ungían a los enfermos: "Y echaban fuera muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos, y los sanaban"
(Mc.6,13). "...Y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su
cabalgadura, lo llevó al mesón y cuidó de él" (Lc. 10,34). Esta
tradición hebrea de ungir a los enfermos, buscando su salud, fue heredada por
la Iglesia
de los primeros tiempos y practicada por los primeros cristianos: "¿Está
alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la Iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la
oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere
cometido pecados, le serán perdonados" (Sant. 5,14-15). Jesús llevó
a la plenitud esta tradición, cuando la Unción empezó a ser en Su Nombre, en Su
Presencia y es por esta razón que llegó a ser el Sacramento de Unción de los
Enfermos que hoy nuestra Iglesia aplica a los enfermos. Tenemos que aprender
a pedirle a los sacerdotes que nos apliquen este Sacramento cuando estemos
enfermos del alma o del cuerpo. Este Sacramento es desconocido, poco
solicitado y temido. Llena de fuerza el alma del enfermo y de vitalidad
corporal. He visto a muchos sanar por la aplicación de este Sacramento que
contiene todo el Poder del Señor no sólo sobre la enfermedad del cuerpo sino
también del alma.
Los
Sacramentos son medios físicos que el Señor nos da para relacionarnos con El.
El Sacramento de Unción de los Enfermos es un signo visible de la gran
misericordia del Padre. Muchas veces necesitamos que El tenga piedad,
compasión, misericordia con nosotros y este Sacramento es una ventana que se
abre para encontrarnos con ese Abrazo Paternal, Fuerte y Fiel que necesitamos
en muchos momentos de nuestra vida. Sí, así como lo necesitó el hijo pródigo.
El Sacramento de Unción de los Enfermos nos vuelve a vestir de príncipes, de
hijos del Verdadero y Unico Rey. Ojalá se administrara más en nuestra
Iglesia, ya que es el signo visible que el Señor tiene, para sanar a Sus
enfermos. Además la Palabra
del Señor lo pide. La
Palabra, que es la
Voz del Señor, lo pide. Basta con acercarse al sacerdote y
pedirle que nos administre el Sacramento de Unción de los Enfermos y él lo
hará. Nosotros los católicos, por ignorancia , despreciamos el Poder del
Señor en nuestras vidas, que nos llena de fuerza, ánimo y salud por medio de
este misericordioso Sacramento.
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