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Jesús
"no vino a cambiar la ley, sino a llevarla a su plenitud" (Mt.
5,17), es decir, a completarla, a cumplirla. Y el llevar la ley de Moisés a
la plenitud consistía en hacerse El la Nueva Ley: "Porque el fin de la ley es
Cristo" (Rom. 10,4a), en completarla con Su Persona; en
perfeccionarla en El y con El. El es "el Señor del sábado"
(Mc. 2,28), o sea, que El es el Señor de la ley, porque la ley principal para
ellos era el cumplimento del sábado. Hizo muchas cosas que estaban
aparentemente en contra de la ley: curaciones en sábado, comer sin lavarse
las manos, arrancar espigas en sábado, etc. Esto lo hacía para provocar el
cambio de la ley escrita, la de Moisés, por la Ley Viva, El. Para
demostrar que El era Dios y que no era la ley, el Dios de Abraham, Isaac y
Jacob. La ley se había convertido para ellos en su dios. Habían dejado la
misericordia y las leyes del amor, por las 613 leyes de Moisés. Por eso Jesús
no se hizo el Cordero del Padre en la semana de la Pascua Judía, sino
en la anterior, y esto lo ratifica San Pablo en 1Cor. 5, 7-8.
¿Cómo
fue la semana en la cual Jesús fue el Cordero del Padre?: "Seis días
antes de la pascua, vino Jesús a Betania, donde estaba Lázaro, el que había
estado muerto, y a quien había resucitado de los muertos. Y le hicieron allí
una cena; Marta ser-vía, y Lázaro era uno de los que estaban sentados a la
mesa con él. Entonces María tomó una libra de perfume de nardo puro, de mucho
precio, y ungió los pies de Jesús, y los enjugó con sus cabellos; y la casa
se llenó del olor del perfume. Y dijo uno de sus discípulos, Judas Iscariote
hijo de Simón, el que le había de entregar: ¿Por qué no fue este perfume
vendido por trescientos denarios, y dado a los pobres? Pero dijo esto, no
porque se cuidara de los pobres, sino porque era ladrón, y teniendo la bolsa,
sustraía de lo que se echaba en ella. Entonces Jesús dijo: Déjala; para el
día de mi sepultura ha guardado esto. Porque a los pobres siempre los
tendréis con vosotros, mas a mí no siempre me tendréis" (Jn. 12,
1-8). Aún no era la pascua, faltaban seis días, pero Jesús ya estaba
empezando Su Pascua, Su Salto al Padre en el
cual llevaría toda la creación que marchaba hacia la muerte eterna (ver
análisis de Rom. 8, 19-23 en esta misma Carta). Jesús saltaba a los brazos
del Padre con todo el universo inserto en Su Naturaleza Humana, para
devolverle en Su Resurrección la Vida Eterna que, misteriosamente, había perdido
y de la cual había venido a salvarlo. Jesús "saltaba", desde la
pascua de la vida temporal hacia la Vida Eterna y en ella nos llevaba a todos, a
absolutamente todos y todo, aún cuando la Pascua oficial Judía no había empezado.
Esa
noche en Betania, seis días antes de la Pascua Judía, Jesús
empezó Su Pascua, porque el primer día de la Pascua, en la noche, se
reunían los amigos y familiares. Jesús lo estaba haciendo en la casa de sus
mejores amigos. Había, en la
Pascua oficial Judía, un servicio religioso y una gran
comida, que también la hubo ese día en que estamos diciendo que Jesús empezó
Su Pascua. Además, en la
Pascua Judía se hacía una ceremonia de duelo por todos los
israelitas que habían muerto durante todos los tiempos defendiendo el Camino
del Padre entre los hombres. Esa noche lo hubo. María estaba haciendo duelo
por el que entregaría la vida para que se realizara el deseo del Padre: Devolver la
Vida con la muerte: "Así que, por
eso es mediador de un nuevo pacto, para que
interviniendo muerte para remisión de las transgresiones que había
bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa
de la herencia eterna"
(Heb.9,15).
Esa
noche se partía el pan ázimo y se escondía. Se partía como señal del paso del
Mar Rojo y se escondía simbolizando al Mesías que esperaban en un futuro,
para que los Salvase y Reinase sobre ellos. Jesús esa noche estaba oculto en
Betania, hasta que los judíos lo encontraron: "Gran multitud de los
judíos supieron entonces que El estaba allí" (Jn. 12, 9a).
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