EL SER HUMANO SEDIENTO DE SANGRE

 

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Para saciar esta sed de sangre que tiene nuestra naturaleza humana, heredada de nuestros ancestros mamíferos, el Padre ordenó al Pueblo hebreo una serie de sacrificios donde deberían sacrificar corderos. Esta medida pedagógica del Padre sería reemplazada a su debido tiempo por Su Hijo, para suprimir para siempre los sacrificios de sangre.

Estos sacrificios eran, según Levítico 1-9:

Sacrificio de holocausto, por expiación: aquí el cordero se quemaba totalmente.
Sacrificio de oblación: era una ofrenda para agradecer.
Sacrificio por el pecado: del sacerdote, de la asamblea de los jefes, de un hombre y del pueblo.
Sacrificio de reparación: por prevaricación y por ponerse en contra de YHVH y del prójimo.
Sacrificio de investidura sacerdotal.
Sacrificio de comunión: por alabanza o por actos votivos.

Tal como lo estamos viendo en Exodo 12, el Padre pidió a Su Pueblo que en el día diez del primer mes tomaran un cordero por familia, según las familias de sus padres, es decir, por cada una de las doce tribus. Significando así que sería víctima por todos Sus hijos. Pero era también un preanuncio de la Salvación Universal. Era el preanuncio de que un Cordero joven, macho y sin defectos, salvaría a todo el universo en el momento en que Su Pueblo hubiera tomado conciencia para recibir a Ese Cordero el que también le había pre-anunciado a Abraham. ¿De que lo salvaría? De la muerte eterna, a la que Satanás con su misterio de la iniquidad, había sometido toda la Obra del Padre. "Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es al diablo" (Heb. 2,14). "Y se manifestará la gloria de YHVH y toda carne juntamente la verá, porque la boca de YHVH ha hablado" (Is. 40,5). "Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia" (Jn 1,16). "Y verá toda carne la salvación de Dios" (Lc 3,6). "Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida" (Ro, 5,18). "El cual quiere que todos los hombres se salven y vengan al conocimiento de la verdad. Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo" (1Tim 2,4-6). "Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres" (Tit. 2,11).

El Padre pedía "cordero macho" porque las hembras no se sacrificaban. En ellas estaba la potencia reproductora. "De un año", porque su carne era blanda y tenía toda la fuerza del animal nuevo. Deberían "guardarlo hasta el día catorce". "Cuatro días" de cuarentena, como signo de la espera, de la espera de la liberación. Deberían "sacrificarlo en presencia de toda la congregación del Pueblo de Israel", para que todos supieran que era la sangre del cordero la que los estaba liberando de la esclavitud egipcia. El sacrificio deberían hacerlo "entre las dos tardes", es decir entre la hora que empieza el sol a declinar y su ocaso total. Esto es, entre las tres y las seis de la tarde. A la "hora nona" según la manera de dividir el día para el pueblo hebreo.

 

 

 

 

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