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¿Qué
significa la palabra pascua? Generalmente hemos aprendido que es "paso
de YHVH". Etimológicamente la palabra "pasco", pascua,
significa "dar un salto". El Padre les abría el paso para que ellos
dieran el salto que tenían que dar. De la esclavitud a la libertad. De Egipto
a "la tierra que mana leche y miel",
de la contaminación con la idolatría egipcia, a relacionarse únicamente con
su Padre YHVH. Pero esta fiesta no se la estaba inventando el Padre. Ellos ya
tenían dos fiestas en sus costumbres ancestrales. En la noche de luna llena
sacrificaban un cordero al dios de los rebaños, buscando sus beneficios. Lo
comían como ofrenda de comunión entre el dios de los pastores y ellos, y
untaban la sangre en sus casas para alejar los males de ellas. Además los
agricultores celebraban una fiesta en primavera. Comían panes sin levadura
durante siete días, para alejar todo riesgo de contaminación de la nueva
cosecha, con la antigua levadura. Cuando el Padre les pidió celebrar estas
dos fiestas juntas, lo que estaba haciendo El era, primero que todo, respetar
sus costumbres y tradiciones. Tomando éstas para darles un sentido de
relación humano-divina. Les estaba demostrando que esos dioses a quienes
ellos ofrecían sus corderos y su cosecha de trigo, era El, el mismo Padre, el
Unico, YHVH. Y se los iba a demostrar con un prodigio mayor: liberarlos de
250 años de esclavitud a los egipcios.
Según
esta petición perpetua del Padre a Su Pueblo, el mes de Abib de este año
2001, empieza el 26 de marzo (hoy precisamente) y terminará el 23 de abril de
este mismo año según nuestro calendario. Como el Pésaj debe empezar a los 15
día de Abib, caerá el 8 de abril, hasta el día 15 del mismo mes.
Correspondiendo exactamente a nuestra Semana Santa Católica. ¿Es esto una
coincidencia? ¡No!, es nuestra Iglesia guardando la tradición judía que YHVH
le había dado a Su Pueblo hace cuatro mil años en Egipto.
La Semana del Pésaj Judío y nuestra Semana
Mayor son exactamente en la misma fecha. Esta no es una simple coincidencia,
es una demostración clara y palpable de que nuestra Iglesia Católica continúa
las ancestrales tradiciones judías. Es Ella la única que al vivir la Pasión y Resurrección de
Jesucristo, en la misma semana en que el pueblo judío conmemora la liberación
de Egipto, sigue cumpliendo el mandato antiguo de Ex.12, 3.6.16a, que sucedió
aproximadamente en el año 1.312 antes de Jesucristo, según el calendario
hebreo. Así demuestra nuestra Iglesia que vive la misma tradición del pueblo
hebreo; que cumple el mandato de YHVH de hacer de esta liberación de manos de
los egipcios, una fiesta a perpetuidad, para conmemorar la grandeza y lealtad
de nuestro Padre YHVH como lo hacen hasta hoy los judíos. Así, de esta
manera, nuestra Iglesia en el año 2001 continúa la antigua tradición judía.
Escudriñemos la Escritura para ver si
los apóstoles celebraron la
Pascua Judía y cómo la celebraron: "En aquel mismo
tiempo
el rey Herodes echó mano a algunos de la iglesia para matarles. Y mató a
espada a Jacobo, hermano de Juan. Y viendo que esto había agradado a los
judíos, procedió a prender también a Pedro. Eran entonces los días de los
panes sin levadura (estaban los discípulos en Jerusalén,
celebrando la Pascua).
Y habiéndole tomado preso, le puso en la cárcel, entregándole a cuatro grupos
de cuatro soldados cada uno (¡dieciséis soldados para un
hombre!), para que le custodiasen; y se proponía sacarle al pueblo
después de la pascua. Así que Pedro estaba
custodiado en la cárcel; pero la iglesia hacía sin cesar oración a Dios por
él. (Su comunidad, su iglesia, estaba celebrando la
pascua, la fiesta de la liberación, mientras que él estaba preso...).
Y cuando Herodes le iba a sacar, aquella misma noche estaba Pedro durmiendo
entre dos soldados, sujeto con dos cadenas, y los guardas delante de la
puerta custodiaban la cárcel. Y he aquí que se presentó un ángel del Señor, y
una luz resplandeció en la cárcel; y tocando a Pedro en el costado, le
despertó, diciendo: Levántate pronto. Y las cadenas se le cayeron de las
manos. Le dijo el ángel: Cíñete, y átate las sandalias. Y lo hizo así. Y le
dijo: Envuélvete en tu manto y sígueme. Y saliendo, le seguía; pero no sabía
que era verdad lo que hacía el ángel, sino que pensaba que veía una visión.
Habiendo pasado la primera y la segunda guardia, llegaron a la puerta de
hierro que daba a la ciudad, la cual se les abrió por sí misma; y salidos,
pasaron una calle, y luego el ángel se apartó de él. Entonces Pedro,
volviendo en sí, dijo: Ahora entiendo verdaderamente que el Señor ha enviado
su ángel, y me ha librado de la mano de Herodes, y de todo lo que el pueblo
de los judíos esperaba. Y habiendo considerado esto llegó a casa de María la
madre de Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos, donde muchos estaban
reunidos orando. (Estaban no sólo orando por Pedro, sino
celebrando la Pascua).
Cuando llamó Pedro a la puerta del patio, salió a escuchar una muchacha
llamada Rode, la cual, cuando reconoció la voz de Pedro,
de gozo no abrió la puerta, sino que corriendo adentro, dio la nueva de que
Pedro estaba a la puerta" (Hech.12,1-14).
¡Qué
sorprendente ver cómo se repitió en esa noche de Pascua, lo que había pasado
en Egipto 1500 años atrás! Pedro es liberado por un ángel que le dice que se
vista de la misma forma que pidió YHVH a los israelitas que se vistieran la
noche en que los iba a liberar de la esclavitud de los egipcios. Esta es la
única prueba que da la
Sagrada Escritura de que los apóstoles celebraron la Pascua Judía. Pero
mirando con detención la actitud de San Pablo, encontramos que él desestimó la Pascua Judía,
cambiándola por la
Nueva Pascua, la de Jesucristo: "Limpiaos,
pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como
sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros.
Así que celebremos la pascua, no con la vieja levadura, ni con la levadura de
malicia y de maldad, sino, con panes sin levadura, de sinceridad y de
verdad" (1Cor. 5,7-8). San Pablo está hablando de la antigua
Pascua Judía. Está diciendo que es "levadura
vieja". Antes de la Pascua sacaban toda la
levadura de las casas como signo de sacar de sus vidas la soberbia, el
orgullo y la arrogancia, manifestados sobre todo en creer que ellos se
salvaban a sí mismos cumpliendo las leyes. Cuando dice "nueva
masa", está diciendo nuevo Pueblo de Dios, ya no sólo el
judío, sino el nuevo, que estaba formado por los judíos y los gentiles. "Sin levadura como
sois", es decir, sin el pensamiento y cumplimiento de las
antiguas leyes: "Y Jesús les dijo: Mirad, guardaos
de la levadura de los fariseos y de los saduceos. ¿Cómo es que no entendéis
que no fue por el pan que os dije que os guardáseis de la levadura de los
fariseos y de los saduceos? Entonces entendieron que no les había dicho que
se guardasen de la levadura del pan, sino de la doctrina de los fariseos y de
los saduceos" (Mt.16,6.11-12). San Pablo ya no está hablando
de la Pascua
de Moisés, está hablando de la
Pascua de Cristo, de Su Sacrificio y eso es lo que ahora se
tenía que celebrar. No era el corderito que los había liberado con su sangre
en Egipto, era Cristo quien con la
Suya, había liberado la Creación entera de manos de la muerte eterna.
Por eso invita San Pablo a celebrar la Pascua no con la antigua doctrina, la antigua
levadura; ni con "levadura de malicia y de maldad", porque
ellos eran blancos por fuera y putrefactos por dentro: "¡Ay de
vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque sois semejantes a sepulcros
blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas por dentro
están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia" (Mt. 23,27).
San Pablo está invitando a una "metanoia", a un cambio de
mentalidad. Que pasen de la mentalidad de la Antigua Alianza
a la mentalidad de la
Nueva Alianza: "Con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad", dejando a un lado la hipocresía de
sentirse bueno, poniéndose de rodillas ante el Señor con toda sinceridad y
verdad, rogándole este cambio de mentalidad de lo viejo de Moisés a lo nuevo
de El. Con este texto de Corintios, en una Pascua Judía, San Pablo está
cambiando la Antigua
Pascua por la Nueva Pascua de Jesús.
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