|
|
|
|
La
crisis de la familia es muy grande. Y es que a todos se les olvidó que se
casaron no para continuar el noviazgo dentro del matrimonio, sino para forjar
entre ambos una familia que lleve a través del tiempo las enseñanzas de
Jesús. ¿No dijeron el día de la boda que ustedes educarían a sus hijos
cristianamente? ¿Lo están haciendo? ¿Se sientan los padres y las madres con
sus hijos a leer la
Sagrada Escritura, a enseñarles la Historia de la Salvación, a
enseñarles cómo relacionarse con el Señor? ¿O se dedican solamente a
regañarlos porque en la Misa
dominical los niños quieren ir hasta el altar y pedirle al sacerdote un poco
de lo que él está tomando y comiendo?
¿En
qué consiste el compromiso que tomaron ellos ante el ministro, el Señor y la
comunidad, de educarlos cristianamente? ¿Significará solamente entrarlos a un
colegio católico sin supervisar qué tipo de formación religiosa les están
dando? ¿Están los formadores religiosos dándoles a sus hijos una formación
liberadora y liberante de amor, o por el contrario represora, castigadora y
culpabilizante? ¿Están los formadores de sus hijos enseñándoles a conocer y
encontrarse con la
Sagrada Escritura, con Jesús, con ellos mismos? ¿Usan los
formadores religiosos en los colegios, la Sagrada Escritura
solamente para enseñar pequeñas historietas de la Historia Sagrada?
¿Cuál papá estudia con su hijo los temas de religión que les están dando en
los colegios? ¿No es una educación religiosa, represora y castigadora la que
va formando la mente del niño hacia el miedo, la autorrepresión, la
frustración, el miedo a la libertad, la estructuración de sentimientos de
culpa y al final hacia la depresión? ¿Cuántas personas tienen daños
irreparables en su estructura sexual, porque la manera como lo educaron
sexualmente fue con la amenaza del infierno eterno ante la acción de la
masturbación?
Es
el Sacramento de la Familia
el medio que puso el Señor para que la formación del ser humano, sea
integral, íntegra e integrada. Pero estamos viviendo en sociedades que apoyan
a los padres para que no se preocupen de lo que aprenden sus hijos. Y esta
acción incongruente e incoherente es, después de haber prometido públicamente
y ante el Señor, educar a sus hijos cristianamente. Muchas parejas acuden al
Sacramento del Matrimonio sin creer en Jesús, sin conocer Su Palabra, sin
desear ser padres, sin importarles la educación de sus hijos, solamente para
tener un permiso social de dar rienda suelta a sus pasiones sexuales
reprimidas. ¿Cuántas mujeres se han casado sólo porque deseaban tener hijos,
y satisfacer el instinto maternal que es, después del de la procreación, el
más fuerte de los instintos? ¿O para escaparse de un papá dominante, de una
madre enferma, o para conseguir dinero, fama y posición social mediante las
tan famosas sociedades hechas entre ambos cónyuges? Y tantas otras cosas
diferentes a querer PROLONGAR POR MEDIO DE SUS HIJOS LAS VERDADES DE JESUS,
COMO LO PROMETIERON ANTE LA
COMUNIDAD Y EL SEÑOR. ESTE ES EL VERDADERO PLAN DEL SEÑOR
AL ELEGIR PARA INICIAR SU PLAN DE SALVACION LA PAREJA HUMANA
CONFORMADA POR SARA Y ABRAHAM. De esta manera irrespetan y denigran el primer
Sacramento de todos, el de LA
FAMILIA.
La
única forma de que la pareja humana siga unida después de que pasen los
efluvios de la pasión, momento en el cual empiezan los mal entendidos, los
aburrimientos compartidos, las inculpaciones, las agresiones, es por medio de
Jesucristo, que es el Amor. Unicamente permaneciendo en El se puede
permanecer unido con el cónyuge, PORQUE JESUS ES EL UNICO VINCULO DE AMOR. Lo
que nosotros llamamos amor en el matrimonio, no pasa de ser el instinto natural
a la procreación que produce una atracción tan fuerte entre los sexos, que
les costó la vida a Romeo y Julieta y hace a tantas parejas decir ante la
comunidad y ante el Señor y Su ministro cosas que ni piensan, ni sienten, ni
cumplen.
El
Sacramento del Matrimonio data también de épocas muy antiguas. Todos sabemos
que por naturaleza el ser humano es polígamo. La Historia de la Salvación está llena
de reyes que están llenos de reinas. Nuestra condición de mamíferos nos hace
tener la poligamia en nuestro inconsciente colectivo. Al humanizarnos,
relacionándonos con Dios, dejamos estas costumbre animales. Solo en el año 400 a.c. la monogamia fue
adoptada definitivamente en las costumbres hebreas. El Libro de Tobías es una
comprobación de ello. Jesús lo que hizo fue elevar la dignidad de la mujer en
el matrimonio.
En
la Antigua Alianza
un hombre podía repudiar a su mujer, dejarla por cualquier causa siempre y
cuando le diera una carta de repudio. Jesús terminó con eso, elevó los
derechos de la mujer en el matrimonio y dijo que éste podía disolverse
"sólo por causa de fornicación": "Entonces vinieron a El
los fariseos, tentándole y diciéndole: ¿Es lícito al hombre repudiar a su
mujer por cualquier causa? El, respondiendo les dijo: ¿No habéis leído que el
que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, y dijo: Por esto el
hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola
carne? Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios
juntó, no lo separe el hombre. Le dijeron: ¿Por qué, pues, mandó Moisés dar
carta de divorcio y repudiarla? El les dijo: Por la dureza de vuestro corazón
Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; mas al principio no fue así.
Y Yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo
por caso de fornicación, y se casa con otra adultera; y el que se casa
con la repudiada, adultera. Le dijeron sus discípulos: Si así es la condición
del hombre con su mujer, no conviene casarse. Entonces él les dijo: No todos
son capaces de recibir esto, sino aquellos a quienes es dado. Pues hay
eunucos que nacieron así del vientre de su madre, y hay eunucos que son
hechos eunucos por los hombres, y hay eunucos que a sí mismos se hicieron
eunucos por causa del reino de los cielos. El que sea capaz de recibir esto,
que lo reciba" (Mt. 19, 3-12). Entonces el matrimonio está
instituido como monogámico desde el Génesis, es decir desde Moisés, sólo que
en el proceso de aprendizaje del ser humano, pasaron casi dos mil años y aquí
vemos a los fariseos, que no quebrantaban ni un mandamiento, buscando un
resquicio para que Jesús les apruebe su adulterio.
Tampoco
el episodio de las Bodas de Caná tuvo como objetivo bendecir el matrimonio.
La lectura pneumática (según la intención que tuvo el Espíritu Santo al
dictarle el texto a los Escritores Sagrados) de este pasaje, nos lleva
necesariamente a una narración para la instauración de la Nueva Alianza (ver
mi Carta Numero Uno), no a la institución del Sacramento del Matrimonio que
es el signo visible de la realidad divina invisible: "Dios creó al
hombre a su imagen y semejanza, varón y hembra los creó" (Gen.
1,27). Lo que indica que Dios tiene principio vital masculino y principio
vital femenino, por eso brotó de Su Ser la Creación. Asimismo,
el Sacramento del Matrimonio es signo visible de esta realidad invisible de
donde brota la formación de un nuevo ser, de una nueva criatura. El
Sacramento del Matrimonio anuncia que esta pareja humana es continuadora de
la obra de creación del Padre aquí en la tierra. Y cuando Jesús dignificó en
El, la presencia de la mujer, el Sacramento estaba constituido como tal,
desde el año 400 antes de Su Venida. Produce mucha seguridad para nuestra fe,
el comprobar que los Sacramentos están enraizados en nuestros instintos
naturales y en antiguas tradiciones judías, y que no son meros ritos mágicos
inventados en algunos momentos de nuestra historia.
|
|