LA FAMILIA, EL PRIMER SACRAMENTO

 

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Tratemos de introducirnos en los primeros momentos que narra Génesis 12, 1 y siguientes: "Pero YHVH había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré... y tomó Abram a Sarai su mujer... y salieron para ir a la tierra de Canaán y a tierra de Canaán llegaron". YHVH eligió a un varón y a una mujer para iniciar Su Plan de formación de un pueblo. A ese pueblo llegaría Su Hijo Unico, se haría hombre, sería hecho Cordero y en Su Resurrección salvaría toda la Creación de la muerte eterna.

La primera Palabra Divina que se escuchó en la creación fue: "LEJ LEJA". Así le dijo YHVH a Abram: "SAL DE TI MISMO". Abram fue el primer ser humano penetrado por Dios y por eso su nombre significa "padre de la fe" (fe, "emuná", impregnar, penetrar). Cuando Abram fue penetrado por estas palabras, inmediatamente actuó, porque "oyó" y tomó a su mujer Sarai y emprendió su viaje. Abram salió de sí mismo, tomó a su mujer, "escuchó", obedeció y partió. Y porque Abram hizo esto, estamos nosotros en este momento hablando de nuestro padre en la fe. El fue el primero que nos transmitió el conocimiento del encuentro con YHVH. Nosotros lo heredamos de él. Esta primera pareja humana vino a ser el "signo visible de una realidad invisible" que había entrado en su vida y la había cambiado. Al escuchar esta voz dejaron a sus padres y a su tierra. Abraham y Sara fueron el primer signo visible del Dios invisible, quien al hacer contacto con ellos cambió el sentido de sus vidas. PODRIAMOS DECIR QUE LA PAREJA HUMANA ES EL PRIMER SACRAMENTO DE DIOS, que fueron el varón y la mujer UNIDOS, JUNTOS, el primer signo visible por medio del cual YHVH se manifestó a toda la humanidad y, en ellos, a toda la creación. Penetró en ellos y en su esterilidad como pareja, los hizo fecundos y les concedió el hijo que en la edad que tenían, ya no tendrían nunca por medios naturales.

Este hijo, Isaac, recibió de Abraham toda la enseñanza acerca de quién era ese ser invisible que se comunicaba con ellos como pareja, de manera tan real y tan eficaz como para otorgarles un hijo cuando no tenían ninguna posibilidad de lograrlo por ellos mismos. Les estaba dando el hijo que anhelaban sin cesar y que le pedían a los dioses humanos, sordos y mudos. Ahora ya tenían la prueba contundente de la existencia de ese Ser Invisible que llamaban Dios. La prueba irrefutable, el Sacramento, "el signo visible de esa realidad invisible" ahí está: Isaac su hijo está revelando la existencia de un Dios amoroso, poderoso, solidario y generoso. Del Dios que participa en nuestra historia, que la penetra, que se introduce en ella y la transforma.

YHVH se manifestó a esta pareja, la hizo Sacramento por una sola razón: EL HIJO. YHVH no se manifestó a Abraham y Sara sólo para que ellos estuvieran muy bien y muy contentos entre ellos. A YHVH no le interesaba tanto el matrimonio en sí, le interesaba LA FAMILIA. Al nacer Isaac, él y sus padres fueron el SACRAMENTO DE LA FAMILIA.

YHVH necesitaba la familia porque necesitaba transmitirse a las demás generaciones por medio de ella. Abraham era quien formaba y educaba a su hijo Isaac (Gen. 22, 7-8). Quien le enseñaba quién era YHVH y la manera de relacionarse con El. Abraham tenía un gusto y una dicha enormes de ser papá. Estaba feliz de su paternidad, de su hijo, de formarlo, de enseñarlo, de estar, compartir y convivir con él. Este primer Sacramento, que en realidad no fue el del matrimonio, sino el de La Familia, ha perdido mucho de sus características iniciales. Matrimonios que en el día de la boda prometieron ante el Señor y el ministro educar en conjunto a los hijos, y hoy, muchos padres se lamentan de tener que educarlos y formarlos, como si la formación de los hijos fuera responsabilidad exclusiva de la madre, y una vergüenza e injusticia cometida contra el marido por su mujer. Lo peor es que la sociedad está convencida de que es poco varón el marido que comparta con sus hijos. Todos lo sienten víctima de la irresponsabilidad de su mujer por el hecho de pasar un rato con sus hijos. HASTA LA MAS DESNATURALIZADA MUJER, LO QUE MAS ANHELA DE SU MARIDO, ES QUE SEA EL PADRE QUE SUS HIJOS NECESITAN. Sin embargo, el marido lo que más anhela es que ella sea la mujer que él necesita y en algunos casos y muchos, los maridos necesitan que ella sea la madre que también él necesita. Al quitarle al varón su paternidad responsable en la educación, formación y crianza de los hijos, le están quitando su parte más varonil, su parte más masculina; le están quitando el plan de creación de Dios para el varón y lo están reduciendo al zángano de las colmenas de abejas, a mero reproductor, privándolo de la más grande de las satisfacciones que puede tener: HACER DE UN HIJO, UNA MUJER, UN VARON, UN SER HUMANO DE BIEN, TRANSMISORES DE LA VERDAD, DEFENSORES DE ELLA Y DEL AMOR.

Yo no me explico por qué los varones no han protestado contra el hecho de que los conviertan en sustentadores familiares solamente y de todo, aún de la sociedad de consumo que consume a sus propios hijos. ¿No es una locura ver por todas partes en nuestras sociedades que la única manera de que los hijos tengan padre un tiempo es que la pareja tenga que separarse y el juez obligue al papá a atender a sus hijos cada ciertos días? ¿Por qué sucede todo esto? Porque muchos se casaron sin creer en Jesús, creían en la sociedad, no conocían a Jesús, lo usaron para poder dar curso libre a sus instintos sexuales. Jesús no estuvo en medio porque: "Lo que Dios unió no lo separa el hombre" (Mt.19,6). Y si se separan fue porque Dios no los unió, puesto que el ser humano es incapaz de separar lo que Dios une. El matrimonio, o cualquier relación que tiene al Señor Jesús entre medio, es inseparable, porque la fuerza de cohesión que ejerce el Espíritu Santo en la pareja, los obliga a perdonarse, les enseña caminos de encuentro, caminos de complementación, los hace salir de sí mismos para elongarse hacia el otro, les enseña a incrementarse como pareja, como personas, les enseña a ser amigos, el máximo galardón del Reino de Dios. La crisis familiar se da simplemente porque no les enseñaron a los cónyuges a vivir con Jesús, en Jesús y desde Jesús, porque les enseñaron a vivir solamente desde ellos mismos y desde la sociedad ante la cual tienen que fingir.

 

 

 

 

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