"HÁGASE CONMIGO CONFORME A TU PALABRA"

 

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Quiero terminar esta octava carta, hoy día de Santa Sabina, 29 de agosto, día en que la Iglesia celebra mi santo juntamente con la degollación de San Juan Bautista por haberle dicho la verdad de la Palabra de Dios a Herodes, con las gloriosas y divinas palabras de la tierna doncella de Israel :

Con estos símbolos gráficos quiero decir que son Palabras tan grandes las de María, que es imposible llegar a escudriñarlas y entenderlas en su totalidad. Hay tanta majestad, tanta divinidad en ellas, que entraré de rodillas a su misterio, a su potencia, a su poder. Palabras que encierran un gran misterio y que traducidas son: "He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a Tu Palabra" (Mt. 1,38).

SIERVA: Sierva es la persona que se ha ofrecido voluntariamente, con gran cariño y buena gana a otro, para hacer su voluntad. Sierva es la persona que ha tomado la decisión de ligarse a otro en obediencia, lealtad y devoción. Sierva es la persona que conociendo todo lo que va a suceder con la persona a quien se liga voluntariamente, no tiene ningún reparo en "atarse" al otro cueste lo que cueste y pase lo que pase. María, la tierna doncella de Israel, sabía perfectamente todo lo que significaría su Sí al Señor. Sabía que al estar encinta sin haberse casado, la apedrearían hasta matarla. Sabía que su hijo sería tratado siempre como hijo de prostitución, como plebeyo (Mc.6,3: aquí San Marcos dice "Hijo de María", esto significa hijo natural, puesto que al hijo legítimo se lo identificaba con el nombre de su padre, es decir, Jesús, Hijo de José ). Sabía, por los profetas, lo que sufriría su hijo. Y también sabía quien era su hijo y cuál era Su Misión (Is. 53). Conociendo María que "una espada traspasaría su corazón" (Lc. 2,35) voluntariamente se ligó al Padre para concebir en sus entrañas a Dios hecho hombre, a "ese hijo que nos es dado y a ese niño que nos ha nacido" (Is.9). María no era una esclava sometida a un dueño tirano. Era una mujer cautivada por Dios, que tomó la decisión de "aprisionarse" en El, con El y para El, de manera voluntaria, leal y gustosa.

HAGASE: Significa "venir a ser"; es un cambio de condición; un cambio de estado. Es la Palabra con la cual el Padre ejecutó la Creación. Poderosa Palabra que creó el universo. (Gen. 1). Poderosa Palabra que también crea al Hijo del Padre en las entrañas de María. Por eso María "viene a ser" de otra condición, de condición humano-divina. Su naturaleza humana ha sido fecundada por la naturaleza Divina, y el Ser que concibe es de naturaleza Divina-humana, por eso ella tiene un nuevo Génesis, un nuevo estado. Ella ha abierto las puertas del universo, las puertas de la Creación, al Hijo del Padre. Ella, María, Mujer, ha abierto las puertas de la humanidad a la Salvación y a la Vida Eterna.Gracias Madre María por eso. Por tu seguridad en que la Palabra es creadora. Porque sabes que "la Palabra es Viva y Eficaz", y la supiste usar para que el Padre creara a Su y Tu Hijo en tu vientre de mujer doncella tierna de Israel. Gracias por esta divina Palabra: "Hágase" con la cual abriste el universo a un nuevo orden de cosas: a la Nueva Alianza, a la Salvación que vendría a instaurar tu Hijo y el Hijo del Padre, a la Vida Eterna.

EN MI: No era en el espacio, ni en un lugar geográfico, era en ella misma, en su mismisidad a donde ella, María, convocaba este nuevo Génesis, esta nueva creación: la del Hijo del Altísimo.

CONFORME: Con la misma forma. Con la misma horma, con el mismo molde, con el mismo modelo.

A TU PALABRA: Conforme a Tu "Rhema", conforme a "Tu Espada del Espíritu". María sabe que su actitud de decirle Sí al Padre, romperá las leyes y las tradiciones judías. Cortará en dos la historia, separará las Alianzas. Ella misma será "Espada de doble filo". Partirá en dos, con su entrega al Padre, dos mil años de tradición hebrea, para darle paso a "la plenitud de los tiempos, a la llegada del Bendito", al liberador de la obra del Padre, al Victorioso, al destruidor de Satanás, a Su Hijo Jesús, al Cristo del Padre, al JESUCRISTO nuestro y del Padre, "ante quien se doblará toda rodilla en el cielo y en la tierra por los siglos de los siglos. AMEN".

Gracias Señor por el regalo que me haces al terminar hoy, día de Santa Sabina, de mi Santo, esta octava carta. Gracias por la Palabra de la Eucaristía de hoy que confirma mi camino y de nuevo se muestra viva al estar, de manera misteriosa, inscrita en lo que hoy estoy viviendo y haciendo:

"Tú, pues, ciñe tus lomos, levántate, y háblales todo cuanto te mande; no temas delante de ellos, para que no te haga yo quebrantar delante de ellos. Porque he aquí que yo te he puesto en este día como ciudad fortificada, como columna de hierro, y como muro de bronce contra toda esta tierra, contra los reyes de Judá, sus príncipes, sus sacerdotes, y el pueblo de la tierra. Y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo dice YHVH, para librarte" (Jer. 1, 17-19).

"Oh Dios, acude a librarme; apresúrate, oh Dios a socorrerme. Sean avergonzados y confundidos los que buscan mi vida; sean vueltos atrás y avergonzados los que mi mal desean. Sean vueltos atrás, en pago de su afrenta hecha, los que dicen: ¡Ah! ¡Ah!. Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan, y digan siempre los que aman tu salvación: Engrandecido sea Dios. Yo estoy afligido y menesteroso; apresúrate a mí, oh Dios. Ayuda mía y mi libertador eres Tú; oh YHVH, no te detengas" (Sal. 70).

"Porque el mismo Herodes había enviado y prendido a Juan, y le había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, mujer de Felipe su hermano; pues le había tomado por mujer. Porque Juan decía a Herodes: No te es lícito tener la mujer de tu hermano. Pero Herodías le acechaba, y deseaba matarle, y no podía; porque Herodes temía a Juan, sabiendo que era varón justo y santo, y le guardaba a salvo; y oyéndole, se quedaba muy perplejo, pero le escuchaba de buena gana. Pero venido un día oportuno, en que Herodes, en la fiesta de su cumpleaños, daba una cena a sus príncipes y tribunos y a los principales de Galilea, entrando la hija de Herodías, danzó y agradó a Herodes y a los que estaban con él a la mesa; y el rey dijo a la muchacha: Pídeme lo que quieras, y yo te lo daré. Y le juró: Todo lo que me pidas te daré, hasta la mitad de mi reino. Saliendo ella, dijo a su madre: ¿Qué pediré? Y ella le dijo: La cabeza de Juan el Bautista. Entonces ella entró prontamente al rey, y pidió diciendo: Quiero que ahora mismo me des en un plato la cabeza de Juan el Bautista. Y el rey se entristeció mucho; pero a causa del juramento, y de los que estaban con él a la mesa, no quiso desecharlo. Y en seguida el rey, enviando a uno de la guardia, mandó que fuese traída la cabeza de Juan. El guarda fue, le decapitó en la cárcel, y trajo su cabeza en un plato y la dio a la muchacha, y la muchacha la dio a su madre. Cuando oyeron esto sus discípulos, vinieron y tomaron su cuerpo, y lo pusieron en un sepulcro" (Mc. 6,17-29).

Señor Jesús: me inclino ante el poder de Tu Palabra. Empecé esta octava carta el día 5 de agosto en que la Iglesia conmemoraba la orden de asesinar a Jeremías y a Juan el Bautista, y hoy, 29 de agosto, día de Santa Sabina, también asesinada por causa de Tu Palabra, celebra la Iglesia la degollación de Juan el Bautista y la misión profética de Jeremías. Esta octava carta quedó enmarcada entre las dos celebraciones del asesinato de Juan el Bautista. ¡Qué misterio Señor!

Pido al Señor que esta octava carta sobre la Palabra de Dios, sea una luz para todos aquellos que quieren conocer más de Jesús y de Su Palabra. Y es con esta contribución a la permanencia eterna de la Iglesia, que pido y suplico de nuevo:
¡¡DEVUELVANNOS LA IGLESIA DE JESUCRISTO!!

Muchas gracias
Valdivia, 29 de agosto
Día de Santa Sabina

Sabina Vélez Hurtado

 

 

 

 

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