LA PALABRA PROFÉTICA

 

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Cuando tenemos relación directa y personal con el Señor, El nos habla, nos guía, nos amonesta, nos estimula, nos aprueba o reprueba, nos ama por medio de Su Palabra y esto se conoce como "Palabra Profética". "Además dijo Josafat al rey de Israel: Te ruego que consultes hoy la Palabra de YHVH" (2Cron.18,4) "Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta" (Heb. 4,13). Un ejemplo: mi madre, de 83 años y delicada de salud, quiere venir a visitarme a Chile. Le pregunto al Señor si conviene que viaje sola en avión desde Colombia, serían tres tramos aéreos. Me pongo en oración, le pregunto directamente, abro LA BIBLIA y el versículo que primero leo es el siguiente: "Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible" (Mr. 9,23). Con este versículo el Señor me dice que puede venirse sola y que nada le pasará. No se trata de adivinación, puesto que tengo relación personal y directa con El, se trata de Palabra profética. Otro ejemplo: años atrás una mujer dueña de una empresa de viajes me propuso llevar una excursión a Israel. Oré largo rato. Le hice al Señor la pregunta directa: "¿Voy a Israel con esta mujer, llevando un grupo? Consulté LA BIBLIA y el Señor en Ella me contestó lo siguiente: "Guárdate de dejarte engañar y de ser humillado por estúpido" (Eclo. 13,8). Le dije que no, que el Señor no quería. Al año siguiente esta mujer insistió de nuevo, yo hice lo mismo, oré y le pregunté al Señor quien me contestó en el mismo texto un poco más adelante: "Observa y ponte bien en guardia porque caminas hacia tu propia ruina" (Eclo. 13,13). Ante la insistencia de la mujer, yo llevé la excursión a Israel, y mi desobediencia hizo que estas palabras del Señor se cumplieran exactamente, eso pasó : "humillación y ruina" para mi. El primero de julio de 1996, ante un problema serio que tenía en un ojo, decidí operarme. El día anterior a la cirugía le "pregunté al Señor". Hice oración, pregunté y consulté LA BIBLIA, y el Señor me habló proféticamente de la siguiente manera: "Quien hiere el ojo hace correr las lágrimas" (Eclo. 22,19). Aún cuando la cirugía ya estaba programada, un día antes la cancelé, y al domingo siguiente leí en El Mercurio que el médico que me iba a operar estaba en juicio por haber dejado ciegas a tres personas. Esta es la Palabra Profética. Con ella no se juega, porque es el mismo Jesucristo quien está contestando, y para preguntar o saber algo, por medio de la "Palabra Profética", es necesario tener relación directa, personal y asidua con El.

La Palabra del Señor produce en nosotros muchos efectos, veamos: "Por tanto, pondréis estas mis palabras en vuestro corazón y en vuestra alma, y las ataréis por señal en vuestra mano, y serán por frontales entre vuestros ojos. Y las enseñaréis a vuestros hijos, hablando de ellas, ora sentado en tu casa, o andando por el camino, cuando te acuestes, y cuando te levantes: y la escribirás en los postes de tu casa, y en tus portadas: para que sean aumentados vuestros días, y los días de vuestros hijos, sobre la tierra que juró YHVH a vuestros padres que les había de dar, como los días de los cielos sobre la tierra. Porque si guardareis cuidadosamente todas estas palabras que yo os prescribo para que las cumpláis; amando a YHVH vuestro Dios y andando en todos sus caminos, y allegándoos a El, YHVH echará todos vuestros enemigos de delante de vosotros y poseeréis naciones grandes y más fuertes que vosotros. Todo lugar que pisare la planta de vuestro pie será vuestro: desde el desierto y el Líbano, desde el río, el río Eufrates, hasta la mar postrera será vuestro término. Nadie se sostendrá delante de vosotros: miedo y temor de vosotros pondrá YHVH sobre la haz de toda la tierra que hollareis, como él os ha dicho" (Deut. 11, 18-32).

Señor: "con tus palabras puestas en mi corazón, en mi alma y atada a mis manos y puestas por frontal entre mis ojos y enseñándoselas a mis hijos mientras estoy sentada, caminando, acostada, o al levantarme. Si las escribo en los postes y puertas de mi casa", ¿qué me podrá faltar? ¿A qué o a quien podré temerle? ¿Qué podrán tus enemigos contra mí ? Con tu Palabra rodeándome por dentro y por fuera, por delante y por detrás, ¿qué o quien podrá algo contra mí ? Gracias por la seguridad, confianza y valentía que infunde tu Palabra en el corazón y en el alma de quienes la buscan, aceptan, abrazan y aman.

 

 

 

 

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