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Además,
la Palabra
de Dios es de doble filo porque tiene diferentes sentidos: en la Antigua Alianza
tiene un significado y en la
Nueva Alianza tiene otro significado. Esto se llama "sentidos de la Sagrada Escritura".
Por ejemplo, en Génesis 3,14ª.15 dice: "Y YHVH Dios dijo a la
serpiente:... y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y
la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el
calcañar". Veamos los diferentes sentidos de este texto: el libro de
la Antigua Alianza
está diciendo que el pueblo hebreo (mujer y su simiente) será el que peleará
contra la serpiente (Satanás; ver mi séptima carta) y con los hijos de
Satanás. La simiente de este pueblo, alguien nacido del pueblo hebreo, le
herirá la cabeza. Esto significa que la autoridad satánica sobre la
muerte, el odio y la mentira (Jn.8,44) serán destruidas por un hijo del
pueblo hebreo (simiente). La capacidad satánica para gobernar en su reino de
muerte (cabeza) será aplastada, y el pueblo hebreo mostrará triunfalmente la
decapitada cabeza de su enemigo Satanás, como el mejor trofeo de guerra. Este
es su sentido primero.
Leyendo
este mismo versículo desde la revelación del Nuevo testamento, queda muy
claro darse cuenta que esa mujer, la Iglesia, y sus hijos, los amigos de Jesús,
somos los encargados de "herir la cabeza de Satanás", es decir, luchar
con la Palabra
de Dios contra la mentira humana (cabeza de Satanás) que se le ha adjudicado
a Jesucristo. Por ejemplo no es verdad que El premie los buenos y castigue
los malos, como enseña el Catecismo Católico, puesto que Jesús dice: "...Para
que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover
sobre justos e injustos" (Mt. 5,45). Esta es una de las
tantas mentiras humanas que se le han adjudicado a Jesús y a Su Padre.
Releyendo, entonces, este versículo del Génesis desde el Cristianismo, con el
significado que acabamos de ver, se llama sentido pleno. También
es sentido pleno leer en este versículo que la mujer es María, la Madre de Jesús, y su
simiente, que aplastará la cabeza del Satán, es Jesús. Jesús aplastó el
poderío de muerte y de mentira de Satanás, con la verdad de su Resurrección y
de Su Vida Eterna. Y por eso a este versículo se lo llama protoevangelio
(primer evangelio) y a pesar de ser del Génesis, tiene su sentido pleno, perenne
o final en el Nuevo Testamento. Esto significa este
"protoevangelio" (primer evangelio), así llamado este pasaje del
Génesis, para el pueblo judío. ES UN PRIMER ANUNCIO DEL MESÍAS TRIUNFADOR
SOBRE EL PODER DE SATANÁS.
San
Pablo nos advierte que estamos en guerra y que debemos vestirnos y
apertrecharnos como soldados: "Vestíos de toda la armadura de Dios,
para que podaís estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no
tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades,
contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes
espirituales de maldad en las regiones celestes. Por tanto tomad toda la
armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado
todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la
verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el
apresto del evangelio de la paz. Sobre todo
tomad el yelmo de la salvación , y la espada del
Espíritu, que es la Palabra
de Dios" (Ef.6,10-17). Victoria segura tenemos cuando la
batalla la peleamos con la
Espada del Espíritu, con la Palabra de Dios. Porque
la victoria contra la mentira y el engaño de Satanás ya está ganada: SATANAS
PERDIO HACE DOS MIL AÑOS CUANDO JESUS RESUCITO. Por eso el cristiano da
confiadamente la guerra porque sabe que la victoria ya está lograda. Le
ganamos a Brasil en fútbol, no hay como revertir el triunfo, así pasa en el
Camino de Jesús, ya ganamos, no hay cómo convertir el triunfo en derrota, El
está Vivo, la historia de los que estamos en Su camino lo comprueba y nada ni
nadie nos podrá separar de Su Amor: "Antes, en
todas estas cosas somos MÁS que vencedores por medio de aquel que nos
amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni
principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo porvenir, ni lo alto, ni lo
profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que
es en Cristo Jesús Señor nuestro" (Rom. 8, 37,39). Esta seguridad
que nos da la Palabra
del Señor, "viva y eficaz"es la que nos sostiene en la
batalla por lograr que en la
Iglesia se le otorgue a la Palabra de Dios el lugar
que le corresponde, y que nos devuelvan así, la Iglesia de Nuestro Señor
Jesucristo.
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