LA PALABRA CONSTRUYE Y DESTRUYE

 

 

 

Imprime esta Página

 

 

 

La Palabra de Hebreos 4,12 continúa así: "Porque la Palabra de Dios es más cortante que toda espada de dos filos". Vamos a escudriñar este riquísimo símbolo con el que designa la Sagrada Escritura la Palabra de Dios: espada. La espada es símbolo de poderío. El poderío de esta Espada que es la Palabra es sobre el engaño, la mentira, y la ignorancia. La Palabra tiene poder sobre todos los valores del mundo. El poderío de la Palabra es un poderío positivo, separa al bien del mal, porque Ella denuncia el mal constantemente. La Palabra, simbolizada con esta arma de guerra que es la espada, desata una guerra santa en nuestro interior entre la verdad y el engaño. Por eso es "espada de doble filo", tiene doble poderío, porque destruye y corta dentro de nosotros el engaño, la falsedad y la ignorancia, y, a la vez, construye la verdad y la sabiduría. La Palabra tiene doble filo porque separa la verdad de la mentira, la sabiduría de la necedad e ignorancia.

Para la Sagrada Escritura el conocimiento de lo temporal, por grande que sea el conocimiento, sigue siendo ignorancia. Por ejemplo, saber mucho de ciencia, economía o de política sigue siendo ignorancia para la Verdad proclamada por la Sagrada Escritura: " ...Respondiendo Jesús dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños" (Mt.11,25). "Pues está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios, y desecharé el entendimiento de los entendidos. ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el Escriba? ¿Dónde está el disputador de este siglo? ¿No ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo? Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación" (1Cor. 1,19-21). ¡ Qué verdad grande y maravillosa! : LA SALVACIÓN ES POR LA PREDICACIÓN DE LA PALABRA. El que nos predica la Palabra nos pone en contacto con Jesús que es el Salvador. Pero dice aquí claramente San Pablo que la predicación de la Palabra es locura: "...nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura" (1Cor. 1, 23). La Palabra de Dios, para los que se mueven en criterios puramente del mundo, es una locura. Pero cuando estas personas aceptan a Jesús, la Palabra decreta una "guerra santa" en sus corazones y la semilla de la Palabra que se va sembrando, va germinando con criterios nuevos del Reino de Dios, poniendo así a la persona en conflicto con todos los valores mundanos. El valor del dinero, los prejuicios sociales, intelectuales y étnicos van dejando su lugar en el alma, para dejarle el espacio a los valores del Reino de Dios.

La Palabra de Dios por ser "espada de doble filo" produce dos efectos contrarios: destruye para construir. Lo mismo hace en las personas: en algunas produce admiración y en otras repudio, en algunas produce luz y en otras más ceguera, y esto depende de la relación personal con Jesús y del contacto asiduo con Su Palabra: "Y extendió YHVH su mano y tocó mi boca, y me dijo YHVH: he aquí he puesto mis palabras en tu boca. Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos, para arrancar y para destruir, para arruinar y para derribar, para edificar y para plantar" (Jer. 1,10). La espada de doble filo penetra sin encontrar resistencia, así como entra la espada por la médula espinal del toro en las corridas españolas porque va cortando por ambos lados. Cuando ella nos penetra y nos empieza a señalar todo lo que hacemos que no es acorde a Su Palabra y todo lo que pensamos y sentimos que se opone a Ella, llega un momento que por más que nos resistamos, caeremos doblegados ante Ella porque es más fuerte que nosotros y termina por vencernos, para así construir el ser nuevo que el Señor quiere de nosotros, a su imagen y semejanza.

Jesús, en Mateo 10,34 dice: "No penséis que he venido a traer paz en la tierra; no he venido a traer paz sino espada". Y esto lo dice, porque ha venido a darle corte a la Antigua Alianza y a instaurar la Nueva Alianza. Porque sabe que Su Palabra, poniendo fin a lo antiguo, sembrará mucho resquemor y animosidad en los dirigentes espirituales de Israel, mientras que para los pobres, los necesitados de Dios, los que lo escuchan, necesitan y esperan, significará esperanza. También en nosotros la Palabra nos pone en conflicto con nuestros criterios y prejuicios mundanos tan fuertemente, que nos presiona desde dentro a ir contra la corriente del mundo, que se ha infiltrado hasta los corredores más hondos de nuestro ser y de nuestra Iglesia. "¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios" (Sant.4,4).

 

 

 

 

HOME - INTRODUCCIÓN - LA BIBLIA
CARTAS: 1 - 2 - 3 - 4 - 5 - 6 - 7 - 8 - 9 - 10 - 11 - 12 - 13

Copyright ©2001-10 • Escríbenos a sabina1111@jesuspalabra.cl