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"Y faltando el vino, la madre de Jesús le dijo: No tienen
vino". El
vino era un elemento muy importante en la celebración de la Pascua y de renovación de
la Alianza. Cuatro
copas de vino tomaban en la cena de celebración de la Pascua y en cada
renovación de Alianza también tomaban cuatro copas de vino. Esto era símbolo
de alegría, de celebración de un pacto. Siempre que había vino era señal de
que había Pascua y Alianza. "Faltando el vino " y "No
tienen vino", significa que se acabó la Pascua, que no tienen
Alianza. Significa que el tiempo de la Alianza Antigua,
de la Alianza
con Moisés, ha expirado, y al expirar la Alianza de Moisés, que era temporal y local,
también expira la Pascua
temporal con cordero temporal. La Alianza Nueva necesita un Vino Nuevo. María, en
representación de toda la humanidad, le está clamando al Esposo por una Nueva
Alianza para todos nosotros. María, representando la necesidad que tenía de
Dios toda la humanidad, está suplicando: "Necesitamos Pascua,
necesitamos Alianza, ya no las tenemos, se terminaron, se cumplió su
plazo". Cuando María le pide el "Vino" a Jesús, está
anunciando que El es el Mesías, el instaurador de la Nueva Alianza, el
Nuevo Cordero de la
Nueva Pascua (ver mi Sexta Carta).
"Jesús le dijo ¿Qué tienes conmigo mujer? Aún no ha venido mi
hora".
Jesús le está contestando a la humanidad representada por María. A la
humanidad que en esos momentos no ha sido aún SALVADA por la Muerte y Resurrección del
Mesías, puesto que Jesús no había sido aún crucificado; estaba aún en su vida
pública. Jesús le contesta a la humanidad, por medio de María, que aún no hay
Alianza Nueva; que ella, la humanidad, todavía pertenece al paganismo o a la Alianza Antigua.
Que la humanidad que está en la Antigua Alianza o en el paganismo, todavía no
tienen nada en común con El, porque EL ES LA NUEVA ALIANZA.
Le dice que hará la voluntad del Padre, que hará lo que El diga cuando llegue
el momento y todavía no ha llegado ese momento. Jesús está hablando con
María, no como madre, sino como esposa. Al tratarla como "mujer" le
está dando el trato que se le da a la esposa en el pueblo hebreo. Le está
diciendo que los "hijos" que "nacerán" a la Nueva Alianza
pactada entre YHVH, representado por Jesús, y la Humanidad,
representada por María, serán hijos nuevos, eternos, para siempre, así como
Nueva, Eterna y para siempre es la
Alianza que se está realizando entre Dios y la Humanidad, Jesús y
María, en Caná, donde fue el Reino del Norte.
"Su madre dijo a los que servían: Haced
todo lo que os dijere". Miremos Génesis 4,1 55: "Cuando se
sintió el hambre en toda la región de Egipto, el pueblo clamó a faraón por
pan. Y dijo Faraón a todos los egipcios: Id a José, y
haced lo que él os diga". Esto forma parte de los albores de la historia de la
relación de Dios con la humanidad. Jacob y sus hijos en Canaán corrían
peligro de morir de hambre por causa de una sequía. Años antes José,
envidiado por sus hermanos, había sido vendido a unos mercaderes en Egipto.
Allí alcanzó el grado de primer Ministro del Faraón. Fue el encargado de
sembrar y cosechar en el buen tiempo, para guardar para el tiempo de la
sequía, convirtiéndose así Egipto en el único pueblo que tenía alimento en el
tiempo de la sequía. La sabiduría de José logró esto. José envió por su Padre
Jacob y sus hermanos a Canaan. Fue el salvador de su pueblo y de los
egipcios. Fue el salvador del pueblo monoteísta y politeísta, de los
creyentes y los idólatras, fue el salvador de todos. El pueblo hebreo conoce
bien esta célebre frase del faraón. Conoce muy bien su historia, sus
orígenes, la etapa en Egipto, conoce muy bien a José, quien fue el primer
salvador del pueblo al no dejarlos morir de hambre. Entonces, cuando María
toma para sí la frase del faraón, está usando una frase que ellos conocen y
que sabe que ellos van a entender. Les está diciendo: El es el Salvador, El
es el Mesías, El es el Cordero de la Nueva Alianza, El es el Cordero de la Nueva Pascua. EN
EL EVANGELIO DE SAN JUAN, ES MARÍA LA PRIMERA QUE PROCLAMA EL CUMPLIMIENTO DE LAS
PROFECÍAS, DE LA
DIVINIDAD DE JESUS. ELLA LO ANUNCIA COMO EL SALVADOR, AL
PRESENTARLO DE LA MISMA
MANERA QUE EL FARAÓN PRESENTÓ A JOSÉ A SU PUEBLO.
"Y estaban allí seis tinajas de piedra para agua, conforme al
rito de la purificación de los judíos, en cada una de las cuales cabían dos o
tres cántaros".
El seis es el número de la imperfección, del hombre sin Cristo, del rito sin
Cristo, del culto sin Cristo. Esta purificación de la Antigua Alianza
de los judíos, es una purificación imperfecta, incompleta, porque es
purificación solamente de agua, externa, física. No hay una purificación
interior, porque esta la hace solamente Jesucristo. Acostumbraban a meterse
de cuerpo entero en las tinajas llenas de agua, para así purificarse de sus
males. Pero San Juan está recordando aquí que toda purificación sin
Jesucristo es una especie de esfuerzo personal infértil, y una purificación
superficial que no logra la limpieza en nuestra alma. Sólo Jesucristo y Su
Palabra lo logran.
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