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¿Por
qué hago alusión -pensarán algunos- a la manera cómo el pueblo hebreo interpreta
la Sagrada
Escritura? Esto no lo hago yo, lo hacen los Padres de la Iglesia. Y lo hacen,
porque el cristianismo nació del judaísmo, Jesús es judío, los apóstoles lo
son, María lo es. Todos los que conformaron la Iglesia primitiva, de
donde venimos, lo son. Es por esa razón que hago alusión a la interpretación
hebrea de la
Sagrada Escritura.
La
tradición Judía no se puede separar de la tradición Católica para la
interpretación de la
Sagrada Escritura, tal como lo señala el documento oficial
de la Pontificia
Comisión Bíblica llamado "La Interpretación de
LA BIBLIA en la Iglesia". Este documento dice
textualmente: "No se puede quitar la consistencia a la
interpretación canónica del Antiguo Testamento, la que ha precedido la pascua
cristiana, porque es necesario respetar cada etapa de la historia de la
salvación. Vaciar el antiguo testamento de su sustancia sería privar al nuevo
testamento de su enraizamiento en la historia. El
Antiguo Testamento ha tomado su forma final en el judaísmo de los últimos 4 ó
5 siglos que han precedido la era cristiana. Este judaísmo ha sido también el
medio de origen del Nuevo Testamento y de la Iglesia naciente".
Más adelante continúa el documento, cuyo prefacio está
firmado por el Cardenal Ratzinger: "Desde
siempre los mejores exégetas cristianos, a partir de Orígenes y San Jerónimo,
han procurado sacar provecho de la erudición bíblica judía, para una mejor
comprensión de la
Sagrada Escritura. Numerosos exégetas modernos siguen este
ejemplo. Las tradiciones judías antiguas permiten, en particular, conocer
mejor los Setenta, LA BIBLIA Judía que se convirtió
seguidamente en la primera parte de LA BIBLIA cristiana durante
al menos los primeros cuatro siglos de la Iglesia, y en oriente hasta nuestros
días".
En
uno de los documentos del Concilio Vaticano II, "Nostra aetate",
"En nuestro tiempo", en el No. 4 dice: "La Iglesia de Cristo
reconoce que, efectivamente, los comienzos de su fe y de su elección se encuentran
ya, según el misterio divino de salvación, en los Patriarcas, Moisés y los
Profetas...Por eso, la
Iglesia no puede olvidar que ha recibido la revelación del
Antiguo Testamento por medio de aquel pueblo con el que Dios, en su inefable
misericordia, se dignó sellar la Alianza Antigua, y que se nutre de la raíz del
buen olivo en el que han sido injertados los ramos del olivo silvestre que
son los gentiles... Por consiguiente, siendo
tan grande el patrimonio espiritual común a los cristianos y a los hebreos,
este Sacro Concilio quiere promover y recomendar entre ellos el mutuo
conocimiento y estima, que se consigue sobre todo por los estudios bíblicos y
un fraterno diálogo".
El
Papa Juan Pablo II dice en su libro "Cruzando el Umbral de la Esperanza",
(que se los recomiendo a todos porque es aclarador y muy hermoso, además
muestra al Papa Juan Pablo por dentro): "Elegido a la Sede de Pedro, conservo
pues en mi ánimo algo que tiene raíces muy profundas en mi vida. Con ocasión
de mis viajes apostólicos por el mundo intento siempre encontrarme con
representantes de las comunidades judías. Pero una experiencia del todo
excepcional fue para mí, sin duda, la visita a
la sinagoga romana. La historia de los judíos en Roma es un capítulo
aparte en la historia de este pueblo, capítulo estrechamente ligado por otro
lado, a los Hechos de los Apóstoles.
Durante aquella visita memorable, definí a los judíos, hermanos mayores en la fe. Son palabras que
resumen en realidad todo cuanto dijo el Concilio y que no puede dejar de ser una profunda convicción de la Iglesia...".
"Este extraordinario pueblo continúa llevando dentro de sí mismo las
señales de la elección divina. Lo dije una vez hablando con un político
israelí, el cual estuvo plenamente de acuerdo conmigo. Sólo añadió: "¡Si esto fuera menos costoso...!"
Realmente Israel ha pagado un alto precio por su propia "elección".
Quizá debido a eso se ha hecho más semejante al Hijo del Hombre, quien, según
la carne, era también Hijo de Israel; el dos mil aniversario de Su venida al
mundo será fiesta también para los judíos".
"Estoy contento de que mi ministerio en la Sede de Pedro haya tenido
lugar en el período posconciliar, mientras que las aspiraciones que guiaron
"Nostra aetate" (Nuestro Tiempo) iban adquiriendo forma concreta.
De este modo se acercan entre sí estas dos partes de la divina elección: La Antigua y la Nueva Alianza".
"La
Nueva Alianza tiene sus raíces en la Antigua. ¿Cuándo podrá
el pueblo de la
Antigua Alianza reconocerse en la Nueva? , es naturalmente,
una cuestión que hay que dejar en manos del Espíritu Santo. Nosotros,
hombres, intentemos sólo no obstaculizar el camino. La manera de este
"no poner obstáculos" es ciertamente el
diálogo cristiano-judío que se lleva adelante por parte de la Iglesia mediante el
Consejo Pontificio para la
Unidad de los Cristianos".
"Una vez, después de la conclusión de uno de mis encuentros con
comunidades judías, uno de los presentes dijo: "Quiero agradecer al Papa
todo cuanto la
Iglesia Católica ha hecho en pro del conocimiento del
verdadero Dios en el transcurso de estos dos mil años". En estas
palabras queda comprendido indirectamente cómo la Nueva Alianza
sirve al cumplimiento de lo que tiene sus raíces en la vocación de Abraham,
en la Alianza
del Sinaí sellada con Israel, y en todo ese riquísimo patrimonio de los
profetas inspirado por Dios, los cuales, ya centenares de años antes
de su cumplimiento, hicieron presente, por medio de los Libros Sagrados, a
Aquel que Dios iba a mandar en la "plenitud de los tiempos" (cfr. Gálatas 4,4)".
Estas
son palabras de nuestro Papa Juan Pablo, muy emocionantes, y que nos animan a
buscar en la tradición de interpretación judía del libro de la Antigua Alianza,
la interpretación de los libros del Nuevo Testamento. Es por esta razón, que
en esta carta estamos haciéndolo, animándonos con los antiguos textos de los
rabinos acerca de lo que es la Sagrada Escritura. Miremos otro didáctico texto
que nos enseña cómo está conformada la Sagrada Escritura,
para así ir cambiando de mentalidad en cuanto a nuestra forma de leerla.
Otro
texto antiguo dice así: "De la nuez se dice que no consiste sólo en
la cáscara externa, dura, sino que contiene también otras dos envolturas en
el interior que protegen el núcleo de la nuez. Asimismo ocurre en la Sagrada Escritura".
Sí, porque la representación gráfica, los morfemas, las letras unidas, las
frases (no quiero usar la palabra "palabra" para no confundirnos ),
guardan dentro de ellas, como la nuez, el verdadero alimento y hay que
pelarla, partirla, abrirla, para llegar a su centro, a su verdad.ASÍ OCURRE
CON LA SAGRADA
ESCRITURA: EL QUE SE QUEDA EN EL "ENVOLTORIO", NO
PODRÁ JAMÁS SABER QUÉ TRAE ESTE "CELESTIAL REGALO" POR DENTRO.
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