|
|
|
|
Lee
con mucha atención y el corazón bien abierto el siguiente texto. Este texto
muy antiguo, es un texto clásico para los judíos estudiosos de la Sagrada Escritura.
En forma de hermoso poema de amor, define lo que es la relación entre la Sagrada Escritura
y la persona que la lee con el corazón:
"La
Sagrada Escritura deja salir una palabra de su cofre, y
esta aparece por un momento y se oculta en seguida. Y en cualquier momento o
lugar en que aparezca de su cofre y se vuelva a esconder con rapidez, lo hace
tan solo para aquellos que la conocen y están habituados a ella. Porque la Sagrada Escritura
es como una amada muy hermosa y muy bien proporcionada que se oculta en un
recóndito aposento de su palacio. Tiene un único amante - cuya existencia
todo el mundo ignora- que permanece escondido. Por amor a ella merodea el
amante continuamente ante la puerta de su morada y deja vagar sus ojos
buscándola en todas las direcciones. Ella sabe que el amado está
constantemente alrededor de la puerta de su morada. ¿Qué hacer? Entreabre
ligeramente la puerta en el escondido aposento donde se encuentra, desvela su
rostro por un momento al amado y en seguida se esconde otra vez. Todos los
que quizá pudieran estar junto al amado, nada verían
ni percibirían. Unicamente él lo ve, y su interior,
y su corazón y su alma van en pos de ella, y sabe que por amor la amada se ha
manifestado un instante y ha ardido en su amor. Lo mismo ocurre con la Palabra de la Sagrada Escritura.
Sólo se revela a quien la ama.
La Sagrada
Escritura sabe que el que posee sabiduría e inteligencia del
corazón, deambula cada día alrededor de la puerta de su morada. ¿Qué hace? Le
muestra su faz desde su oculto palacio y le hace señas, y regresa
inmediatamente a su lugar y se esconde. Todos los que allí se encuentran no
ven ni saben nada; sólo el místico, con toda su intimidad, su corazón y su
alma se dirige en pos de ella. Y por esto es la Sagrada Escritura
manifiesta y escondida y se enciende en amor por su bienamado y despierta el
amor en él.
Ven y mira: así es el camino de la Sagrada Escritura.
Al principio, cuando desea por primera vez revelarse al hombre, le hace
brevemente una seña. Si él comprende, tanto mejor; si no la comprende, manda
a alguien en su busca y lo tacha de insensato. La Sagrada Escritura
dice a aquel a quien ha hecho su mensajero: dí a aquel que no sabe que debe
venir aquí para que yo le hable. De ahí estas palabras :
"El que no sabe el camino, retorne aquí, dice ella a los que tienen
aún el entendimiento en tinieblas..." (Prov. 9,4). Cuando por fin
viene a ella, comienza a decirle detrás de una cortina palabras que hablan a
su entendimiento, hasta que llega muy lentamente a vislumbrar y penetrar el
sentido, y esto se llama "Derasa" que es
la interpretación que está oculta detrás de las palabras que se leen al pie
de la letra. Entonces la
Sagrada Escritura conversa con él a través de un delgado
velo de palabras alegóricas y a esto se lo conoce con el nombre de "Aggada". Otras veces habla sin ningún sentido
alegórico y sus palabras habrán de entenderse al pie de la letra. Sólo en
este momento, cuando se ha familiarizado con ella, se manifiesta a él cara a
cara y le habla de todos sus secretos ocultos y de todos los caminos
escondidos que se encuentran en su corazón desde los más lejanos días.
Entonces se considera a un hombre perfecto, se le llama "Maestro",
lo que quiere decir en sentido propio "esposo de la Sagrada Escritura",
como el Señor de la casa al que ella revela todos sus secretos y nada le
oculta ni le calla. Le dice: Comprueba ahora cómo en la seña que te mandé al
principio en una palabra se encuentran encerrados tantos misterios, y cuál es
la verdadera realidad. Y entonces se convence de que, efectivamente, nada se
puede quitar ni añadir a esas palabras. Y sólo entonces se esclarece para él,
tal como es, el verdadero sentido de las palabras de la Sagrada Escritura,
a cuyo texto no se puede quitar ni añadir una sola letra. Y por ello deben
los hombres poner gran esfuerzo en ocuparse de la Sagrada Escritura,
es decir, investigarla con gran precisión, a fin de convertirse en sus amados
de la forma que aquí ha sido descrita".
Esta
preciosa alegoría define la relación de amor y de necesidad permanente que se
establece entre La
Sagrada Escritura, Jesús, y la persona que continuamente
recurre a Ella, para saber qué quiere El para determinado momento de su vida
y para su vida entera. Esta relación de amor con Jesús se nos va acrecentando
con la lectura y estudio de la Santa Escritura. Es como si todos los días nos
paráramos a mirar y observar cómo actúa, cómo es, cómo hace, cómo se mueve el
ser que más amamos. Leyéndola asiduamente lograremos que se nos muestre por
dentro. De repente vamos a experimentar que un versículo se nos
"abre" y, en medio de un gran asombro, se nos muestra por dentro y
por allí entramos a comprender en profundidad todos los demás versículos de la Sagrada Escritura.
Este versículo que un día se nos "abre" se llama "versículo
llave" y es diferente para cada uno de nosotros. A mí se me abrió la Sagrada Escritura
con Hebreos 1,1-2: "Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas
maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días
nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien
así mismo hizo el universo". De repente, después de mucho leer la Santa Escritura
y este versículo también, un día me sorprendió con todo lo que guardaba y
llenó mi ser de un gozo y de un asombro que aún persisten.
|
|