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El
profeta Jeremías, al anunciar una Nueva Alianza, también anuncia una Nueva
Ley. La ley de la
Antigua Alianza estaba escrita en piedra. ¿Dónde estaría
escrita esta nueva ley? "...Daré mi ley en su mente y la escribiré en
su corazón..." (Jer. 31,33b). ¿Cuál es la
parte que tenemos que renovar? "Y renovaos en el espíritu de vuestra mente"
(Ef. 4,23 ). ¿A qué no debemos conformarnos? (es decir, hacernos en forma
de...): "No os conforméis al mundo, sino transformaos por medio de la
renovación de vuestra mente, de vuestro entendimiento, para que podáis
distinguir cuál es la voluntad de Dios; lo bueno, lo agradable, lo
perfecto" (Rom. 12,2). ¿Ven? Si no hay transformación en nuestra
mente y en nuestro entendimiento, no podemos saber qué es lo que le gusta y
disgusta al Señor para nuestra vida. Y es el contacto
asiduo y diario con la
Palabra de la Santa Escritura, el que va cambiando nuestra
mente, que la va estructurando con criterios y sentimientos divinos. Es el
abrazo constante con la
Sagrada Escritura, que es el mismo Jesús, el que va
dándonos los pensamientos y afectos del Reino de Dios y sacando de
nuestro ser las categorías del mundo: competencia (que tanto fatiga), el
arribismo (que exige tanto), la presunción ( farsa que mina el ser), la
codicia (que acaba con el alma), la envidia (que produce amargura
permanente), la mentira (que siembra miedo, secretismo y confusión), la
superficialidad y vanidad (fuentes del vacío y del hastío).
ES
EL CONTACTO CON LA
SAGRADA ESCRITURA, LO QUE LE DA SENTIDO PERMANENTE A
NUESTRA VIDA. TODO LO DEMÁS CANSA, FATIGA Y HASTÍA.
¿Hasta
dónde tenemos que renovarnos? "No mintáis los unos a los otros,
habiéndoos despojado del viejo hombre con sus
hechos" (Col. 3,9). Despojarnos del hombre viejo con sus hechos, es
tomarnos de la mano de Jesús y tomar la decisión de no mentir, no dejarse
ganar por la ira, por la maledicencia, por la calumnia, por la tristeza, por
el arribismo, etc. Esto se logra, tomándose de la mano de Jesús diariamente y
a cada rato y tomando la decisión de sacar estas pestes de nuestra alma. "...Me
tomaste de la mano derecha", "YHVH es tu guardador; YHVH es tu
sombra a tu mano derecha" (Sal. 73,23; 121,5).
Este
cambio de mentalidad, de criterios, de pensamientos, es básico en el
encuentro con la
Sagrada Escritura, porque nosotros pensamos con ideas, con
argumentos, con conceptos racionales, mientras que los hebreos piensan con
imágenes. Los niños también piensan con imágenes; luego, cuando se les
desarrolla el pensamiento reflexivo, la educación mal encauzada hace que
pierdan el pensamiento con imágenes, atrofiándose así la natural inteligencia del corazón con la que nacemos. Pensar
con imágenes tiene la ventaja de que son imágenes que forman parte de nuestra
experiencia, son imágenes que la conciencia extrae de situaciones vividas que
han dejado en nosotros alguna huella. Por lo tanto, estas imágenes ya tienen
un compromiso afectivo, son inteligencia del corazón. Cuando el niño cuenta
que vio un perro, mientras lo cuenta recuerda en sus sentimientos que el
perro lo miró, que le movió la cola, que le lamió la mano, que retozó con él,
que le lamió los pies, pero sólo dice "vi un perro." De esta
manera, el niño está pensando con imágenes y hablando con imágenes que forman
parte de su experiencia. Así está escrita la Palabra de Dios, con
imágenes que brotan de la experiencia del encuentro permanente entre YHVH y
Su Pueblo hebreo. Y tenemos que saber entrar a esa experiencia para poder
entender cómo se hace la relación con YHVH, y qué es lo que pasa cuando nos
dejamos penetrar por El. Por ejemplo, cuando Jesús habla de que El es el Pan,
lo habla desde la experiencia de hambre que vivió el pueblo hebreo en el
desierto (Ex.16). El dice que "es el Pan
vivo bajado del cielo" (Jn. 6,51), de la misma manera que bajó el
maná en el desierto. También todas sus parábolas están sacadas de la
experiencia que ha tenido el Pueblo hebreo durante su Historia. Habla de
perlas, porque las traían desde el Lejano Oriente para adornar el templo;
habla de redes, porque los galileos habían sido siempre pescadores; habla de
trigo, porque es la fuente de su alimento, etc.
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