|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|||
|
|
HAY QUE CAMBIAR LOS CRITERIOS DEL MUNDO |
||||||||||
|
|
|
|
|
Jesús
insiste mucho en el cambio profundo que tenemos que hacer: "Respondió
Jesús y le dijo: de cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de
nuevo, no puede ver el Reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre
nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su
madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no
naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el Reino de Dios. Lo que
es nacido de la carne, carne es y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.
No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. El viento
sopla de donde quiere, y oye su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a
dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu" (Jn. 3,3-8).
Jesús nos dice que mientras no "nazcamos" de nuevo, mientras no
recibamos de El la vida espiritual con la disposición de un bebé, disposición
instintiva, "automática", seremos pura carne, puesto que de carne
nacimos. Si no renacemos no podremos experimentar los frutos del Espíritu
Santo: el gozo, la alegría, la paz, el amor. No podremos comprender y amar Esta
revelación de Jesús, la repite el apóstol Pedro: "...Mas éstos
diciendo mal de las cosas que no entienden, como bestias brutas ("animales irracionales" en otra versión), que
naturalmente son hechas para presa y destrucción, perecerán en su
perdición" (2 Ped. 2,12). Aquí, Pedro en un lenguaje muy fuerte,
dice que el nacido de carne, y que no ha renacido al hombre nuevo, al
espiritual, es para los perros, para las hienas, para "presa y
destrucción", y es de esta realidad animal de donde tenemos que salir. Y
San Pablo reitera lo que nos dice Jesús y el apóstol Pedro: "...Pues el hombre animal no percibe las cosas del Espíritu de
Dios; son para él locura y no puede entenderlas, porque hay que juzgarlas
espiritualmente" (1Cor. 2,14). Eso ocurre con |
|
|
|||||
|
|
|
|
|
|
|||||||
|
|
|
|
|
||||||||
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|||