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COHERENCIA ENTRE PENSAR, SENTIR
Y ACTUAR |
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En el lenguaje Divino, no se puede pensar sin amar
y tampoco amar sin pensar. Así es el hombre: pensamiento y sentimiento unidos, se complementan, y esta
complementariedad hace que la persona sea coherente entre su pensar, su
sentir y su actuar. Una de las grandes enfermedades actuales es sentir una
cosa, pensar otra cosa y actuar de otra manera. Por eso, el mejor remedio
contra la hipocresía, la doble moral, y las enfermedades síquicas es la
inteligencia del corazón bien desarrollada: en donde lo que pienso, es lo que
siento y lo que hago. Por supuesto que estamos hablando de pensamientos,
sentimientos y actitudes del Reino de Dios, de criterios de ¿Cómo
puedo desarrollar la inteligencia del corazón? El Señor dice cómo en el Salmo
90 (89) (se lee el Salmo que no está entre paréntesis, porque el que está
entre paréntesis se debe a que en la traducción de los 70, Además
de orar, tenemos que acompañar la oración con una actitud permanente de
contemplación en la vida. ¿Cómo es eso? Aprender a contemplar al Señor y Su
acción en nuestra vida. Aprender a contemplar Su presencia continua junto a
nosotros: qué me dice, cómo me lo dice, qué quiere de mí, para mí, para los
otros, etc. Este es el hábito contemplativo que, al desarrollarlo, me permite
captar bien clara y directamente cuánto me ama el Padre y cuán presente está
en cada momento de mi vida. El Señor Jesús dice: "...He
aquí yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo. Amén" (Mt.
28, 20b). Cuando contemplo Su actuar efectivo y concreto y Su presencia real
y palpable en mi vida, puedo decir que YO SE QUE ESTA
CONMIGO TODOS LOS DIAS HASTA EL FIN. AMEN
es otro anagrama. El hebreo esconde en las palabras grandes significados.
Esto hace que la palabra signifique mucho más de lo que ella dice en sí. AMEN
es "así sea", pero ese es su último y más pequeño significado.
Miremos el acróstico o anagrama lo que dice, lo que tienen escondido estas 5
letras que solemos repetir en forma inconsciente:
Es
verdad, Jesús está con nosotros todos los días,
pero ¿cómo verlo?, ¿dónde?, ¿cuándo? Es aquí donde tenemos que desarrollar la
"inteligencia del corazón". Encontrar al Señor en cada día
significa iluminar la realidad con la presencia que llevamos de El en nuestro
corazón, y, al alumbrarla, lo vamos viendo, descubriendo, reconociendo,
familiarizándonos con Su Presencia particular y personal en nuestra vida.
Encontrarlo en cada día significa discernir Su
Presencia, "oír" Su Presencia junto a nosotros a cada instante. No
se trata de hacer una reflexión intelectual ni de repetir
de memoria el catecismo aprendido en nuestra infancia: "Sí, claro,
por supuesto que Dios está con nosotros, porque El es el Creador del Universo
y El permanece junto a cada uno de sus hijos que tanto ama, por los que dio
su vida, y cada uno de nosotros estamos constantemente en su mirada, y, blá,
blá, blá", un palabrerío que nos oculta nuestra incapacidad
de entrar en contacto con El, de establecer relación personal con El. Se
trata de discernir, de descubrir Su Presencia junto a mí, es una relación de
amor. PORQUE LO QUE EL SEÑOR MÁS DESEA ES ESTABLECER
CONTACTO Y RELACIÓN PERSONAL CONTIGO Y CONMIGO, CON CADA UNO DE SUS HIJOS. ¿Cómo
captar Su Presencia en mi vida? El Señor no se nos manifiesta en forma
humana, no podría, esa forma humana de Jesús ya pasó. Ahora se manifiesta de
muchas otras maneras: por signos, por símbolos, por señales; y son estos
signos y señales los que tenemos que aprender a observar, contemplar, leer,
mirar, ver, oír como Su Presencia en nuestra vida. Cuántas veces somos
preservados de accidentes, de los efectos de la envidia, cuántas veces se nos
manifiesta mediante la belleza de la creación, de una flor, en momentos
especiales en que necesitamos sentirlo con nosotros. Cuántas veces se
presenta en forma de alguna persona, de un amigo, de una llamada telefónica,
y estas son formas palpables de Su amor y Su Presencia con nosotros. Por
ejemplo, desde que vivo en Valdivia, cada vez que me desanimo por las
dificultades y persecuciones, aparece un arco iris que me recuerda |
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