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El caminar de LA BIBLIA en nuestra
Iglesia ha sido dificultoso desde los primeros tiempos. Hacia el año 315 fue
prohibida la Palabra
de Dios, l a Biblia, para todos los católicos, excepto para los miembros de
la jerarquía. Mientras Constantino era emperador de Roma en Bizancio,
Constantinopla, y después de haber promulgado el famoso edicto de Milán,
mediante el cual obligaba a todos los paganos romanos a bautizarse en el
cristianismo (ver mi primera carta) sin hacer el catecumenado previo, o sea,
sin prepararse para ello, por esos años fue prohibida LA BIBLIA para el Pueblo
de Dios. A los católicos se los instruía sólo por medio de los sacerdotes,
quienes los iban formando en las doctrinas de la Iglesia que iban
apareciendo poco a poco, especialmente en lo que se refiere a los dogmas, y
en su propia manera de interpretar y aplicar LA BIBLIA. Pero el
acceso directo y personal a LA BIBLIA se le tenía prohibido al Pueblo de
Dios, y mucho más su estudio hasta el año de 1942. Sí, sólo hace 58 años, en
1942 en plena segunda guerra mundial, el Papa Pio XII, por medio de su
Encíclica "Divino afflante Spiritu", permite a todos los
católicos leer LA BIBLIA. Esta encíclica se encuentra en el prólogo de la Primera edición de LA BIBLIA
Nacar Colunga, editada apenas en el año 1944. En dicha encíclica el Papa
permite e incentiva a los católicos del pueblo a leer la Sagrada Escritura.
Más aún, apenas en el
año 1960, ¡hace sólo 40 años!, el Concilio Vaticano II autorizó las primeras
versiones populares de LA
BIBLIA en las diferentes lenguas. Por eso, al no
tener el hábito de leer la
Santa Escritura, y sí mucho miedo de hacerlo, LA BIBLIA
no ha entrado como tendría que hacerlo, por los caminos de nuestra Iglesia.
Por supuesto que estamos hablando de la versión griega, porque la hebrea, ya
para ese entonces, llamada erróneamente "Biblia protestante", ya
existía en versiones populares. Versiones que estaban vetadas en nuestra
Iglesia Católica, hasta el punto de producir un pseudo escándalo cuando veían
a un católico con la versión Reina Valera, que, como ya dijimos, es la
traducción al castellano directamente de LA BIBLIA original en
hebreo, y tan antigua como el descubrimiento de América.
Hoy en día tenemos muchas versiones de LA BIBLIA
griega en nuestra Iglesia y le huimos, producto de nuestra ignorancia, a las
versiones de LA
BIBLIA hebrea, reconocida por nuestra Iglesia Católica como la
original, tachándola de protestante. De esta forma, nos perdemos mucha de la
gran riqueza original de LA BIBLIA.
Volvamos a la pregunta inicial: ¿Cuál Biblia
usar? La que cada uno tenga en su casa, a excepción de LA BIBLIA
Latinoamericana, cuyos errores, omisiones y traducción interpretada dejan a
la persona creyendo que hace contacto con la Palabra, sin hacerlo.
Traducción interpretada significa que se aleja del idioma original y de su
traducción literal, para hacer una traducción acomodada a la interpretación
que los traductores suponen, despojando así a la Sagrada Escritura
de todo el poder de la lectura pneumática, que significa leer la Sagrada Escritura
con la intención que tuvo el Espíritu Santo al dictarle los textos a los
Escritores Sagrados.
Veamos un texto en las diferentes versiones o
traducciones de LA BIBLIA: en el Salmo 37 (36), 3, dice:
Biblia Nácar Colunga: "Tú confía en YHVH y obra
el bien; habita en la tierra y apaciéntate de seguridad".
Biblia de Jerusalén:
"Ten confianza en YHVH y haz el bien vive en la tierra y crece en
paz". Biblia El
Libro del Pueblo de Dios :"Confía en el Señor y
practica el bien; habita en la tierra y vive tranquilo".
Biblia Dios Habla
Hoy: "Confía en el Señor y haz lo bueno, vive en la
tierra y manténte fiel".
Biblia Latinoamericana: "Confía
en el Señor y haz el bien vive en tu tierra y come tranquilo".
Biblia Reina Valera, del
original hebreo: "Confía en YHVH, y haz el bien; y
habitarás en la tierra y te apacentarás de la verdad".
Este pequeño ejemplo de las diferencias entre 6
Biblias distintas, es una muestra de la enorme diferencia entre LA BIBLIA
griega y la original hebrea, siendo la traducción de LA BIBLIA
Latinoamericana la que más se aleja del original hebreo, ya que entre "comer
tranquilo" y "apacentarse de la verdad" hay mucha
diferencia. Razón por la cual, aconsejo que se inicie este estudio con LA BIBLIA
Nacar Colunga, Jerusalén o Reina Valera.
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