|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|||
|
|
|
|
|
|
¿COMO FUE |
|
|
|
|
|||
|
|
|
|
En
el año 250 antes de la era cristiana, Ptolomeo, rey de Grecia, emitió un
decreto: debían reunirse en Alejandría 70 sabios judíos a fin de traducir, o
mejor transcribir, LA BIBLIA hebrea al griego. Ubicó a
los 70 sabios en distintas habitaciones, todos incomunicados y sin ningún
tipo de contacto entre ellos, y las versiones de los 70 coincidieron. Esta
transcripción de LA BIBLIA se la llama la
"Septuaquinta" o "Versión de los Setenta", y sólo se
pudieron transcribir, y con grandes dificultades, las palabras escritas,
porque lo que correspondía a la tradición oral, las palabras que se
encontraban entre líneas, eran intraducibles. Además, no existe un lenguaje
tan amplio, que brinde tantas formas diferentes de interpretación como el
hebreo. Su abecedario tiene 22 letras, todas son consonantes, y cada una de
ellas, por separado, tiene grandes significados. Las vocales no tienen
representación gráfica y se las intercala indistintamente entre las
consonantes, en el lenguaje hablado, cambiando su significado. Por ejemplo si
entre la d y la b ponemos una "A", queda "dabar", que
significa palabra, pero si le intercalamos una
"E", queda "deber" que significa peste.
Es por esta razón que se considera al hebreo el lenguaje más rico de todos,
cuyas raíces son las más antiguas que se han encontrado hasta ahora. Por otro
lado, había realidades espirituales en el pueblo hebreo, que no las tenían
los griegos y por esta razón no tenían morfemas (palabras escritas ) para
realidades que no conocían los griegos y que eran propias del pueblo hebreo.
Por ejemplo, el Espíritu Santo, en hebreo Ruaj, es la fuerza femenina de
YHVH, este morfema (palabra escrita) es femenino, sería "
|
|
|
|||||||
|
|
|
|
|
|||||||||
|
|
|
|
||||||||||
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|||