OCTAVA CARTA

 

 

 

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Los números en la Sagrada Escritura son símbolos de muchas cosas. Los escritores sagrados explican por medio de ellos muchas realidades espirituales. No tienen ningún poder, simplemente contienen significados. Y como esta es la octava carta, empezaremos por estudiar el número 8. Está formado por el 7 que es la perfección y el 1 que es el inicio. Simboliza un nuevo comienzo, la resurrección, la regeneración, el principio de un nuevo orden. Pero todo esto no es solamente a nivel divino, sino también a nivel humano. El número 8 simboliza el nuevo camino de resurrección y regeneración para el hombre.

El encuentro con la Palabra de Dios es 8, porque Ella tiene todo el poder, como lo iremos viendo, para transfigurarnos, para cambiarnos, para pasarnos de la muerte a la vida. La Palabra de Dios es 8 porque en el encuentro con Ella vamos pasando del "hombre viejo" al "hombre nuevo". La Palabra de Dios cambia nuestra vida: al triste lo hace alegre, al angustiado lo armoniza, al desconfiado lo abre. El remedio para todos nuestros males está en un contacto permanente con LA BIBLIA, con la Palabra de Dios, porque Ella es el mismo Dios, Ella es el mismo Jesucristo. Ella es Persona. Ella ama, Ella abraza, Ella amonesta, Ella anima, Ella acompaña, Ella enseña el camino a seguir en cada instante de nuestra vida. Ella no nos deja equivocar y nos muestra continuamente cuál es la voluntad de Jesús en cada momento de nuestra vida.

Por eso, entremos con el corazón abierto, alegre, confiado a este nuevo camino, a este 8, a este encuentro con la Palabra del Señor que transformará nuestra vida y sacará de dentro de nosotros nuestros mejores sentimientos y nos preparará para vivir en paz hasta los más difíciles momentos. "Todo aquel que viene a mí y oye mis palabras y las hace, os indicaré a quien es semejante. Semejante es al hombre que al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el río dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover, porque estaba fundada sobre la roca. Mas el que oyó y no hizo, semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra, sin fundamento; contra la cual el río dio con ímpetu, y luego cayó, y fue grande la ruina de aquella casa" (Lc. 6,46-49). Relacionarnos con la Palabra del Señor es edificar nuestra vida en cimientos hondos, en fundaciones sobre la roca. Ningún viento ni inundación nos echará abajo. Este es un desafío que vale la pena probar y no quedaremos defraudados, todo lo contrario, empezaremos a vislumbrar al Señor, Vivo, Real, a nuestro lado, de nuestra parte, preocupado y ocupado de nuestra vida.

¿Cuál Biblia usar? Esta es la primera pregunta que siempre me hacen en todos los cursos y retiros que imparto. Para responder a esta pregunta tenemos que mirar las distintas versiones de LA BIBLIA y sus diferencias

¿Quién escribió LA BIBLIA?: LA BIBLIA fue escrita originalmente en hebreo y lo hicieron varios hombres del pueblo hebreo, tal como lo indican los nombres originales de sus libros. Pero antes de empezar a escribirla, en el año 1000 antes de Cristo durante el reinado del Rey David, LA BIBLIA ya existía desde hacía 850 años en la tradición oral. Esto significa que la gente se la sabía de memoria y la iba enseñando de manera hablada, oral, a las otras generaciones. Esto se conoce como tradición oral (entrega hablada). Pero cuando la empezaron a escribir se encontraron con un serio problema: no se podía expresar la verdad por escrito, con la misma riqueza y matices con que se puede expresar oralmente, es decir, hablándola. Al escribirla se empobrecía, había realidades imposibles de poner por escrito. Entonces, después que la escribieron, quedaron dos formas de enseñarla que se complementan: por medio del lenguaje escrito y del lenguaje oral. Esto se conoce con el nombre de tradición escrita y tradición oral. La tradición oral está compuesta por todo aquello que no se logra explicar por escrito, y, a su vez, explica, aclara y ayuda a interpretar y a entender lo que está escrito, lo que el autor quiso decir según el lenguaje y la simbología de su cultura y de su época. Es imposible comprender el lenguaje escrito sin la tradición oral, porque fue escrito en un época determinada y en un contexto histórico-social único. Por eso, si deseo leer LA BIBLIA "literalmente" o al pie de la letra, no la voy a comprender o la voy a malinterpretar. Eso mismo ocurre hoy. Por ejemplo, si escribimos "ese gallo es choro" frase usada comúnmente en Chile, un extranjero no entiende que significa un varón agradable, amable, capaz. Tendría que pedir una explicación y ahí ya está recurriendo a la tradición oral de los chilenos para saber a qué se refiere el término. Nosotros en Colombia decimos "dar papaya", que no significa servir papaya en un plato, sino que quiere decir exponerse, ponerse en evidencia, en peligro. Esa es la tradición oral, la conoce sólo un pueblo, pertenece a la idiosincrasia del pueblo, a su manera de ser. Sólo puedo comprender lo que quiere decir si recurro a esa tradición oral colombiana, no puedo leerlo literalmente.

 

 

 

 

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