|
El ángel invita a salir de Babilonia, de la idolatría romana, de
su complicidad con ella. De la muerte judía y de la alianza con ella siendo
un cristiano judaizante. Los cristianos judaizantes eran judíos que
simulaban ser cristianos y, desde esta postura, trataban de que los
cristianos regresaran al judaísmo tradicional, a la Antigua Alianza
de Moisés, ya caduca y obsoleta ante la Nueva Alianza instituida
por Jesucristo (ver mi segunda carta). Y hoy, el mensaje del Evangelio,
reiterado en Fátima, nos pide no ser partícipes de la indiferencia de
nuestra Iglesia, de su negligencia, ni de sus "plagas" presentes
en algunas de sus humanas doctrinas y mucho menos en la mutilación de la Palabra, plaga que
ataca directamente la
Verdad, Jesucristo. Nos pide denunciar y combatir esta
parte de nuestra Iglesia, nos pide luchar para que nuestra Iglesia se
libere de esas "plagas".
En los versículos 5 y 6 invita a la venganza contra Babilonia. La
venganza contra el mal es el bien, contra la mentira es la verdad, contra
el odio es el amor, esta es la copa doble que se debe preparar contra
Babilonia, contra el matrimonio entre el poder totalitario romano y el poder
religioso de los judíos que a tantos mató y a tantos alejó del Camino de
Jesús. El gozo, la alegría y el amor de las primeras comunidades, eran la
venganza de ellas y de Dios contra la Babilonia del Apocalipsis de San Juan. Hoy es
lo mismo: nuestra Iglesia necesita que le digan la verdad, necesita
profetas, necesita comunidades de amor y de fidelidad que sean señal para
los cristianos solitarios. Señal de que la comunidad, su amor, su gozo y su
compartir, el que los otros vean cómo se aman: "En esto conocerán
todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los
otros" (Jn. 13,35). Esta es la venganza de Dios hacia aquellos que
han convertido el cristianismo en solitarios veneradores domingueros de
cultos que no entienden ni les interesa, a los que acuden por no caer en
las garras del infierno. El amor es la venganza de Dios, porque cuando los
que no aman ven a los que se aman amándose, esto les produce sufrimiento, y
este sufrimiento los lleva a perseguir a los que se aman o a buscar también
el Camino de Jesús y de Su Amor. Hoy, nuestra Iglesia necesita personas que
estudien la
Sagrada Escritura, que conozcan la Verdad directamente
revelada por Dios y que aprendan a combatir las herejías, "el humo de
Satanás" como dijo el Papa Pablo VI, que se han infiltrado en nuestra
Iglesia y que han hecho que pierda lo que tiene de rico, de agradable, de
lúdico, de amable y de lindo nuestra Iglesia fundada por Jesucristo. Las
herejías infiltradas en nuestra Iglesia, han hecho de ella una Iglesia
mustia, estática, aburridora, dura, inmisericorde y legalista.
|