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Los
tres espíritus malignos que salen de la boca de la bestia, del dragón y del
falso profeta, espíritus inmundos a manera de ranas, son el paganismo romano el judaísmo oficial y los cristianos
judaizantes, los cristianos que se quedaron en la ley de Moisés, de la Antigua Alianza,
que se disfrazaban e infiltraban para espiarlos y reducirlos de nuevo a las
esclavitudes de la ley de Moisés. Están estos espíritus malignos
representados por ranas porque sufren metamorfosis, es decir, que para captar
la inmundicia de estos espíritus diabólicos, se necesita discernimiento,
porque están camuflados, disfrazados, mimetizados y sólo el que tenga
espíritu de discernimiento puede ver el engaño. Por eso dice que hacen
señales, van a los reyes de la tierra en todo el mundo para reunirlos a la
batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso. Estas fueron fuerzas que se
convocaron siempre, cuando salieron de Egipto, cuando estuvieron en
Babilonia, cuando sacrificaron a Jesús, en los tiempos de San Juan y también
ahora. Son fuerzas del mal que se convocan contra Dios, pero San Juan
recuerda todas la veces que Dios ha salido victorioso en estas batallas,
derrotando a los enemigos de su Iglesia y comprobando así que " las puertas del infierno no prevalecerán contra
ella" (Mt. 16,18b). Los que disciernen y no se dejan engañar
ni atemorizar conservarán su nuevo ser; el que no tiene miedo será
bienaventurado porque el Señor lo encontrará velando el día de Su Segunda
Venida, y pelearán contra aquellas "ranas" inmundas que pretenden
engañar a los que no tienen suficiente fuerza espiritual para poder discernir
la maldad escondida en estas fuerzas diabólicas. San Juan está recordando
palabras de Jesús en el monte, cuando llamó bienaventurados a todos los
perseguidos por causa de El (Mt. 5). Estos vencedores estarán vestidos con el
mismo Jesús, de blanco porque El ha ganado, Suya es la Victoria; no estarán
desnudos de Dios como sí lo estuvieron Adán y Eva cuando se entregaron al
poder de Satanás.
La séptima copa o plaga es, nada menos, que la Muerte de Jesucristo,
hace un recuento del Evangelio de San Mateo en el momento de la muerte de
Jesús. Siendo, además, Su Resurrección el terremoto más grande que conmovió
todas las estructuras religiosas del paganismo y del judaísmo. La gran ciudad
dividida en tres partes es Jerusalén: Judíos, cristianos y musulmanes. La gran
Babilonia, Roma, desapareció en el incendio de Nerón, todos cayeron en sus
propias maquinaciones. Las islas que huyeron y los montes que no fueron
hallados, se refiere a los ídolos que romanos y judíos adoraban en los
montes, y a la idolatría de los griegos, egipcios y romanos, dueños de islas.
"
Nosotros fuimos comprados a muy alto precio" dice San Pablo (1Cor.6,20a), ese
es el peso como de un talento que cayó sobre toda la humanidad. Un talento
equivale a 5400 denarios y un denario es el jornal diario. O sea, que un
talento es el jornal de aproximadamente 15 años de trabajo sin un sólo día de
descanso. Por eso, dice San Pablo que hemos sido comprados a alto precio, y
este precio es la Sangre
del Hijo de Dios, que cae sobre toda la humanidad, pero la humanidad no lo
recibe. Como dice San Juan: "a lo suyo vino, y los suyos no lo
recibieron" (Jn 1,11).
La
hermana Lucía pide que leamos este capítulo XVI del Apocalipsis, porque eso
es lo que pasa hoy, los poderes del mundo, disfrazados algunos de ellos de
poderes divinos, están logrando que la humanidad rechace a Jesucristo, lo
encuentre latero, aburridor, pasado de moda, cruel, etc. EL APOCALIPSIS,
MOISES AL FARAON Y JEREMIAS A JUDA, TODOS ADVIERTEN SOBRE LO QUE NOS PASARA
SI RECHAZAMOS AL SEÑOR, Y DOS MIL AÑOS DESPUES ¿DONDE ESTAN LOS QUE LE
SIGUEN? ¿DONDE ESTA CONSTRUIDO SU REINO?
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