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Observemos
algunas de esas diferencias irreconciliables entre el paganismo romano y el
cristianismo y su simbología:
- Para el imperio romano el emperador era el Señor del mundo (Ap.13,1-14).
- El dragón es el poder del mal que opera en el mundo, es decir Satanás (Ap.
12,3.9.10). En el pensamiento hebreo, dragón, Satán, acusador, Leviatán y
serpiente son sinónimos (Zac, 3,1-2; Job 3,8; 26,13).
- La bestia es el poder visible que encarna el mal que es el dragón (Ap.13,2).
El poder visible es la bestia y representa al imperio romano (Ap. 13,1).
- Miguel que significa ¿quién cómo Dios? es el "coronel" de la
milicia celestial. Es el mensaje principal, el que va al frente (Ap.12,7;
Dn.10,12-21). A la bestia la compara con Dios, por eso en Apocalipsis
13,4 dice: "¿Quién como la bestia?".
Para los romanos, entonces, el emperador es el Señor y para los cristianos,
Jesús es el Señor. Eran formas de vivir inencontrables, irreconciliables.
-El imperio romano tenía divinidades y, en nombre de los falsos dioses, el
imperio era el Señor del mundo (Ap. 2,14).
- Los cristianos tenían un sólo Dios, YHVH EL UNICO, VIVO, VERDADERO Y PADRE.
- El emperador montó un sistema socio-económico que controlaba la vida del
pueblo (Ap. 13, 16-18), un sistema que explotaba a los pobres por medio de
altos impuestos para sostener el hedonismo, el lujo, los vicios sofisticados
del imperio y las aberraciones costosas de los gobernantes (Ap.
18,3.9.11-19). Esto está muy bien representado en la película
"Calígula", donde denuncian los extremos a los que llegó la
corrupción.
- En cambio para los cristianos, como Dios es Padre, todos eran hermanos y
trataban de vivir como hermanos en comunidades de Alianza (Hech. 2,44-45;
4,32.34). Tenían una organización social y económica de
autoabastecimiento, que amenazaba la estabilidad del Imperio y su
organización si se propagaban mucho como lo estaban haciendo. Para los
cristianos todos eran iguales: (Gal. 3,28; 1Cor.2-13; Col. 3,11).
Condenaban el abuso y la explotación del trabajador (Sant. 5,1-6). No
apoyaban el sistema corrupto, en todo sentido, del pueblo romano (Ap.
18,4. ).
- Las peores persecuciones fueron en el año 64 con Nerón y el 90 con
Domiciano, por eso habla de un pueblo perseguido, mientras que Juan está
desterrado y preso en la Isla
de Patmos (Ap. 1,9; 2,13; 13,7).
- Había muchos cristianos presos (Ap. 2,10) y martirizados (Ap.2,13.9-11).
El martirio de Esteban fue en el año 34; el martirio de Santiago, decapitado
por Herodes, fue en el año 44; el martirio de Pedro y Pablo por Nerón ocurrió
en el año 67. En medio de esas persecuciones era dificil sostenerse en la fe (Ap. 2,3-4).
- El Imperio lo controlaba todo (Ap. 13,16). El que no apoyaba al
imperio no podía ni comprar ni vender (Ap. 13, 17), otra estrategia
para destruir la producción comunitaria.
- Había gran ostentación de poder (Ap. 13,13). El emperador era presentado
como un nuevo Jesús, incluso resucitado (Ap. 13, 3.12.14).
La tierra entera adoraba y apoyaba al emperador como si fuese dios (Ap.
13, 12-14).
- Se les infiltraban en las comunidades ( Ap. 2,14-20). Había falsos
apóstoles (Ap. 2,2) y les mezclaban doctrinas que los confundían (Ap. 2,
6.15-20).
- El pueblo cristiano, habiendo disminuido el primer fervor (Ap. 2,4),
estaba cansado después de sesenta años de persecuciones porque la bonanza
para ellos duró sólo 30 años después de la Resurrección de
Jesús (Ap. 2,2).
- También los perseguían los judíos (Ap. 2,9; 3,9) a quienes San Pablo
y San Juan llaman "Sinagoga de Satanás" (Gal
6,16, Rom. 9,8, Ap. 2,9; 3,9).
]- Con todo esto algunas comunidades de Alianza estaban muriendo (Ap. 3,1),
pero otras estaban firmes (Ap. 3,8).
- Eran comunidades pobres (Ap. 2,9). Las
comunidades ricas habían sido engañadas por las riquezas (Ap. 3,16-17) y
no habían permitido que el Señor penetrara en ellas (Ap.
3,15).
POR
TANTO, LOS TIEMPOS DEL APOCALIPSIS DE SAN JUAN ERAN TIEMPOS DE PERSECUCIÓN,
DESALIENTO, POBREZA Y ENGAÑO, Y EN MEDIO DE TODA ESTAS TRIBULACIONES, SAN
JUAN LES DEMUESTRA A LAS COMUNIDADES CRISTIANAS COMO EL SEÑOR ESTA EN MEDIO
DE ELLAS, Y LOS ALIENTA PARA SEGUIR, PORQUE LA VICTORIA YA ESTA
ASEGURADA CON LA
RESURRECCION DE JESUS
El
libro de las Revelaciones de San Juan o Apocalipsis es, pues, un llamado a la
esperanza, es una voz de aliento, es un alimentar la confianza en el Señor.
Las imágenes apocalípticas mal interpretadas son las que hacen que este libro
se lo presente como profecía de un futuro espantoso y terrible.
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