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Mujer en la Sagrada Escritura significa pueblo y aquí dice mujer
vestida del sol. El sol es Dios mismo (Sal. 84,11). Es Jesús (Lc. 1,78).
Estamos entonces ante la
Iglesia de los primeros tiempos, Iglesia que está por
encima de las fiestas a la luna de la Antigua Alianza
(2Cr.2,4; Is.1,13; Os.2,11); por eso tiene la luna debajo de sus pies. Porque
pasada la Antigua
Alianza pasan también sus leyes, y una de ellas era la
fiesta de la luna nueva y de los plenilunios. La corona de 12 estrellas son
los doce apóstoles y la gloria que para la Iglesia significan. Estrella o lumbrera
significa dirigente, guía, el que orienta, porque se orientaban en las noches
por las estrellas, por eso estrella es el que orienta al que está en
oscuridad espiritual. Esa es la misión de todo apóstol de Cristo, ser luz en
las tinieblas: "Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada
sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo
de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa.
Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras
buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos"
(Mt. 5,14-16).
"La mujer está encinta clamando con dolores de parto
en la angustia del alumbramiento": Es una hermosa definición para
las comunidades que apenas se están formando, que apenas están empezando a
dar frutos cristianos, y que están siendo tan perseguidas por el imperio
romano y por los judíos. Pero también esta mujer es María, que sabía que
daría a luz el Hijo de Dios y las profecías hablaban de todo lo que el Mesías
sufriría (Is. 53). Además, ella fue la que dio a luz la Primera Iglesia,
porque los apóstoles quedaron alrededor de ella desde la muerte de Jesús
hasta su Asunción al cielo. El día que se derramó el Espíritu Santo sobre
ellos, María presidía la reunión apostólica (Hech. 1,14). El género
apocalíptico se presta para decir, con una sola figura, varias cosas al mismo
tiempo. Se puede decir una frase con varios sentidos. Aquí, en este pasaje
están muy claros los diferentes sentidos.
La otra señal es el "dragón escarlata", que
es el mismo Satanás con colores de muerte (Ap. 12,9). Es Satanás
representando al imperio romano con todo su gobierno (7 cabezas), con todo su
poder (10 cuernos) y con sus césares (7 diademas), gobernando como si fueran
el mismo Dios. De esta manera San Juan destaca todo el poderío maléfico del
imperio romano.
"Su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas
del cielo y las arrojó sobre la tierra": La cola es el símbolo de
todo el poder del animal, poder masculino, destructor. El arrastrar la
tercera parte de las estrellas del cielo, significa que el fruto de su paso
es destruir, sacar del lado de Jesús y de Su Camino a los que están dando la Palabra, a los que
iluminan a los otros, es hacerlos caer a tierra, seducirlos con los halagos
del mundo. Es hacerlos retirarse por el miedo a las persecuciones, las
torturas y la muerte. Y eso estaba haciendo el imperio romano, primero
matando y luego haciendo que se salieran del Camino por el miedo. En el
momento en que Juan escribe esta carta, está desterrado en la isla de Patmos.
Todos los apóstoles habían sido martirizados, y se convierten en diadema de
estrellas. Roma es, entonces, el poder de Satanás que mata, y seduce a los
que en la Iglesia
daban luz a los otros.
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