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El
Mensaje de la Virgen
de Fátima no es ningún secreto en cuanto a la historia y a lo denunciado por la Sagrada Escritura.
Lo que en Fátima se dijo, se había dicho mucho antes y muchas veces en la Sagrada Escritura.¿Por
qué no la atendemos y entendemos, en vez de detenernos en sensacionalismos
esotéricos? Creo que reducir todo el mensaje de Fátima al atentado contra el
Papa y al sufrimiento de los sacerdotes, víctimas del ateísmo, es un
infantilismo que nadie cree, y ya por todo el mundo se multiplican las
reacciones contra el comunicado oficial de la Congregación para la Doctrina de la Fe, sobre el "secreto"
de Fátima. Y no sólo eso. La literatura que denuncia la inmoralidad de la Iglesia es mucha, con la
consabida persecución a sus escritores: "El Vaticano contra
Dios", "El último Papa", "La vida sexual del clero",
"Mentiras fundamentales de la Iglesia Católica",
"Sombras sobre el Vaticano", "La iglesia increíble",
"El Secretario de Honorio V", "Crímenes y Misterios de la Inquisición",
sin olvidar "Las sandalias del pescador" y el documento sobre
la muerte del Papa Juan Pablo I. Además, proliferan artículos en diarios y
revistas, programas de televisión, telenovelas, cine, teatro donde la gente
ya no está teniendo miedo de hablar ni son más interlocutores sordos, ya
están participando, preguntando e inquiriendo a la Iglesia. No son
todos sólo perseguidores infames de la iglesia, como tampoco yo lo soy. Son
voces de alerta, de petición de socorro, de reclamo desesperado para que nos
DEVUELVAN LA IGLESIA DE
JESUCRISTO. Creo que llegará el momento en que nuestros jerarcas no podrán
sostener más la mentira, porque el Pueblo de Dios reclama, desde la esencia
de su ser, la convivencia con la
Verdad, con Jesucristo.
Es,
pues, muy entendible que los jerarcas de la Iglesia hayan silenciado
las palabras de la Virgen,
pero damos gracias al Señor por el Papa Juan XXIII que dejó salir parte del
secreto. Le pedimos a la jerarquía de la Iglesia que nos escuchen, que hagan una
encuesta entre todos los bautizados para saber qué pedimos y necesitamos el
Pueblo de Dios, las ovejas sin pastor, de ustedes. Les pedimos que realmente
nos integren y nos hagan participar en la Iglesia. Les
pedimos que, penetrados por Jesucristo, podamos formar parte de Su Cuerpo y
ser miembros activos en él, en alegría, esperanza, amor, gozo, paz:
"Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad,
bondad, fe..." (Gal. 5,22). Esta carta es para pedirle a los
consagrados que sean leales a Jesucristo y que obtengan en nosotros los
frutos propios de su condición. ¿Cuántos bautizados están en cárceles por horrendos
crímenes? Si hubieran conocido a Jesucristo, toda esa fuerza que emplearon
para el mal, la estarían empleado para el bien...
No
se molesten por mis palabras, estoy simplemente describiendo realidades, que
ustedes son los primeros en conocer. Sabemos que el 8 de febrero de 1960 un
comunicado emitido por la
Santa Sede informó que: "El tercer secreto de Fátima
no se hará público y aunque la
Iglesia reconozca las apariciones de Fátima, no desea
asumir la responsabilidad de garantizar la veracidad de las palabras que tres
pastorcillos han afirmado haber recibido de la Virgen". Esto hace
entender el por qué la Fiesta
de la Virgen
de Fátima no se celebra en la
Iglesia oficialmente. Sor Lucía comentó lo siguiente en
1985: "He hablado con el Santo Padre durante su visita de peregrinaje a
Fátima, en 1982, para dar gracias a la Virgen por haberle salvado la vida en el
atentado del año anterior, habiéndonos reunido, hemos decidido no publicar el
secreto de Fátima para evitar que pudiese ser mal interpretado". Pero,
desdiciéndose de lo anterior, la
Iglesia publicó el secreto sin interpretación y le adjunta
un comentario teológico sobre los dos tipos de revelación, firmado por el
Cardenal Ratzinger. ¿Esto significaría que la Iglesia no considera los
secretos de Fátima como una revelación para la Iglesia Universal,
aún cuando en el pasado se la aceptó oficialmente por la Iglesia como una real
aparición de María?
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