LA IGLESIA Y EL JUBILEO DEL AÑO 2000

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Me he preguntado varias veces desde cuando se inició la campaña para el Jubileo, si los católicos saben qué significa "Jubileo". Quizás esta sea la ocasión para saberlo. El año del jubileo era una ley y una tradición en el pueblo hebreo; aparece desde las leyes dadas a Moisés en el desierto, por ahí por el año 1650 antes de Jesucristo.

Dice así la ley: " YHVH habló a Moisés en el Monte de Sinaí diciendo: habla a los hijos de Israel y diles: cuando hayáis entrado en la tierra que os doy, la tierra guardará reposo para YHVH. Seis años sembrarás tu tierra, y seis años podarás tu viña y recogerás sus frutos. Pero el séptimo año la tierra tendrá descanso, reposo para YHVH; no sembrarás tu tierra, ni podarás tu viña. Lo que de suyo naciere en tu tierra segada, no lo segarás y las uvas de tu viñedo no vendimiarás; año de reposo será para la tierra. Mas el descanso de la tierra te dará para comer a ti, a tu siervo, a tu sierva, a tu criado, y a tu extranjero que morare contigo; y a tu animal y a la bestia que hubiere en la tierra, será todo el fruto de ella para comer. Y contarás siete semanas de años, siete veces siete años, de modo que los días de las siete semanas de años vendrán a serte cuarenta y nueve años. Entonces harás tocar fuertemente la trompeta en el mes séptimo a los diez días del mes; el día de la expiación haréis tocar la trompeta por toda vuestra tierra. Y santificaréis el año cincuenta, y pregonaréis libertad en la tierra a todos sus moradores; ese año os será de jubileo, y volveréis cada uno a vuestra posesión y cada cual volverá a su familia".

"El año cincuenta os será jubileo; no sembraréis ni segaréis lo que naciere de suyo en la tierra, ni vendimiaréis sus viñedos, porque es jubileo; santo será a vosotros; el producto de la tierra comeréis. En este año de jubileo volveréis cada uno a vuestra posesión. Y cuando vendiereis algo a vuestro prójimo, o comprareis de mano de vuestro prójimo, no engañe ninguno a su hermano. Conforme al número de los años después del jubileo comprarás de tu prójimo; conforme al número de los años de los frutos te venderá él a ti".

"Mas si no consiguieres lo suficiente para que se la devuelvan, lo que vendió estará en poder del que lo compró hasta el año del jubileo; y al jubileo saldrá, y él volverá a su posesión. El varón que vendiere casa de habitación en ciudad amurallada, tendrá facultad de redimirla hasta el término de un año desde la venta; un año será el término de poderse redimir. Y si no fuere rescatada dentro de un año entero, la casa que estuviere en la ciudad amurallada quedará para siempre en poder de aquel que la compró, y para sus descendientes; no saldrá en el jubileo. Mas las casas de las aldeas que no tienen muros alrededor, serán estimadas como los terrenos del campo; podrán ser rescatadas, y saldrán en el jubileo. Pero en cuanto a las ciudades de los levitas, estos podrán rescatar en cualquier tiempo las casas en las ciudades de su posesión. Y el que comprare de los levitas saldrá de la casa vendida, o de la ciudad de su posesión, en el jubileo, por cuanto las casas de las ciudades de los levitas son la posesión de ellos entre los hijos de Israel".

"Como criado, como extranjero estará contigo; hasta el año del jubileo te servirá". "Hará la cuenta con el que lo compró, desde el año que se vendió a él hasta el año del jubileo; y ha de apreciarse el precio de su venta conforme al número de los años, y se contará el tiempo que estuvo con él conforme al tiempo de un criado asalariado. Si aún fueren muchos años, conforme a ellos devolverá para su rescate, del dinero por el cual se vendió. Y si quedare poco tiempo hasta el año del jubileo, entonces hará un cálculo con él y devolverá su rescate conforme a sus años. Como con el tomado a salario anualmente hará con él; no se enseñoreará en él con rigor delante de tus ojos. Y si no se rescatare en esos años, en el año del jubileo saldrá, él y sus hijos con él". (Lv. 25, 1-15. 28-33. 40. 50-54).

"Y si dedicare su tierra desde el año del jubileo, conforme a tu estimación quedará. Mas si después del jubileo dedicare su tierra, entonces el sacerdote hará la cuenta del dinero conforme a los años que quedaren hasta el año del jubileo, y se rebajará de tu estimación. Y si el que dedicó la tierra quisiere redimirla, añadirá a tu estimación la quinta parte del precio de ella y se le quedará para él. Mas si él no rescatare la tierra, y la tierra se vendiere a otro, no la rescatará más; sino que cuando saliere en el jubileo, la tierra será santa para YHVH, como tierra consagrada; la posesión de ella será del sacerdote. Y si dedicare alguno a YHVH la tierra que él compró, que no era de la tierra de su herencia, entonces el sacerdote calculará con él la suma de tu estimación hasta el año del jubileo, y aquel día dará tu precio señalado, cosa consagrada a YHVH. En el año del jubileo, volverá la tierra a aquel de quien él la compró, cuya es la herencia de la tierra" (Lv. 27, 17-24).

Esta antiquísima ley mosaica corresponde a lo que los economistas modernos llaman "economía sustentable", es decir, una economía que se sustenta a sí misma. El año del jubileo era un año de liberación, de rescate, de redención. Cada cincuenta años las tierras retornaban a sus dueños primarios. Las tierras se podían vender, conceder a otros por cincuenta años, pero luego después de estos años, siempre volverían a sus dueños oficiales. Esto aseguraba que los más fuertes no se hicieran dueños de todas las tierras y evitaba los monopolios latifundistas (y que no se me tache de comunista, porque si así fuera, no estaría aquí, y mucho menos defendiendo la obra de Dios) que denuncia Isaías en Is. 5, 8: "¡Ay de los que juntan casa con casa, y allegan heredad a heredad hasta acabar el término! ¿Habitaréis vosotros solos en medio de la tierra?".

Esta ley de YHVH era para proteger las tierras pertenecientes a las diferentes tribus y evitar que los más astutos se quedaran con todas ellas. Por eso dice: "¿Habitaréis vosotros solos en medio de la tierra?"; el que se quedaba sin tierra, se quedaba sin donde vivir y sus hijos también heredarían su destierro, su no tener tierra. Por esta razón, cada cincuenta años, y sin costo alguno, se recuperaba la tierra vendida.

También era año de liberación para los esclavos, quienes tenían la oportunidad de vivir y conocer la libertad. Asimismo las deudas eran automáticamente condonadas. La tierra no se trabajaba, no se recogían las cosechas, los animales también descansaban. De esta manera YHVH se aseguraba que no hubiera despojados en su pueblo, que no hubiera empobrecidos, que las tierras no se convirtieran en estériles, porque además ésta tenía cada siete años un año de descanso llamado año sabático. "YHVH habló a Moisés en el Monte de Sinaí diciendo: habla a los hijos de Israel y diles: cuando hayáis entrado en la tierra que os doy, la tierra guardará reposo para YHVH. Seis años sembrarás tu tierra, y seis años podarás tu viña y recogerás sus frutos. Pero el séptimo año la tierra tendrá descanso, reposo para YHVH; no sembrarás tu tierra, ni podarás tu viña. Lo que de suyo naciere en tu tierra segada, no lo segarás y las uvas de tu viñedo no vendimiarás; año de reposo será para la tierra. Mas el descanso de la tierra te dará para comer a ti, a tu siervo, a tu sierva, a tu criado, y a tu extranjero que morare contigo; y a tu animal y a la bestia que hubiere en la tierra, será todo el fruto de ella para comer" (Lv. 25, 1-7).

El año del jubileo era una ley puramente económica, para mantener el equilibrio económico en su pueblo. Una ley de sabiduría divina que, al romperse, descompensa todo el sistema socio-económico hasta llegar a formar sociedades productoras de clases mendicantes, de clases que no pueden disfrutar de la vida porque tienen que dedicarla a la lucha por la subsistencia, de clases que viven en la miseria, nido donde se desarrollan libremente todos los sentimientos inicuos del hombre. Sí, porque el hambre, la ignorancia y la carencia, rebajan al hombre a estados de subsistencia animalescas: "vivir para comer", como los animales que esperan que les pase lo que comieron para luchar por su otro alimento. A eso y nada más se reduce el ser humano que no tiene su tierra, que no tiene sus derechos libres y fecundos. Este es el origen del jubileo en nuestra Iglesia. Lo heredamos de los judíos. Debería ser, entonces, el año en que nuestra Iglesia libere parte de sus posesiones a favor de los despojados, de los llevados a la miseria por los que "juntan casa con casa" como dice Isaías. No puede ser sólo un año de revisar nuestras malas acciones cometidas contra la humanidad. También debe ser un año en que nuestra Madre Iglesia vele por sus hijos despojados, por los que han quedado sin derechos, ni siquiera a la subsistencia. Nuestra Iglesia es hoy una institución poseedora de bienes y riquezas que solucionaría el problema de miles y miles de familias. ¿Qué tal si el Vaticano entregara sus posesiones, sus museos, sus pompas y sus lujos a cambio de educación para los niños católicos o no, que hoy viven en las calles de tantos suburbios del mundo, sin ni siquiera saber que existe la esperanza de un presente mejor? ¿Por qué no le pedimos los católicos a nuestra Madre Iglesia que se desprenda de una vez por todas de sus joyas y sus alhajas, para dar de comer a sus hijos que tienen hambre, a sus hijos que son presa de los más astutos por causa de la ignorancia? Vendiendo sus diamantes y sus perlas podrían muchos niños del mundo obtener la salud que necesitan para poder llegar a ser hombres y mujeres de bien en las futuras sociedades. ¿O será que tendremos que esperar otros cincuenta años a que de nuevo otro pontífice como el Papa Juan Pablo, llame a jubileo para pedir perdón porque la Madre Iglesia ha abandonado a sus hijos en manos del hambre y la miseria?

Nuestra Iglesia tiene miles y miles de hijos resentidos con ella porque los observa con frialdad de corazón mientras padecen hambre y carecen de techo. ¿Cómo va la Madre Iglesia a pedirles perdón sin cobijarlos y apoyarlos en sus necesidades? ¿Cómo va a actuar la Madre Iglesia precisamente como dice Santiago que no debe hacerse? "Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, y alguno de vosotros le dice: id en paz, calentaos y saciaos, pero no le dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha? Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma" (Stg. 2, 14-17).

La respuesta a esto que estoy diciendo no puede ser ponerme un letrero que diga: "OJO: peligro, Sabina comunista." O el otro: "OJO: peligro, Sabina fuera de la Iglesia". No, es porque soy Iglesia que estoy hablando en el nombre de muchos que no pueden hablar, porque ni siquiera saben cuales son sus derechos. Es porque en nuestra Iglesia hay millones y millones de hermanos que carecen de sus derechos fundamentales e inalienables, mientras que otros derrochan en ella pompa y esplendor, que estoy pidiendo que el año del jubileo traiga también la liberación del odio y del rencor que se acumula en todos los miembros de nuestra Iglesia que no tienen con qué alimentar sus hijos, darles educación, salud, etc. Por eso, de nuevo reclamo para nuestra Iglesia, la formación de comunidades de Alianza, donde todos tengamos nuestras necesidades básicas satisfechas y podamos desarrollarnos como los verdaderos hombres que el Padre creó y el Hijo rescató.

 

 

 

 

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