EL PERDÓN, LEY DE LA NUEVA ALIANZA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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En la Antigua Alianza el perdón directo no existía. Se lograba llevando un "chivo expiatorio" que "pagara" por las infracciones a la ley, quedando libres y reintegrándose a la comunidad y a la comunión entre ella y YHVH. Pero esta ley, la del "chivo expiatorio", se terminaría cuando viniera el Cordero del Padre, Jesús. El pagaría por todos los sentimientos bajos de todos y de siempre. El colmaría las necesidades de venganza que tenemos todos cuando nos hacen mal. Jesús sería el "chivo expiatorio" de todos y por todo: "Ciertamente llevó él nuestras enfermedades", las del alma. El Padre pondría un Cordero para todos y para siempre. EL PADRE SE DONARIA EXTRAORDINARIAMENTE por medio de su Hijo.

Por ello, Jesús en Galilea revisa las leyes que tienen que ver con el amor y las actualiza. Veamos: "Habéis oído que se dijo a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio. Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego" (Mt. 5, 22). Aquí está hablando Jesús de lo que merece el que se enoje contra su hermano, el que le diga necio o fatuo.

Vamos a escudriñar estas palabras de Jesús. "El que se enoje contra su hermano será culpable de juicio". Juicio en griego es Krisis, y significa separación, mutación grave. Entonces, es tan grave el enojo y la agresión contra alguien, que el agresor queda separado, desecho, mutado. Y queda así, no porque se ejerza esto contra él, sino porque es la misma agresión la que hace esto en el alma del agresor. Y es así. Cuando ofendemos a alguien quedamos con culpa, sin derechos, separados, mutados en el amor. ¡¡Jesús tiene razón!! La ofensa que hacemos es quizá más grave para nosotros que para el otro, por eso muestra lo mortal que es la ofensa para el alma del ofensor.

"Y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio". Según el griego, decir necio es decirle vacío, que ha tomado la decisión de enloquecer por sí mismo; es despreciarlo por su entendimiento, es decirle estúpido, obtuso, imbécil. Y dice Jesús, que el que dice esto es "culpable ante el concilio", que era, en ese entonces, un grupo de 71 personas que se juntaban para juzgar las causas más graves, las que siempre terminaban en sentencia de muerte. Entonces el que le diga a su hermano necio o sus sinónimos, merecerá la muerte. ¡SI, ASI DE TERRIBLE ES EL MAL QUE NOS HACEMOS HACIENDOLE MAL A LOS OTROS! Así de perteneciente al reino de Satanás es la agresión y la violencia contra los demás.

"Y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno del fuego". Fatuo significa menospreciar a una persona por sus sentimientos, su carácter , su corazón, sus bondades, y el que haga esto merece ser quemado en el basural de Jerusalén, como cualquier basura (ver quinta carta). Así de grave es la acción de la ira tanto para el agredido como para el agresor. Para el agredido es grave porque es un atentado contra su capacidad de amar y de amarse. Porque siembra en su corazón el odio y el rechazo a otro o a sí mismo. Porque lo traslada del Reino de Dios al reino de Satanás. Y para el agresor es grave porque presta sus miembros y sus capacidades a Satanás, porque se hace instrumento de Satanás y quedan en su alma los frutos de la acción del reino de las tinieblas. Y es por esto que queda convertido en basura, muerto y desechado, como lo dice Jesús en este pasaje: "Y al que vosotros perdonáis, yo también; porque también yo lo que he perdonado, si algo he perdonado, por vosotros lo he hecho en presencia de Cristo, para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones" (2Cor.2,10-11).

 

 

 

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