UNIDOS AL PAPA EL 8 DE MARZO DEL 2000

 

 

 

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Unámonos todos el próximo 8 de marzo, a pedirles perdón a todos los hombres y mujeres del mundo que no han podido entrar en contacto con Jesús, porque el miedo al falso infierno predicado insistentemente por nuestra Iglesia no los ha dejado. Porque los condenamos a vivir en el terror de un perseguidor castigo futuro y eterno, como el niño que no logra despertar de la pesadilla en la que siente que morirá irremediablemente. Perdón, perdónennos a la Iglesia todos ustedes, los que no han logrado salir del miedo a lo que sea, porque les mostramos un dios vengativo en vez de mostrarles al Padre Protector y Bondadoso. Y así como un niño se aferra al pecho de su madre mientras lo persiguen los monstruos de su pesadilla, aférrense también a nosotros Iglesia, para que logren, en el amor, salir del miedo y entregarse a los brazos maternales del Padre. ¡¡¡Despierten, era una pesadilla!!! El Padre no es malo, el Padre es bueno. No los está esperando para castigarlos, sino para amarlos: "Para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos" (Mt. 5, 45). "Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó" (Lc. 15, 20).

Perdónennos por haberlos asustado, por haberles sembrado terror al Padre en su mente y en su corazón. "Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios" (Ro. 8, 15-16). En su pecho fuerte y paternal saldrán de la pesadilla de espanto y de terror, volverán a la vida a sonreír, a jugar. "Pero Jesús dijo: dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos" (Mt. 19, 14). "Porque he aquí ha pasado el invierno, se ha mudado, la lluvia se fue; se han mostrado las flores en la tierra, el tiempo de la canción ha venido, y en nuestro país se ha oído la voz de la tórtola. La higuera ha echado sus higos, y las vides en cierne dieron olor; levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y ven" (Cnt. 2, 11-13).

Abracemos en ese perdón de corazón a todos los que están en su vida sin rumbo, sin sentido. A todos los que deambulan de un lado a otro, de una cosa a otra, sin encontrar sentido a sus vidas, porque no han logrado entrar al Camino de Jesús, que es el UNICO, cuyo sentido es hacia el Padre. "Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí" (Jn. 14, 6). Perdónennos por mostrarles una Iglesia sin vida, negra, lúgubre, de largos pasadizos solitarios que dan vueltas y más vueltas sobre sí mismos (Mt. 24, 2). Perdónennos por no tomarlos de la mano y llevarlos a verdes pastos, los de la Palabra (Sal. 23, 2), los de los vivenciales, vivenciables y vivenciados sacramentos. Juntémonos con Jesús, El nos acompañará a pedirle perdón al Padre por haber deteriorado, oscurecido y enfangado la obra del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Perdón Padre por despreciar de esa manera el sacrificio tuyo y de tu Hijo: "Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen" (Lc. 23, 34a). Aquí están nuestras manos, nuestro corazón y todo nuestro ser para que cuentes con nosotros en la búsqueda y recuperación de las ovejas que están esparcidas, sin Pastor, para que así puedan disfrutar de tu libertad en sus mentes y corazones. "Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo" (Gal. 6, 2). "Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad" (2 Cor. 3, 17). Para que tus ovejas puedan disfrutar de tu amor en sus amigos y familiares. De tu alegría en su imaginación y en sus emociones. De tu creación en las obras hermosas que salen de sus manos para llenar el mundo de ilusión, música y esplendor. Cuenta con nosotros Señor, como estás contando con el Papa Juan Pablo y todos los que de la jerarquía lo quieran apoyar, para sembrar en tu tierra la semilla de tu Palabra, que será cosecha de "vida en abundancia" (Jn. 10, 10 b), para todos los que no conocen la Vida porque no te conocen a Ti.

 

 

 

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