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Lc.
16,24: "Y, gritando, dijo: Padre Abraham, ten piedad de mí y envía a
Lázaro para que, con la punta del dedo mojada en agua, refresque mi lengua,
porque estoy atormentado en estas llamas". El sacerdote no
encontraba en la ley de Moisés la
Paz que Jesús ofrece: "La paz os dejo, mi paz os
doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón ni
tenga miedo" (Jn 14,27). La ley de Moisés era atormentadora y
devoradora como el fuego. La ley de Moisés era, para Jesús, como el fuego de la Gehenna que consume la
basura. El sacerdote, si no servía a los intereses de Jesús, del Padre de la Nueva Alianza, de
Su Reino, era basura que también consumiría el fuego de la Gehenna. El
sacerdote no entendió que la Paz
se alcanzaba sólo con Jesús. Y se alcanzaba, porque El pagaría nuestras
deudas con el Padre, y eso nos haría quedar en Paz, pero no es paz de
tranquilidad interior, sino en Paz, porque ya no hay deudas con el Padre,
porque ya Jesús ha pagado por todas nuestras transgresiones pasadas,
presentes y futuras, esa es la
Paz. "Porque él (Jesús) es nuestra paz:"
Porque él ( Jesús ) es nuestra paz: El que de los dos pueblos (judíos y gentiles) hizo uno, derribando el muro que los
separaba, la enemistad, anulando en su carne la ley con sus mandamientos y
preceptos, para crear en sí mismo, de los dos, un solo Hombre Nuevo, haciendo
la paz y reconciliar con Dios a ambos en un solo Cuerpo por medio de la cruz,
dando en sí mismo muerte a la enemistad. Vino a anunciar la paz: paz a
vosotros que estabais lejos, (es decir los gentiles)
y paz a los que estaban cerca (es decir los judíos).
Pues por él, unos y otros tenemos libre acceso al Padre en un mismo
Espíritu".
Lc.
16,25: "Dijo Abraham: hijo, acuérdate de que recibiste ya tus bienes
en vida y Lázaro recibió males, y ahora él es aquí consolado y tú eres
atormentado". ¿Por qué es Abraham el que contesta? Porque Jesús
personifica aquí la
Nueva Alianza en Abraham, y lo hace porque en la Nueva Alianza se
están cumpliendo las promesas hechas a Abraham. Le dice "hijo",
o sea que es su padre, que es descendiente de él, y los sacerdotes también
eran descendientes de Abraham, porque venían de la dinastía de Leví, que era
un bisnieto de Abraham, hijo de Jacob, su nieto. Le dice que recibió sus
bienes en vida, porque recibió la Escritura, la Revelación del Dios
Unico, Vivo y Verdadero, los sacrificios, la participación en toda la
liturgia, es decir, todo lo que pertenecía a YHVH, lo había recibido el
sacerdote. Lázaro, el pobre, en cambio, no había recibido sino ignorancia
acerca de YHVH, desconocimiento de las Escrituras, de YHVH y Su Hijo, y en
esto consistía su mal. Por esa razón, Lázaro recibía las consolaciones de la Nueva Alianza, que
son todos los carismas del Espíritu, más el amor y la presencia incondicional
de Jesús a nuestro lado, y el pobre sacerdote recibía sólo las condenas
propias a las infracciones que el hacía contra las leyes de Moisés.
Lc
16,26: "Además entre nosotros y vosotros hay un gran abismo de manera
que los que quieran atravesar de aquí a vosotros no pueden, ni tampoco pasar
de ahí a nosotros". Y esta dificultad consistía en que no se podía
entrar a la Nueva
Alianza por las leyes de Moisés, se entraba por otro
Camino: "JESUS, LA
PUERTA ESTRECHA". Por eso el abismo entre ambos.
Porque el sacerdote quería entrar de una manera diferente y sólo se entraba
aceptando a Jesús, el Pobre Carpintero de Nazaret, que no significaba
absolutamente nada para la clase religiosa dirigente. Recibir, seguir y
aceptar a Jesús, era rebajarse demasiado, era perderlo todo, era pasar a ser
de lo peor de Su tiempo, era pasar de lo mejor a lo peor. Era, siendo rico,
convertirse en pobre.
Lc.
16,27: "Y dijo: te ruego padre, que siquiera le envíes a casa de mi
padre". ¿Cuál casa, de cuál padre? La casa de su padre Moisés.
Lc.
16,28: "Porque tengo cinco hermanos, para que les advierta, a fin de
que no vengan también ellos a este lugar de tormento". Tiene el
sacerdote 5 hermanos. ¿Por qué cinco? ¿Qué quiere decir?: 5 es 4+1. El cuatro
significa el universo, el cosmos, el uno significa unidos, para el hebreo.
Entonces "cinco hermanos" quiere decir que todo el pueblo judío
estaba en lo mismo: en los tormentos de la ley de Moisés.
Lc.
16,29: "Y dijo Abraham: tienen a Moisés y a los profetas: que los
escuchen". Le dice esto, porque si el sacerdote y Su Pueblo hubieran
escuchado a Moisés y los profetas, habrían recibido al Mesías.
Lc.
16,30: "El dijo: No, padre Abraham; pero si alguno de los muertos
fuese a ellos, harían penitencia". Aún no entiende el sacerdote que
no es haciendo penitencia que logrará pasar la barrera entre la Antigua y la Nueva Alianza,
sino recibiendo a Jesús. En su engaño, está pidiendo prodigios para poder
creer, está pidiendo señales: ".....Los judíos piden señales y los
griegos buscan sabiduría..." (1Cor. 1,22).
Lc.
16,31: "Y les dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se
dejarán persuadir si un muerto resucita". Y con esta tremenda y
profética conclusión, termina Jesús la parábola. Y por supuesto, es Moisés y
los profetas los que anuncian a Jesús. Si no creen en lo que dicen Moisés y
los profetas en la
Sagrada Escritura, mucho menos van a creer en un muerto que
Resucite y este es: JESUS RESUCITANDO DE ENTRE LOS
MUERTOS.
Así,
con esta parábola Jesús anuncia la incredulidad de la clase sacerdotal judía
y de Su raza y de Su Pueblo. Anuncia de antemano, que no creerán en Su
Resurrección, y, por esa razón, se quedarán en las tinieblas y tormentos de
las 613 leyes de Moisés.
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