BODA: ALIANZA PARA SIEMPRE Y PARA TODOS

 

 

 

Imprime esta Página

 

 

 

Aquí Jesús está hablando de la Alianza Nueva, que es la misma Alianza prometida a Abraham. Esta Alianza sería entre el Padre y el universo, por medio de su Hijo. Los siervos son los profetas, y los convidados, Su Pueblo hebreo, que no quiso ir a la boda, prefirieron sus negocios personales, lo temporal, lo pasajero. Además mataron a todos los profetas que les enviaba, hasta Juan el Bautista. Su ciudad, sus instituciones monogámicas, o mejor judías, fueron destruidas. Esto ocurrió en el año 70, cuando el emperador Tito entró a Jerusalén, y destruyó el templo para siempre. Los siervos, los apóstoles, salieron a buscar a los gentiles o paganos, e invitaron a todos los que quisieran entrar al Reino de los Cielos. Algunas veces se les infiltraron personas que no estaban vestidas de Boda. Es decir, que no estaban preparadas para la Alianza Nueva, no necesitaban a Jesús, estaban en la Boda haciendo otra cosa. ¿Quiénes eran ellos? Los cristianos judaizantes, los fariseos que se infiltraban en las comunidades cristianas primitivas, para tratar de volverlas al judaísmo. "Mas ni aún Tito, que estaba conmigo, con todo y ser griego, fue obligado a circuncidarse; y esto a pesar de los falsos hermanos introducidos a escondidas, que entraban para espiar nuestra libertad que tenemos en Cristo Jesús, para reducirnos a esclavitud, (o sea para sacarlos del Camino de Jesús y volverlos a la Alianza de Moisés y a sus leyes esclavizantes) a los cuales ni por un momento accedimos a someternos, para que la verdad del evangelio permaneciese con vosotros" (Gal.2,3-5).

Jesús termina la Parábola de la Boda del Hijo del Rey, con una sentencia que repitió varias veces en Su vida: "Muchos son llamados y pocos escogidos". Esta sentencia tampoco se puede leer literalmente, porque "escogido" significa avisado, atento, alerta. O sea, que se los llama a muchos, a todos, pero sólo algunos están lo suficientemente alertas y despiertos, como para Recibir al Hijo del Padre y asistir al banquete de Su Alianza Eterna. (Mt. 25,1-13).

En Mt. 24,29-51 Jesús repite la misma sentencia del "lloro y crujir de dientes". Jesús se refiere aquí a dos cosas al mismo tiempo: Su Primera y Su Segunda Venida. Vamos a revisar los versos 48-51: "Pero si aquel siervo malo dijere en su corazón: mi señor tarda en venir; y comenzare a golpear a sus consiervos, y a comer y a beber con los borrachos, vendrá el Señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, y lo castigará duramente, y pondrá su parte con los hipócritas; allí será el lloro y el crujir de dientes".

Aquí Jesús está hablando de los abusos de autoridad, cometidos por los pastores del pueblo de Israel. Ellos creían que por el hecho de ser los sumos sacerdotes, los escribas o los fariseos, tenían autoridad para cometer abusos de autoridad con el pueblo. Jesús les dice aquí, que los siervos que hacen esto tendrán las mismas consecuencias de sus actos que los hipócritas fariseos, que cumplían todos los apartes de la ley, excepto la del amor. ¿Qué les espera a éstos? El llanto y el crujir de dientes, por ser desechados de un Reino al que quieren pertenecer, sin dejar de pertenecer al otro. Los borrachos eran generalmente los gentiles o paganos. Y los judíos tenían prohibido en su ley, mezclarse con los paganos. Aquí Jesús les está recordando que al mezclarse con los gentiles, tampoco sirven para el Reino, porque para mezclarse, según la ley judía, tenían que renunciar a su Unico Dios: YHVH. Quedarán con el dolor y la frustración de querer pertenecer al Reino de los Cielos y no servir para ello.

En Mt. 25,14-30, Jesús refiere la parábola de los talentos. En ella narra que uno de los siervos que recibió un talento, lo escondió y no lo multiplicó. "Respondiendo su Señor, le dijo: siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y recojo donde no esparcí. Por tanto debía haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses. Quitadle pues el talento, y dadlo al que tiene diez talentos. Porque al que tiene le será dado y tendrá más; y al que no tiene, aún lo que tiene le será quitado. Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes" (Mt.25,26-30).

Es lo mismo de todas las parábolas anteriores. "El siervo malo" son los sacerdotes y escribas de la Antigua Alianza, que no multiplicaron los bienes que tenían. Es decir, no consiguió más personas que, como él, estuvieran esperando al Mesías. Y como esto indicaba que él tampoco lo estaba esperando, se quedaría sin nada. Sin el Mesías por no recibirlo, y sin la Antigua Alianza porque estaba concluyendo. Esto produciría en él efectos angustiosos, pero no porque se ejerciera sobre él un castigo de parte de Dios, sino porque él se lo había buscado con su conducta incrédula.

"Las tinieblas de afuera" son el mundo, es lo que queda fuera del Reino de los Cielos. Estar fuera del Reino es darle rienda suelta a nuestros sentimientos bajos y nuestras bajas pasiones. ¿Ustedes han visto dos socios que se dediquen a conseguir dinero juntos y se amen? El mejor camino para deshacer una unión, la que sea, es dedicarse juntos a servirle al dios dinero, y por eso el "llanto y el crujir de dientes".

 

 

 

 

HOME - INTRODUCCIÓN - LA BIBLIA
CARTAS: 1 - 2 - 3 - 4 - 5 - 6 - 7 - 8 - 9 - 10 - 11 - 12 - 13

Copyright ©2001-10 • Escríbenos a sabina1111@jesuspalabra.cl