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Mt. 8,12: "Mas los hijos del reino serán echados a las
tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes".¿Cuáles
son esos "hijos del Reino"? Son los hijos del Reino de
Israel, que quedarán por fuera al no recibir al Mesías. Quedarán en las
tinieblas, porque Jesús es la
Luz (Jn. 8,12). Y quedarán "por fuera",
porque al no recibir al Mesías, a Jesús, no quedarán dentro del Reino,
quedarán por fuera, y esto les proporcionará dolor y rabia, o sea "llanto
y crujir de dientes".
El
crujir de dientes es una actitud de respuesta de los impíos ante las acciones
del justo. El rechinar de dientes es la envidia ante la pertenencia del otro
al Reino de los Cielos. Es la rabia por no pertenecer al Reino de Dios al que
el otro pertenece. El rechinar de dientes no es una expresión que Jesús se
está inventando. ¡¡No.!! Era una actitud común en el pueblo hebreo y
oficializada. No se puede desconocer la cultura y la historia del pueblo
hebreo, diciendo que el "llanto y crujir de dientes" es "un
espacio de la mente, donde el pecador experimenta eternamente la
desesperación por no ver el rostro de Dios", como lo asegura la
revista jesuíta "La
Civiltá Cattolica" del pasado 20 de julio.
La
Sagrada Escritura enseña que el "crujir de
dientes" es la actitud propia del impío, ante el justo, del que no
está en el Reino ante el que sí pertenece a El. Veamos: "Su furor
desgarra y me persigue, rechinando contra mí sus dientes. Mi adversario aguza
sus ojos contra mí" (Job 16,9). "Se burlan de mí, haciendo
mofa, y rechinan contra mí sus dientes" (Sal. 35,16). "Maquina
el impío contra el justo y rechina sus dientes contra él" (Sal.
37,12). "Verá esto el impío y se irritará; rechinará sus dientes y se
consumirá. Los deseos del impío se frustrarán" (Sal. 112,10). "Hay
gentes cuyos dientes son espadas, y cuchillos sus molares, para devorar a los
desvalidos (y raerlos) del país, y a los pobres de entre los hombres"
(Prov. 30,14). "Todos tus enemigos abrieron contra ti su boca; se
burlaron, y crujieron los dientes; dijeron: devorémosla" (Lam.2,16
a-b). "Al oír estas cosas, se llenaron de rabia sus corazones y
rechinaban los dientes contra él" (Esteban) (Hech.7,54). Nos dice
muy claramente la
Sagrada Escritura que eran el Sumo Sacerdote, los ancianos,
los escribas, los fariseos, los que no soportaron las palabras de Esteban,
los que envidiaron a Esteban, porque él sí había entendido, y terminaron por
matarlo (Hech 6,5-15; 7,1-60). Esteban murió viendo crujir los dientes a los
que no soportaron su relación con el Señor.
Continuemos con Mateo 8,13ss: "En aquella misma hora
Jesús sana al criado del centurión". Sana a un esclavo pagano, para
cumplir en él las promesas hechas a Abraham, de bendecir en él a todas las
naciones de la tierra, como lo vimos en Génesis 17. Los judíos tenían
prohibido, por su ley, relacionarse con otros que no fueran judíos, y las
profecías decían que el Mesías redimiría y salvaría a todas las naciones y
pueblos de la tierra. Aquí está Jesús cumpliendo lo anunciado. "Y se
manifestará la gloria de YHVH y toda carne
juntamente la verá; porque la boca de YHVH ha hablado" (Is.40,5).
Mt. 13,47-50 : "Asimismo el reino de los cielos es
semejante a una red, que, echada en el mar, recoge toda clase de peces; y una
vez llena, la sacan a la orilla; y sentados, recogen lo bueno en cestas, y lo
malo lo echan fuera. Así será al fin del siglo; saldrán los ángeles, y
apartarán a los malos de entre los justos, y los echarán en el horno de
fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes". ¿Cuál es la red?
La red está tejida por pescadores humanos: "Venid en pos de mí y os
haré pescadores de hombres" (Mt. 4,19). La red está conformada por
Pedro, Juan, Santiago, Andrés, Mateo, Sus demás hermanos y Pablo. Ellos
conformaron las primeras comunidades cristianas. En ellas recogían a toda
clase de personas. Unas venían de la idolatría y otras de diferentes sectores
del judaísmo. La red llena de peces la sacaban a la orilla. Es decir salían
de su mal, de su mar, o sea, del judaísmo, ya para ese momento errado, porque
su Dios era la ley, o del paganismo, también errado, porque cualquier
criatura era su dios. Los sacaban pues, del mar y los llevaban a la
orilla, orilla del mar, pero también orilla del CAMINO, del Camino de Jesús (Hch.
9,2, 19,23, etc).
"Y sentados", que en griego es Kathemai, que
metafóricamente significa morar, habitar. Entonces está Jesús diciendo que
Sus apóstoles habitan en el Camino, y que en la orilla, en la entrada del
Camino, ellos van a seleccionar los que sí entrarán en el Camino y los que
no. No olvidemos los primeros años de nuestra Iglesia, los del catecumenado.
En esos primeros años para ingresar al Camino se necesitaba hacer un retiro
de 40 días, con exorcismos diarios de cada una de las iniquidades del
aspirante o iniciado. También el iniciado pasaba largo tiempo sin entrar a la
parte correspondiente a la Consagración. Sólo estaba en la parte
correspondiente a la liturgia de la Palabra.
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