"EL LLANTO Y EL CRUJIR DE DIENTES"

 

 

 

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Hay, también, otra expresión de Jesús que se la ha interpretado como castigo eterno: "El llanto y crujir de dientes". Escudriñemos la Escritura:

Mt. 8,5-12:"Entrando Jesús en Capernaum vino a él un centurión rogándole, y diciendo: Señor, mi criado está postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado. Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré. Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y mi criado sanará. Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste; Ve y va; y al otro: Ven, y viene y a mi siervo: Haz esto, y lo hace. Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aún en Israel he hallado tanta fe. Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el Reino de los Cielos; mas los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes. Entonces Jesús dijo al centurión: Ve, y como creíste, te sea hecho. Y su criado fue sanado en aquella misma hora".

CAPERNAUM: era la ciudad donde Jesús habitó con Su Madre María, después de salir de Nazaret (Mt. 4,13). Allí había una sinagoga donde Jesús enseñaba (Mr. 1,21). También fue allí donde sanó al paralítico, que sus amigos metieron por el techo de la casa de Jesús, donde el estaba enseñando. En esta reunión estaban presentes los escribas, acusando a Jesús en sus corazones (Mr.2, 1-12). En esta ciudad Jesús exorciza a un hombre de un espíritu inmundo (Lc.4,31-37). Además sana a la suegra de Pedro (Lc. 4,38-39). Allí sana a muchos (Lc.4,40). Y saca muchos espíritus malignos de muchos (Lc. 4,41). También es una de la ciudades más incrédulas, porque allí los escribas, sacerdotes y fariseos tenían una sinagoga, siendo un sitio de influencia de ellos (Mt. 11,20-24). Y es allí donde alaba al Padre por Sus pequeños, por los que lo necesitamos, por los que sin El nada podemos (Mt.11,25-30).

Es en esta ciudad donde "vino a El" un centurión romano. Centurión porque tenía a su mando una centuria (cien) de soldados, era un jefe. Dice que vino a El, es decir, se "elongó" hacia Jesús (ver Tercera Carta). Era de los pequeños, de los que creían en Jesús, a pesar de que era un pagano romano y de pertenecer a los que oprimían a Su Pueblo y a él mismo con los impuestos (Mt. 17,27).

El Centurión pagano vino "rogándole". No era una petición por si resultaba, estaba absolutamente cierto de que Jesús le escucharía, porque le rogaba. Y le rogaba por su criado. Tenía misericordia. Se condolía de sus dolores. La actitud del centurión emocionó a Jesús hasta el punto de compartir una de sus grandes desilusiones: Creía más el centurión pagano que Su Pueblo de Israel, porque dice a los que le seguían: "Ni aún en Israel he hallado tanta fe".

Mt.8,10-11: "Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el Reino de los Cielos". Los muchos del oriente y del occidente, son todas las demás naciones diferentes a la de Israel, que serían bendecidas con la venida del Mesías, según las promesas hechas a Abraham (Gen. 12,1-4; 17,2-7; 22-17-18). Por eso dice que se sentarán con Abraham, Isaac y Jacob, o sea que, en ellos, se realizaría la Alianza pactada con Abraham, no está hablando de la Alianza pactada con Moisés (ver Segunda Carta). Se sentará con ellos en el Reino de los Cielos. En el suyo, en el de Jesús, en el del Mesías, en el prometido a Abraham y realizado y establecido en Jesús, eterno y universal, para siempre y para todos.

 

 

 

 

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