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SHEOL: LUGAR DE LOS MUERTOS |
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El
Sheol aparece por primera vez en la Sagrada Escritura, en la historia de José
al ser vendido por sus hermanos. Cuando a Jacob le dicen que José ha muerto,
éste exclama: "Enlutado descenderé a mi hijo hasta el Sheol. Y lo
lloró su padre" (Gen 37,35c). Job
también se lamenta de su enemigo: "A la profundidad del Sheol
descenderán y juntamente descansarán en el polvo" (Job. 17,16). Los
Libros de Sabiduría también lo anuncian: "Todo lo que viniere a la
mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el Sheol, adonde vas, no hay
obra, ni trabajo, ni ciencia ni sabiduría" (Ecl. 9,10). Vemos
claramente que al Sheol se desciende. ¿Pero por qué se desciende? Porque a
sus muertos, o mejor a sus " dormidos", los sepultaban en
cuevas, en cavernas, había que bajar, introducirse en la oscuridad y en las
tinieblas, en lugares de poco aire. A ese lugar físico donde se sepultaban
los "dormidos", que luego se descomponían, y al "lugar"
donde "dormía" la parte que no se descomponía, o sea el espíritu
humano, se la llamó el Sheol en hebreo, o lugar de los muertos. No era sino
eso, eso y nada más. Este Sheol se convirtió con el tiempo en una imagen
verbal, en un símbolo de angustia, desesperación, tinieblas interiores: "Me
rodearon ligaduras de muerte, me encontraron las angustias del Sheol; angustia
y dolor había yo hallado" (Sal. 116,3). |
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