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QUINTA CARTA |
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Ya
había yo escrito más de la mitad de la Quinta Carta, sobre Sacramentos y de
Ellos sobre el matrimonio, cuando el pasado 28 de julio el Papa Juan Pablo
sacudió al mundo con sus declaraciones sobre el Sheol, el Hades o el
Infierno. Los tres significan la misma cosa: "LUGAR DE LOS
MUERTOS". Las Agencias noticiosas hicieron volar las noticias por
todo el mundo. Los canales de televisión no descansaron. En todos los países
se hicieron programas de opinión pública en cadena por todo su sistema de
radiodifusión. Los diarios anunciaron generosamente la noticia. Se hicieron
debates públicos, comentarios, caricaturas, aclaraciones, personas en pro y
en contra. Las emisoras radiales no pararon de difundir la noticia del Papa
Juan Pablo. En su catequesis del 28 de julio de este año desvirtuó la
tradicional doctrina sobre el infierno de fuego y su existencia como castigo
eterno. Entre
otras muchas cosas, que iremos viendo, el Papa Juan Pablo dijo: "Las
imágenes con las que la Sagrada Escritura nos presenta el infierno deben ser
rectamente interpretadas. Ellas indican la completa frustración y vaciedad de
una vida sin Dios. El infierno más que un lugar, indica la situación en la
que llega a encontrarse quien libremente y definitivamente se aleja de Dios,
fuente de vida y de alegría". Dijo
además: "No se trata de un castigo de Dios infligido desde el
exterior, sino del desarrollo de premisas ya puestas por el hombre en esta
vida. La misma condición de infelicidad que esta obscura condición lleva
consigo puede ser intuida a la luz de algunas de nuestras terribles
experiencias, que convierten la vida, como se suele decir, en un
"infierno". El
Catecismo de la Iglesia Católica de 1992, el segundo en dos mil años de
historia, dice en el No.1035: "La enseñanza de la Iglesia afirma la
existencia del infierno y su eternidad. Las almas de los que mueren en estado
de pecado mortal descienden a los infiernos inmediatamente después de la
muerte y allí sufren las penas del infierno, el fuego eterno". Los
invito a todos a escuchar la Catequesis que, desde Roma, da el Papa Juan
Pablo todos los miércoles en las mañanas en Audiencia General. Lleva ya 4 ó 5
semanas hablando de temas importantes, reevaluando algunas partes de la
doctrina cristiana, como esta que estamos viendo. El
Papa Juan Pablo no entró al tema desde la Sagrada Escritura.Lastimosamente no
se apoyó en la Palabra de Dios, sino en la pura doctrina. Como el tema causó
tanta conmoción en el mundo entero y pone en entredicho tantas visiones de
santos y apariciones de la Virgen, en las cuales se aseguraba la existencia
de un fogoso castigo eterno, vamos a dedicar parte de esta Carta a escudriñar
el tema en la Sagrada Escritura. Primero
que todo, tenemos que ponernos de acuerdo en los términos y sus significados.
Luego veremos las figuras literarias, ya que el Papa Juan Pablo dijo que "las
imágenes con las que la Sagrada Escritura nos presenta el infierno, deben ser
rectamente interpretadas". Entonces,
para ponernos de acuerdo, Sheol (en hebreo), Hades (en griego) e Infierno (en
castellano), significan lo mismo: EL LUGAR DE LOS MUERTOS. ¿Por qué
lugar? Porque para el pensamiento hebreo los muertos están dormidos y, para
"dormir", necesitan un lugar. (2R.8,24; 10,35; 11,2;
20,21; 24,6, etc.). Gehenna,
en cambio, es otra cosa muy diferente, como lo expliqué en mi Primera Carta.
Gehenna es el basural donde se recolectaban todos los deshechos de Jerusalén
y las ciudades vecinas. Allí, como en cualquier basural del mundo, había dos
fenómenos constantes: gusanos de putrefacción con su consabido hervor de
fermentación, produciendo calor como producto de la fermentación, y los gusanos
propios de las sustancias en descomposición. No es, por lo tanto, el lugar de
los muertos, ni nada parecido al infierno, hades o sheol, sino, como lo acabo
de decir, el lugar donde se quemaba lo que no servía, los desperdicios, las
basuras. |
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