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¿Qué
significa el que Jesús declare puros TODOS los alimentos cuando había
extensas leyes en el Levítico y en el Deuteronomio acerca de la impureza de
muchos alimentos ?
Mr.
7, 18-19: ¿"No comprendéis -añadió, declarando
puros todos los alimentos- que todo lo que de fuera entra en el hombre, no
puede contaminarle, porque no entra en el corazón, sino en el vientre, y es
expelido en la letrina?" Aquí está Jesús asestándole un duro
golpe a la Antigua
Alianza y a su ley. Aquí está anunciando que llegó la Nueva Alianza y
que la leyes de la
Antigua Alianza de Moisés, ya están caducas y obsoletas. Y
para salir de esa ley, a lo nuevo que El está anunciando, hay que OIR, "tener oídos para oír". En este caso
son 65 versículos de la
Antigua Alianza los que Jesús dice que ya están caducos:
Deuteronomio 14, 3-21 y Levítico 11, 1-47. Jesús está declarando puros TODOS
los alimentos, y lo está haciendo nada menos que ante los escribas y fariseos
que han venido en comisión investigadora desde Jerusalén, de parte de los
príncipes y los sacerdotes, caminando 200 kilómetros,
observadores recalcitrantes de la ley. Está derogando gran parte del
fundamento legístico de Moisés y, si miramos bien, lo hace en una forma poco
romántica, más bien prosaica, (porque habla de letrina y de excrementos),
digna de escandalizar a cualquier puritano fariseo hipócrita. Además, les
agrega: "Lo que del hombre sale, eso es lo que mancha al hombre"
(Mc. 7, 20). Y lo dice delante de los que cumplen la ley fanáticamente, y,
por lo tanto, han perdido la autocrítica frente a su iniquidad y su pecado.
JESUS ESTA ANUNCIANDO QUE NO ES CUMPLIENDO LEYES QUE SE ENTRA A FORMAR
PARTE DE LA NUEVA
ALIANZA, DEL REINO DE DIOS, SINO CAMBIANDO EL CORAZON, EN
EL CUAL SE ANIDAN TODOS LOS SENTIMIENTOS BAJOS DEL REINO DE LAS TINIEBLAS
(Jn. 3, 5).
Estos
son los versículos que omitieron el domingo 22 ordinario del ciclo B.
Versículos claves que mutilan el conocimiento completo de la Verdad, que es Jesús, al
suprimir el anuncio de Jesús del fin de la ley de Moisés. Ley que consiste en
hacer obras buenas y dejar de hacer obras malas (Rom. 3, 28). Jesús la cambia
por una Nueva Ley, que es que El entre en nuestro corazón para hacernos oír
los sonidos del corazón, donde se anidan los bajos sentimientos de envidia,
rencor, orgullo, resentimiento, codicia, mentira, robo, fraude, adulterio,
altivez, insensatez... (Mr. 7, 21-22; Gal. 5, 19-21). Dice Jesús que con
estos sentimientos contaminamos a los demás (Mr. 7, 23).
¿Cuál
de nosotros no ha contaminado a otro con su rabia, y cuál de nosotros no ha
sido contaminado por la rabia del otro? Pensemos el daño que hace la ira en
un solo segundo en toda la tierra. ¿Cuántos, en este momento, estarán
muriendo o quedando mutilados o empequeñecidos para siempre por la ira de
alguien? Y ES AHI, DONDE VIVEN NUESTROS BAJOS SENTIMIENTOS, A DONDE JESUS QUIERE LLEGAR, Y PARA
QUE EL LLEGUE ALLI, QUE ES DONDE REALMENTE LO NECESITAMOS, EN EL NIDO DE
NUESTRA INIQUIDAD PERSONAL, NOSOTROS TENEMOS QUE OIR. ESTE ES EL UNICO CAMINO
PARA QUE JESUS TRANSFORME EN NUESTRO CORAZON, NUESTROS BAJOS SENTIMIENTOS POR
LOS SENTIMIENTOS DE EL, LOS DE SU PADRE (Gál
2, 20a).
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