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DEVOCIÓN SIN RELACIÓN CON JESÚS |
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Continuemos
con el capítulo 7 de San Marcos, Jesús está frente a un grupo de dirigentes religiosos
que honran al Señor Jesús con sus labios, pero su corazón está lejos de El,
pues le dan un culto vano (que no da fruto, como la semilla vana, que es pura
forma sin sustancia). Estamos ante un grupo que Jesús denuncia como muy
devoto, pero sin relación con El. Pura devoción sin relación, por eso es un
culto vacío, de labios hipócritas, que dicen con la boca cosas contrarias a
las que tienen en el corazón. ¿Qué tienen los escribas y los fariseos en su
corazón? Incredulidad y vanidad, lo que les da el derecho de despreciar al
Hijo de Dios, aparentando amar y servir a su Padre, y, por eso, se abrogan el
derecho de mutilar y corromper la Palabra de Dios. Luego
en el mismo domingo 22 anulan los versículos 9 al 13 inclusive, y pasan al 14
y 15 y los usan como preámbulo a los versículos 21 al 23, anulando así los
versos 16 al 20 inclusive. Escudriñemos cuáles son los versículos anulados.
Miremos la hoja dominical y LA BIBLIA Nácar Colunga.
Vamos
a analizar la palabra oír, que aparece tres veces en el versículo 14 y el 16.
En toda la Sagrada Escritura aparece más de 1500 veces cualquier derivado del
verbo oír, y la palabra escuchar, más de 200 veces. Tiene que ser algo
importante el oír para que aparezca tantas veces en la Sagrada Escritura. ¿DE QUE LE SIRVE A YHVH SER PALABRA, SI EL HOMBRE NO OYE? EL OIR ES EL
MEDIO, ES LA ACTITUD NUESTRA PARA ASIMILAR LA PALABRA DE DIOS. DIOS HABLA Y
EL HOMBRE OYE. LA SAGRADA ESCRITURA ES TOTALMENTE DIOS HABLANDO Y EL HOMBRE
OYENDO. ESTAS SON LAS DOS ACTITUDES BASICAS DEL LIBRO SAGRADO, PORQUE EN LA
REVELACION BIBLICA, EL CENTRO ES LA PALABRA. El
ver a Jesús, a quien vieron pocos y durante pocos años, se transformó en oír
a Jesús, que puede ser oído por TODOS y durante toda la eternidad. En
Deuteronomio 6, 3 dice: "OYE, pues, oh Israel, (oye
la Palabra, los mandamientos), y cuida de
ponerlos por obra, para que te vaya bien en la tierra que fluye leche y miel,
y os multipliquéis, como te ha dicho YHVH el Dios de tus padres". En Deut.
6,6 dice: "Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu
corazón". O sea que no es asunto sólo del sentido del oído. Hay algo
más. A Josué YHVH le dice: "Que el libro de la Ley no se aparte nunca
de tu boca, tenlo presente día y noche, para procurar hacer cuanto en El está
escrito, y así prosperarás en todos tus caminos y todo te saldrá bien" (Josué
1,8). O sea, que el oír, es la actitud que nos asegura la felicidad, porque
el camino de la felicidad lo marca la Palabra de Dios, y si la oímos en el
corazón, el sentido de nuestra vida está asegurado. En
la parábola del sembrador hay dos cosas claves: semilla y sembrar. "La
semilla que es sembrada en tierra fértil, es la que da fruto el ciento por
uno" (Lc. 8,8). Y corresponde a "los que con corazón bueno y
recto retienen la Palabra oída, y dan fruto con perseverancia" (Lc.
8, 15). No es el oír, un camino para el saber, saber como acumulación de
datos intelectuales. Oír es el camino para dar fruto con perseverancia. El
que oye procrea. Por eso repite Jesús tantas veces: "El que tenga
oídos para oír que oiga". La Palabra necesita, quiere y busca ser
oída. La palabra es El mismo Jesús que desea y necesita que lo pongamos en el
corazón, es decir, que lo oigamos. |
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