RELACIÓN DE JESÚS
CON LOS ESCRIBAS Y FARISEOS

 

 

 

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Vamos a hacer lo que nos dice el Cat. Cat. N° 110, acerca de tener en cuenta las condiciones del tiempo de Jesús, los géneros literarios y su cultura.

Voy a tomar el texto de LA BIBLIA Nácar Colunga. Miremos a Marcos 7,1: "Se reunieron en torno de El, fariseos y algunos escribas venidos de Jerusalén". No fue que simplemente se acercaron, como dice la hoja dominical. ¡¡No!! Dice que se reunieron en torno a El, lo rodearon, lo acorralaron.

¿Quiénes hicieron esto? Fariseos y algunos escribas. ¿Cómo era la relación de Jesús con ellos? Vayamos a Jerusalén, al Templo (Mt. 21, 12; 21, 23), quizás el lunes o martes posteriores a la entrada triunfal a Jerusalén (lo que llamamos domingo de ramos), a lo mejor 24 o 48 horas antes de su crucifixión. Escuchémoslo a El mismo decir lo que El siente por los escribas (que eran los que copiaban y explicaban las Escrituras) y por los fariseos en Mateo 23, 1-39:

"Entonces Jesús habló a las muchedumbres y a sus discípulos, diciendo: En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos. Haced, pues, y guardad lo que os digan, pero no los imitéis en las obras, porque ellos dicen y no hacen. Atan pesadas cargas y las ponen sobre las espaldas de los hombres, pero ellos ni con un dedo hacen por moverlas. Todas sus obras las hacen para ser vistos de los hombres.Ensanchan sus filacterias (tiras de pergamino en las que escribían algunos preceptos de la ley y los encerraban en cajitas que se ataban al brazo izquierdo o a la frente) y alargan los flecos (borlas que llevaban en las cuatro esquinas de sus vestidos, para recordar los mandamientos de la Ley de Moisés); gustan de los primeros asientos en los banquetes, y de las primeras sillas en las sinagogas, y de los saludos en las plazas, y de ser llamados por los hombres "rabbi" (Maestro). Pero vosotros no os hagáis llamar "rabbi", porque uno solo es vuestro Maestro, y todos vosotros sois hermanos. Ni llaméis padre a nadie sobre la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el que está en los cielos. No os hagáis llamar doctores, porque uno solo es vuestro Doctor, el Mesías. El más grande de vosotros sea vuestro servidor. El que se ensalzare será humillado, y el que se humillare será ensalzado".

¡AY DE VOSOTROS, ESCRIBAS Y FARISEOS, HIPOCRITAS, QUE CERRAIS A LOS HOMBRES EL REINO DE LOS CIELOS! NI ENTRAIS VOSOTROS NI PERMITIS ENTRAR A LOS QUE QUERRIAN ENTRAR". ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas, que devoráis las casas de las viudas y hacéis, para aparentar, largas oraciones ! Por eso seréis más rigurosamente juzgados. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas, que recorréis mar y tierra para hacer un solo prosélito, y luego de hecho le hacéis hijo de la gehenna dos veces más que vosotros! ¡Ay de vosotros, guías ciegos, que decís: Si uno jura por el templo, eso no es nada; pero si jura por el oro del templo, queda obligado! ¡Insensatos y ciegos! ¿Qué vale más, el oro o el templo que santifica el oro? Y si alguno jura por el altar, eso no es nada; pero si jura por la ofrenda que está sobre El, ése queda obligado. Ciegos, ¿qué es más, la ofrenda o el altar que santifica la ofrenda? Pues el que jura por el altar, jura por él y por lo que está encima de El. Y el que jura por el templo jura por él y por quien lo habita. Y el que jura por el cielo, jura por el trono de Dios y por el que en él se sienta. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas, que diezmáis la menta, el anís y el comino, y dejáis lo más grave de la ley: la justicia (salvación), la misericordia y la lealtad! (Ojo: los sentimientos del berit, de la Alianza, ver mi Primera Carta). Bien sería hacer aquello, pero sin omitir esto. Guías ciegos, que coláis un mosquito y os tragáis un camello. ¡ Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas, que limpiáis por fuera la copa y el plato, que por dentro están llenos de rapiñas y codicias! Fariseo ciego, limpia primero por dentro la copa, para que también su exterior quede limpio. ¡Ay de vosotros escribas y fariseos, hipócritas, que os parecéis a sepulcros encalados, hermosos por fuera, mas por dentro llenos de huesos de muertos y de toda suerte de inmundicia! Así también vosotros por fuera parecéis justos a los hombres, mas por dentro estáis llenos de hipocresía y de iniquidad. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas, que edificáis sepulcros a los profetas y adornáis los monumentos de los justos, y decís: Si hubiéramos vivido nosotros en tiempos de nuestros padres, no hubiéramos sido cómplices suyos en la sangre de los profetas! Ya con esto os dais por hijos de los que mataron a los profetas. Colmad, pues, la medida de vuestros padres. Serpientes, engendro de víboras, ¿cómo escaparéis al juicio de la gehenna?" (gehenna, ver mi Primera Carta).

"POR ESTO OS ENVIO YO PROFETAS, SABIOS Y ESCRIBAS, Y A UNOS LOS MATAREIS Y LOS CRUCIFICAREIS, A OTROS LOS AZOTAREIS EN VUESTRAS SINAGOGAS Y LOS PERSEGUIREIS DE CIUDAD EN CIUDAD, PARA QUE CAIGA SOBRE VOSOTROS TODA LA SANGRE INOCENTE DERRAMADA SOBRE LA TIERRA, desde la sangre del justo Abel hasta la sangre de Zacarías, hijo de Baraquías, a quien matasteis entre el templo y el altar. En verdad os digo que todo esto vendrá sobre esta generación. ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos a la manera que la gallina reúne a sus pollos bajo las alas, y no quisiste! Vuestra casa quedará desierta porque en verdad os digo que no me veréis más hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor".

 

 

 

 

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