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LA PALABRA DE JESÚS ES LA
PALABRA DEL PADRE |
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Vamos
a revisar, como anuncié en mi carta anterior, algunas de las hojas
dominicales de diferentes años. Los textos bíblicos de la Misa están
seleccionados, para toda la iglesia universal, desde el Magisterio de la
Iglesia. En tres años de lecturas dominicales, se supone que leemos toda la
Sagrada Escritura. Estos tres años se los llama: Ciclos A, B, y C. Los años
del ciclo A son 1990, 1993, 1996, 1999, 2002, 2005; los del ciclo B son 1991,
1994, 1997, 2000, 2003, 2006 y los del ciclo C son 1992, 1995, 1998, 2001,
2004 y 2007, según consta en el Nuevo Misal del Vaticano II. Esto en lo que
se refiere a las lecturas dominicales, porque las lecturas de la Misa de los
días de la semana, están divididas en años pares e impares. Es decir, todos
los años terminados en par, tienen las mismas lecturas, y los impares de
igual manera, independientes de los ciclos A, B, C que sólo son para las
lecturas dominicales. La
selección de los textos bíblicos para las diferentes Eucaristías, está hecha
por la Iglesia Universal, desde Roma, y hay un texto general para España y
América Latina, en el misal antes nombrado. La transcripción del lenguaje de
los textos bíblicos, además, es adaptada al lenguaje vernáculo de cada país,
por el Departamento de Liturgia de cada uno de ellos. Es decir, cada país
transcribe el lenguaje bíblico oficial según los criterios de cada Departamento
de Liturgia, adaptándolo al lenguaje diario, perdiendo muchas veces el peso
del lenguaje oficial presente en la Palabra de Dios. Vamos
a darle un vistazo al 22 domingo ordinario del ciclo B, que el último cayó el
31 de agosto de 1997. El texto, elegido desde Roma, es: Marcos 7, 1-8. 14-15.
21-23. Y corresponde a una de las predicaciones de Jesús en el norte del Mar
de Galilea, un poco al este de Cafarnaúm, el lugar donde vivió con su Madre
María (Mt. 4, 13; Jn. 2, 12). Antes
de entrar al análisis, es necesario saber algo: cuando encontramos un.
(punto) en la presentación de un texto, ese punto significa "y"; el
guión significa "del tal al tal". Aquí tenemos, entonces, en el
domingo 22 del ciclo B, el capítulo 7 de San Marcos del versículo 1 al versículo
8; del versículo 14 al 15 y del versículo 21 al 23, omitiendo entonces del
versículo 9 al 13 y del 16 al 20. La predicación de Jesús es una inspiración
del Espíritu, es Palabra de su Padre. Jn. 14, 24: "Y la Palabra que
escucháis no es mía, sino del Padre, que me ha enviado". Jn. 8, 28c:
"Lo que el Padre me ha enseñado, eso hablo". Jn. 15, 15:
"...Todo lo que oí de mi Padre os lo he dado a conocer". Jn.
17, 7-8: "Ahora saben que todo cuanto me diste viene de ti; porque yo
les he comunicado las palabras que tú me diste, y ellos ahora las recibieron,
y conocieron verdaderamente que yo salí de ti, y creyeron que tú me has
enviado". Nos
queda claro que la Palabra que Jesús entregó es la Palabra de Su Padre, y,
como Palabra de su Padre, merece todo nuestro respeto, acatamiento y
consideración. No está hablando cualquier persona, no es un discurso
importante de alguien importante, como para mutilar su mensaje. Es nada menos
que EL HIJO DE DIOS ENTREGANDO LA PALABRA DE SU PADRE, EL CREADOR, AMO, SEÑOR
Y PADRE DE TODO EL UNIVERSO. ESTA HABLANDO LA MAXIMA AUTORIDAD, EL MAXIMO
PODER DE TODO LO CREADO. |
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