EL MAGISTERIO Y LAS BIENAVENTURANZAS

 

 

 

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En el Cat. Cat. encontramos 52 numerales en los cuales el Magisterio habla de las Bienaventuranzas; vamos a mirar algunos de ellos. Ojalá para esta revisión tuvieran el catecismo. Veamos: hemos dicho en todo lo anterior que las Bienaventuranzas hablan de personas en realidades socioculturales específicas, que vivían en situaciones especiales muy concretas, especialmente la de no pertenecer a un cuerpo religioso. Las personas a las cuales Jesús les dirige las promesas de agrandamiento son principalmente ovejas sin Pastor, personas sin comunidad religiosa, que no tienen respuesta a su instinto básico de trascendencia que es Dios, que es Jesús.

ES JESUS EL QUE HACE QUE LOS "DESGRACIADOS" SEAN BIENAVENTURADOS, ENGRANDECIDOS; ES EL QUIEN HACE QUE EL PEQUEÑO SE HAGA GRANDE. TOMÁNDOLO DE SU MANO, PONIENDOLO SOBRE SUS HOMBROS, "ENYUGANDOLO" CON EL (Lc. 15,5; Mt. 11, 28-30).

Jesús es la respuesta real y concreta del Padre para los que somos pequeños y necesitados. El no es una devoción, ni una cartilla moral. El es PERSONA, la que necesitamos todos y a quien no han podido llegar tantos, porque se le ha convertido en doctrina vacía, sin contenido de amor. Por eso dice Jesús en Mateo 15,9: "Pues en vano me honran enseñando como doctrina, mandamientos de hombres". Y les pedía a los pobres de YHVH que se guardasen de la doctrina de los fariseos y de los saduceos en Mateo 16, 12b. Sin embargo, todos se admiraban de Su Doctrina, de las cosas que les enseñaba, porque se las enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas Mt. 7, 28; Mt. 22, 33. Y PARA CONOCER LA DOCTRINA DE JESUS SOLO TENEMOS UN CAMINO: LEER TODOS LOS DIAS LA SAGRADA ESCRITURA, HASTA QUE ELLA SE HAGA PERSONA Y NOS ENVUELVA EN SU AMOR.

En el artículo 2 del Cat.Cat., de los numerales 1716 al 1723, se habla de las Bienaventuranzas. Veamos pues qué dicen de Ellas: En el título dice que la Bienaventuranza es nuestra vocación. Vocación, palabra muy usada en nuestra Iglesia, tiene una connotación de predestinación a algo especial por parte de Dios. Se presenta, entonces, a las Bienaventuranzas como una meta que sólo alcanzarán algunos privilegiados. No habla Jesús de metas para lograr, sino de realidades internas, de realidades sociales, de realidades afectivas, de dolorosas situaciones humanas, que no son propiamente privilegios, sino INIQUIDADES QUE SOLO EL PUEDE TRANSFORMAR. Presenta desgracias y dolores que con Su Presencia a nuestro lado, todos los días, El las convierte en gozos y alegrías (Mt. 28, 20; Mt. 11,28).

Cómo me va a predestinar Dios desde toda la eternidad a vivir desgraciada o a que me persigan o vituperen (Mt.5, 11). Luego dice en el Cat. Cat. No. 1716 que "las Bienaventuranzas están en el centro de la predicación de Jesús". ¿Qué quiere decir esto? Si así lo fuera, estarían en todos los evangelistas, pero sólo las tiene Mateo y, tres de ellas, Lucas. ¿No será que las hicieron el centro para que los que viven todas estas situaciones de miseria se "resignen", se queden tranquilos en esta vida, porque Dios les dará la recompensa en la otra? ¿No será que dentro de los anacronismos de interpretación (interpretar las Palabras de Jesús sin tener en cuenta el tiempo y las condiciones históricas de la época de Jesús) se presentan como positivas, como agradables a Dios, las situaciones de pena y de dolor humanas, porque al convertir a Jesús en una doctrina esta doctrina no revierte las situaciones negativas? ¿No será que hay que decir que es "muy chévere" ser desgraciado, porque Jesús está ya ausente de nuestra realidad cotidiana, porque tenemos puesto nuestro corazón, mirada y entendimiento en doctrinas y no en Su Persona? Cuando yo estoy triste y me visita un amigo, mi corazón se alegra, se anima. Sí, porque es persona...

 

 

 

 

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