¿A QUIENES HABLA JESÚS EN EL MONTE?

 

 

 

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Jesús no está hablando para los saduceos, ni fariseos, ni zelotes ni esenios. Los integrantes de estos movimientos se sienten buenos, puros y santos; para ellos los malos y pecadores son los demás. Ellos se sienten especialmente "elegidos y llamados" por Dios desde el vientre de su madre, desde antes de la fundación del mundo, desde el principio de los tiempos. Ellos se sienten unos grandes privilegiados por pertenecer a estos movimientos y pueden despreciar a los pobres de YHVH, o hacerlos el objeto de sus obras de caridad y de su predicación.

Miremos Lucas 10, 25-37: Un intérprete de la ley está molestando a Jesús, porque Jesús es un pequeño y el intérprete se considera grande. Y Jesús le cuenta que un hombre cayó en manos de ladrones y que los sacerdotes pasaron de largo y que los levitas (que también eran de la clase sacerdotal) también pasaron de largo. Sin embargo, un samaritano, que para los judíos era de lo peor, sí acogió al herido. Está poniendo en el Reino al samaritano antes que a la clase sacerdotal de su época y esto porque se consideraban de los grandes e importantes...

Vamos al Templo de Jerusalén en Lucas 18, 10: "Dos hombres subieron al templo a orar, uno era fariseo y el otro publicano. El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo (ojo: consigo mismo) de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aún como este publicano, ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano".

El fariseo confiaba en sí mismo, en sus virtudes y bondades (Lc. 18,9) y por eso menospreciaba a los demás. Pero los publicanos y las rameras preceden a los de estos movimientos de su época en el Reino de los Cielos, lo dice el mismo Jesús en Mateo 21, 31-32. ¡¡¡Así es, qué le vamos a hacer!!! Ellos se sienten más necesitados de Jesús que los demás que son ricos y se bastan a sí mismos. Si tu eres de los que necesitan a Jesús, Su Presencia, Su Redención, Fuerza, en tu vida, tuyo es el Reino de los Cielos. Recoge tu corazón, míralo sólo a El y dile tu necesidad de El y el te responderá (Mateo 6, 5-6).

Si eres de los que lloran y lamentan el no tener a Jesús como Rey, la Autoridad del Padre, pídele al Señor la presencia de Su Espíritu en tu vida, y el Padre te responderá. Porque Jesús dice: "Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá; porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca halla; y al que llama se le abrirá... Cuánto más el Padre Celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo piden". ¡¡¡Pídeselo!!!

¿Necesitas "Pastor que te lleve a Verdes Pastos"? Búscalo, únete a Su Rebaño, recuerda que el deja 99 ovejas para buscar a una sola (Lucas 15,4).

¿Tienes tú, hambre y sed de que el Reino de Jesús prevalezca por sobre los otros Reinos? Acércate, búscalo en Su Palabra, aliméntate de Ella y entra a formar parte de los "pacificadores", de los que trabajamos por Su Reino de Salvación.

¿Eres duro? Inclínate ante tus sentimientos de compasión y misericordia, así se abrirá la puerta para que entre Jesús en tu habitación interior y "El Cene" en tu mesa, en tu alma. Mira Apocalipsis 3, 20, verás que así es.

Si tienes otros dioses en tu corazón diferentes a Jesús, trata de que El sea el Unico y podrás verlo continuamente en tu vida y en tu historia.

¿A ti te persiguen por anunciar la Palabra del Señor y por luchar por Su Reino? Poco a poco te irás dando cuenta que es una verdadera bendición el que a uno le pase esto. Es un verdadero honor, porque este es el sello real y concreto de que sí pertenecemos al verdadero Camino de Jesús.

 

 

 

 

 

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