T E R C E R A C A R T A

 

 

 

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En el numeral 11O del Catecismo Católico (Cat. Cat.), como lo vimos en mi primera carta, dice que "para descubrir la intención de los autores sagrados, es preciso tener en cuenta las condiciones de su tiempo y de su cultura, los géneros literarios usados en aquella época...".

Vamos entonces a leer las bienaventuranzas desde la cultura, los géneros literarios y la historia que se vivía en ese entonces. Luego daremos una pasada por el Catecismo Católico para ver qué nos dice de ellas.

Para entender mis cartas hay que hacerlo con LA BIBLIA. Si no es con Ella, correremos el riesgo de perder el tiempo o de entrar en una confusión, porque el poder y la fuerza de la Verdad está en la Palabra de la Sagrada Escritura y no en la mía. (Ef. 6,17; Jn. 4,41; Jn. 6, 63b; Jn. 17,17; 1 Pe. 1, 23). También sería de mucho fruto, sobre todo para los que quieren estudiar, que tuvieran el texto entero del Catecismo Católico.

Vamos entonces a Mateo 5, donde se encuentran las llamadas Bienaventuranzas. Coloquémonos en el momento histórico. Israel está bajo el dominio romano, han puesto como Rey de los Judíos a Herodes que con sólo nombrarlo ya sabemos quién es. Hombre capaz de repetir la muerte de los niños que ejecutó el faraón cuando el pueblo estaba en Egipto. Esto está en Ex. 1,22 y lo repite Esteban en Hechos 7,19, mientras está siendo asesinado por los judíos. Igual a este faraón de Egipto, que mató los niños para que no se multiplicaran y quedaran sin líder y de cuya matanza se salva Moisés, (esto se narra en Exodo 2,1-10), quien se convierte más adelante en salvador del pueblo y esto está en Exodo 3,7-15. Igual a este faraón actuó Herodes, miremos Mateo 2,13-18, y de esta matanza también se salvó el que iba a salvar a toda la humanidad de la muerte eterna. San Pablo lo anuncia en 1 Corintios 15,54-57. Ese es el momento histórico: el rey de los judíos es nada menos que un asesino de niños.

El judaísmo se había dedicado a adorar la ley y YHVH ya no era su Dios. Su Dios era la ley. La ley, la principal de ellas era la del Shabat, la del sábado, para estudiar las Sagradas Escrituras y cumplir con la liturgia sabática. En Mateo 12,1-14, en este episodio Jesús está teniendo gran conflicto con los fariseos porque éstos, en el sábado, eran adoradores de la ley y no captan que es Jesús el que está hablando con ellos, discutiendo con ellos. ELLOS SOLO VEN LA LEY, NO VEN A DIOS EN JESUS.

 

 

 

 

 

 

 

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