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Como
respuesta a mi primera carta, apareció un extenso artículo el día 9 de mayo
en la "TERCERA". En él me siguen denigrando y acusando sin
fundamento. Los perdono en el nombre de Nuestro Señor Jesucristo. También les
doy las gracias, porque son ustedes los que con sus actos están confirmando
mi relación inmediata y auténtica con Jesucristo, ya que es la persecución
una de las señales más claras de pertenencia al Reino y de relación con
Jesucristo, como lo explico claramente al interior de esta Carta.
En reunión con la comisión investigadora de mi Fe, formada
por el padre Gonzalo Castro, Schoenstatiano, la hermana Annelise y la señora
María Inés, me pidieron que no creyera en nada de lo que en dicho artículo
dicen en relación a posturas de la
Iglesia frente a mí. Yo prometí no creer, pero sí haré un
leve comentario.
Yo he sido la que he ido enterando a Monseñor Francisco
Javier Errázuriz de todo lo que está sucediendo. Paso a paso voy narrándole a
él todo lo que sucede. Y el Padre Castro, que aparece involucrado en dicho
artículo, me aseguró que nada había dicho cuando lo llamaron a preguntarle
por mí. Y yo le creo. Además, he sido estimulada por el Padre Francisco
Javier Manterola, quien trabaja muy unido a Monseñor Errázuriz, a continuar
entregando la Palabra
de esta manera, según le comentó a dos alumnas mías en almuerzo con ellas.
Desde aquí le doy las gracias al Padre Manterola por su apoyo en esta difícil
batalla, para recuperar la
Palabra de Dios en nuestra Iglesia. También el padre
Castro, me dijo en conversación telefónica que le habían pasado un buen
informe de mí al Señor Arzobispo, por lo que les doy las gracias a los tres.
Estando a punto de entrar esta Tercera Carta a la
imprenta, no he recibido ninguna respuesta de la Iglesia jerárquica a
todas las preguntas sobre las notables diferencias entre la Sagrada Escritura
y la doctrina del Magisterio de la
Iglesia, el cual trata de hereje a toda persona que no se
asimile totalmente a su doctrina. Vale destacar que la palabra hereje aparece
en nuestro idioma castellano sólo en el año 1565, cuando empezaron las
preguntas del padre Martín Lutero al Magisterio de la Iglesia. Esta
palabra, de origen castellano, curiosamente no existía en el inglés y francés
de la época en que fue oficializada en el castellano. La palabra hereje
significa "partidista", "sectario",
"abrazar un partido". Y secta significa "doctrina religiosa
que se aparta de la comunión principal". Y la comunión principal en
nuestra Iglesia, antes que cualquier cosa, debe ser con la Palabra, así como lo
dijo Jesús a sus discípulos antes de ascender a la derecha del Padre: "Y
les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura" (Mc.
16, 15).
Es necesario, pues, todos nosotros como Iglesia, hacernos
una autocrítica y revisar el por qué de tan grandes diferencias entre la
doctrina del Magisterio y las palabras de la Sagrada Escritura.
Los que deseen la Primera y la Segunda Carta, me
la pueden pedir a la Casilla
211, Correo 20, Las Condes, Santiago.
Pongo
en manos del Señor esta Tercera Carta y le pido que su Palabra vuele, se
difunda y se arraigue en nuestra Iglesia.
Gracias

Sabina Vélez Hurtado
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