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Hay
en la Sagrada Escritura varios significantes verbales (ver primera carta)
cuyo significado es Ley. Y esta es una de las realidades de nuestra Historia
de Salvación, con la cual hay serias discrepancias entre la Sagrada Escritura
y la doctrina de nuestra Iglesia. Jeremías a la Ley la llama Camino, Corazón:
"Y les daré un corazón, y un camino, para que me teman perpetuamente,
para que tengan bien ellos y sus hijos después de ellos" (Jer.
32,39). "Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después
de aquellos días, dice YHVH: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su
corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo"
(Jer. 31,33). Jesús a la Ley la llama yugo: "Llevad mi yugo
sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y
hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil y ligera mi
carga" (Mt. 11, 29-30). Y de él aprendió Pedro: "Ahora,
pues, ¿por qué tentáis a Dios, poniendo sobre la cerviz de los discípulos un
yugo que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar? (Hech
15,10). Pablo también habla de yugo para referirse a la ley: "No os
unáis en yugo desigual con los incrédulos (los que se quedaron en la
Alianza Antigua, la de Moisés, y no aceptaron a Jesús; y los que estaban en
la ley del mundo y que tampoco lo conocían, o si lo conocían no les interesaba);
porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión
la luz con las tinieblas?" (2.Co. 6,14). "Estad, pues,
firmes en la libertad con que Criso nos hizo libres, y no estéis otra vez
sujetos al yugo de la esclavitud" (Gal. 5,1).
Jesús usa la paradoja de "yugo suave y ligero de llevar",
(bien sabido es que un yugo es pesado), porque las 613 leyes de la Alianza
con Moisés eran duras y pesadas de llevar, de tal manera que si alguien
faltaba a una de ellas, faltaba a todas ellas: "Porque todos los que
dependen de las obras de la ley están bajo maldición" (Gal.3,10a). "Maldito
el que no confirmare las palabras de esta ley para hacerla. Y dirá todo el
pueblo: Amén" (Deut. 27,26). "Porque cualquiera que guardare
toda la ley, pero ofendiere en un punto,se hace culpable de todos"
(Stgo. 2,10). Por eso eran pesadas las leyes de Moisés. Y la suya, la de
Jesús, es un yugo suave, porque Jesús va en un lado del yugo y nosotros en el
otro; EL va arando con nosotros, sembrando con nosotros, cosechando con
nosotros, El es labrador con nosotros. (Mt. 11,29-30).
Jeremías, en el año 650 a.c. empieza a hablar de una nueva Alianza, (Jer
31,33) y, por supuesto, si hay una nueva Alianza, tiene que haber una nueva
ley. Jeremías va más lejos, porque anuncia que el Nuevo Berit, tendrá una
sola ley: "...Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su
corazón..." (Jer 31,33). " Y les daré un corazón, y un
camino..." (Jer. 32,39). Otro corazón, otro camino. Otro "Halahah",
que significa "caminar por un sendero" y quedó en la Sagrada
Escritura traducido por la palabra Ley. Este nuevo Halahah, este nuevo
sendero en la nueva Alianza, este nuevo Camino, sería "dado a nuestra
mente y escrito en nuestro corazón". Por eso Jesús dice que: "El
es el Camino", que El es el otro Halahah anunciado por Jeremías. "Jesús
le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida..." (Jn 14,6), y
por eso a los primeros que se dejaron enamorar por Jesús y lo siguieron se
los llamó "seguidores del Camino": "Y le pidió
cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallase
algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajese presos a
Jerusalén" (Hech. 9,2). "Pero endureciéndose algunos y no
creyendo, maldiciendo el Camino ..."
(Hch.19,9). "Hubo por aquel tiempo un disturbio no pequeño acerca del
Camino" (Hch.19,23). "Perseguía
yo este Camino hasta la muerte, prendiendo y
entregando en cárceles a hombres y mujeres" (Hch.22,4). "Entonces
Félix, oídas estas cosas, estando bien informado de este Camino" (Hch.24,22).
Queda claro pues que la Nueva Alianza que anunciaba Jeremías, tendría otro
Camino, otra Ley que sería escrita en el corazón (ya no en tablas de piedra
como el Halahah, la ley de Moisés). Esta nueva ley estaría en todo
"el por dentro" (eso significa corazón) de los que la
recibieran. Además sería dada a nuestra mente, (permítaseme aquí otro
paréntesis explicativo: La palabra griega Metanoia, traducida por conversión
y arrepentimiento, con connotaciones emocionales de sentir dolor y pena por
lo que se hace, en griego no significa eso, significa "desde
el entendimiento", "en la mente", "con
sentido"). De manera que Jeremías está diciendo que en la Nueva
Alianza, habría una ley escrita en nuestro corazón y que nosotros
entenderíamos, tendría sentido para nosotros, intervendría nuestro
raciocinio, nuestra reflexión, no sería solamente cumplir una serie de Sí y
dejar de hacer una serie de No.
Jeremías dice, y también Isaías 2,3: "Y vendrán muchos pueblos y
dirán: Venid, y subamos al monte de YHVH, a la casa del Dios de Jacob; y nos
enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sión saldrá la ley, y de Jerusalén la Palabra de YHVH". Cuando Isaías anuncia
esta nueva Ley, este nuevo camino, esta nueva senda que saldrá de Jerusalén y
del Monte de Sión, está anunciando que la Antigua ley moriría, porque la
antigua ley había "salido" del Monte Sinaí, del Monte Horeb cuando
se las entregó a Moisés: (Exodo 19 y 20). Está profetizando Isaías que
la nueva ley saldría de Jerusalén, y así fue. Con la Muerte y Resurrección de
Jesucristo, que es la Palabra, de esa ciudad, Jerusalén, de ese Monte, Sión,
salieron la Nueva Ley y la Palabra, en la persona de Nuestro Señor
Jesucristo. Están anunciando que cuando llegue el tiempo de la Nueva Alianza,
que el propio Padre instauraría por medio de su Hijo, El mismo daría a
nuestras mentes y escribiría en nuestros corazones Su Ley; un Camino, un
Corazón, otro Camino, otro corazón. Y tenía que ser así. Otra Alianza, otra
Ley. Otro pacto, otro estatuto. Otra boda, otro camino. Cada contrato tiene
sus condiciones, estatutos, caminos, leyes o yugos. Y además nos daría el
poder y la fuerza para vivirlos, que es el "temor", que no es
miedo, sino "el dolor de ofender al ser amado". Entonces sería el
Amor a Su Nueva Alianza, a Su Nuevo Pacto, a Su Nuevo Cordero, a Su Nueva
Boda, el que nos haría "enyugarnos" con Jesús, como El mismo lo
dice, para vivir la suavidad y liviandad de Su ley como El mismo lo dice: "Llevad
mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón;
y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo
es fácil y ligera mi carga" (Mt 11,29-30).
En el numeral 715 del Cat. Cat. dice que "en los últimos tiempos el
Espíritu del Señor renovará el corazón de los hombres grabando en ellos una
Ley nueva", sabemos que los últimos tiempos que anuncia el Antiguo
Testamento, son los últimos tiempos de la Alianza con Moisés y empezarían
nuevos tiempos con Alianza Nueva, y Ley Nueva como el mismo Cat. Cat está
diciendo. Entonces ¿Por qué les enseñan a nuestros niños las leyes viejas de
Moisés, en vez de enseñarles la Nueva, como ellos mismos lo están diciendo?
¿Por qué llegan, hasta los extremos de enseñar todavía en algunos colegios
acerca del limbo? ¿Cuál es la intención para dejar a nuestros niños de fines
de milenio en doctrinas que no figuran ni siquiera en el Catecismo Moderno?
¿Por qué si en el N° 715 aparece cual es la nueva ley, no se la enseña a
nuestros niños?
En el numeral 782 dice "Su ley, es el mandamiento nuevo: amar como el
mismo Cristo nos amó" (Jn. 13, 34). Esta es la ley nueva del
Espíritu Santo: "Por que la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús
me ha librado de la ley del pecado y de la muerte" (Rm. 8,2).
"Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu"
(Gal 5,25). En el N°.1933 dice: "El mandamiento del amor es la nueva
ley".
El Cat. Cat. desde el N°.1965 hasta el N°.l974, hace una mezcla entre las
bienaventuranzas y el Mandamiento de la Nueva Alianza. Dice en el N°.1965 que
"la ley nueva es obra de Cristo y la expresa particularmente en el
sermón de la montaña" (después hablaremos de las bienaventuranzas). En
el N°.1966 dice que "la Ley nueva es la gracia del Espíritu Santo
dada a los fieles mediante la fe en Cristo". Y ¿Qué significa gracia,
fuera de don? ¿Qué es? ¿En qué consiste? Hay más de 65 numerales en el Cat.
Cat. que hablan de la gracia y sólo la nombran, ninguno la explica o la
define, solamente la anuncia. En la Sagrada Escritura se nos dice que la
Gracia, "haris", el don gratuito del Padre es Su Hijo, Su Cristo: "Pues
la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la
verdad vinieron por medio de Jesucristo" (Jn 1,17). "Gracias
doy a mi Dios siempre por vosotros, por la gracia de
Dios que os fue dada en Cristo Jesús" (1Co. 1,4). En un
sinnúmero de versos en el Nuevo Testamento, Pablo nos habla que la gracia,
que es el regalo del Padre, es Su Hijo. Es regalo, nada tenemos que hacer
para tenerlo, es gratuito. La gracia no es una especie de polvito rosado que
baja directamente del Padre a nosotros, porque nosotros somos buenos. No es
un polvo mágico. "Haris", gracia, es nada menos que el !!!REGALO
GRATUITO DEL PADRE QUE ES SU HIJ0 JESUCRIST0!!!
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