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Así
fue como YHVH hizo Alianza por primera vez con Abram. Dejemos de creer de una
vez por todas, que antes de Abram, Dios se manifestó al hombre de no sé qué
teológicas formas ni tampoco sigamos creyendo que el hombre había pecado en
nuestros primeros padres y esas teorías e hipótesis teológicas de pecado
original originante y pecado original originado. Nuestra fé no se elucubra en
escritorios presbiteriales, nuestra fé es una historia que vivieron personas
de carne y hueso en su relación con YHVH que también se manifestó
materialmente de muchas formas, una de ellas, humana. Saquémonos de la cabeza
toda esa sarta de teorías teológicas inentendibles y empecemos a
relacionarnos con una persona Dios, que hace pacto, que hace Alianza, para
por medio de ella manifestarnos Su amor y asegurarse que quedaremos unidos a
El, nosotros y los nuestros. YHVH hace alianza con Abram, es Alianza en la
cual El, YHVH se compromete a ser solidario, leal y misericordioso con Abram,
y lo primero que hace es engrandecerle su nombre, su presencia, (porque
nombre significa presencia), dándole un hijo, que era lo único que él y su
amada Sara deseaban. Así fue como YHVH se manifestó desde el principio,
solidario, leal y misericordioso con ellos y ya teniendo a Isaac, su
presencia se había ensanchado y su nombre ya no era Abram, sino Abraham, ya
no sólo sería Padre de la Fe,
sino Padre de multitudes. Y como era Alianza, es decir, quedarían
"alligare", atados a algo, Abraham quedó atado a YHVH (nótese que
la letra que le añade a Abraham es la
H, que corresponde a dos de las 4 letras del Tetragramatón,
nombre de Dios YHVH. Quedaba así, con esa H interpolada, atado, aliado
Abraham, para siempre con YHVH y Abraham se comprometía a ser
"perfecto" ("perfecto" tampoco significa ser bueno del
todo. Etimológicamente en hebreo, significa "no quitar los ojos de YHVH,
para ponerlos en otro dios"). Entonces YHVH lo multiplicaría sobre
manera y Abraham no quitaría los ojos de YHVH: "Era Abram de edad de
noventa y nueve años, cuando le apareció YHVH y le dijo: Yo soy el Dios
Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto. Y pondré mi pacto entre mí y
ti, y te multiplicaré en gran manera" (Gen 17, 1-2).
Hay muchas cosas para decir de este sublime momento en el cual YHVH hace por
primera vez contacto con la humanidad en la persona de Abraham y lo que
significó para él esta teofanía (en mi primera carta hablé de lo que
significa manifestación de Dios o Teofanía), puesto que significó dejar su
tierra, su familia, la casa de su padre, sus divinidades semitas, significó
salir de sí mismo, del todo y para siempre, para mirarlo sólo a El, YHVH, del
todo y para siempre. Y como dijimos antes que la alianza, que el Berit
revestía características de eternidad y lo heredaban los seres queridos, ahí
está en Gen 17,7: "Y estableceré mi pacto entre mí y ti y tu
descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser
tu Dios, y el de tu descendencia después de ti" y 17,19 dice: "Ciertamente
Sara tu mujer te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Isaac; y confirmaré
mi pacto con él como pacto perpetuo para sus descendientes después de
él". Comprobando así YHVH a su "Aliado" Abraham, que la Alianza era para siempre
y que la heredaría también su hijo para siempre.
El estado de Shallom lo vivió Abraham: "Y Abraham era riquísimo en
ganado, en plata y en oro" (Gen 13, 2), puesto que era hombre rico y
luego el bienestar de su alma se lo proporcionó su hijo Isaac y el de su
espíritu, la relación nueva y viva con YHVH, no como la espera infructuosa
que había tenido durante toda su vida esperando respuesta de ídolos sordos y
mudos.
Así fue como partió la historia de amor y de relación entre YHVH y el hombre,
con esta historia de Berit entre estas dos personas, la humana, Abraham, y la
divina, YHVH. Alianza, que consistiría en lealtad, solidaridad y misericordia
porque se amaban, y transmisible de generación en generación.
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