|
|
|
|
El
19 de marzo del presente año, como una manifestación más de la insistente campaña
seguida en mi contra por ciertas personas con mucha influencia y poder,
apoyadas por un sector de la Iglesia, en la revista Caras N° 286, del 19 de
marzo de la página 33 a la 36, se publica un abyecto reportaje sobre mi
persona y mi labor como misionera de Jesucristo y divulgadora de Su Palabra,
según pide Jesús: "...Vayan por todo el mundo y prediquen el
Evangelio a toda criatura" (Mc. 16, 15). "...Y me seréis
testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta lo último de la
tierra" (Hech. 1, 8b). (Curiosamente esto está pasando en el país
que los españoles llamaban en épocas de la conquista, "el último país
del mundo"). En dicho reportaje, se me cataloga de prostituta,
alcohólica, drogadicta, destructora de hogares, etc...
En dicha publicación se incluye una carta del provincial de la Compañía de
Jesús. Va dirigida al padre del querellado en una causa criminal, seguida por
mí, en contra de un acaudalado chileno. Este hombre me amenazó de muerte
reiteradamente. La carta del jesuíta no hace más que confirmar el verdadero
autor e intención del mencionado injuriante artículo.
En la carta que menciono, se niega toda relación mía con los Jesuítas, es
lamentable y dolorosamente falsa en su contenido, ya que es públicamente
sabido que viví durante dieciséis años en la casa de Ejercicios de la
Compañía de Jesús en la localidad de Padre Hurtado, en donde en conjunto
con los padres Jesuítas Carlos Aldunate y Agustín Sánchez, daba cursos de
Biblia, predicaba retiros de San Ignacio y retiros de sanación. Es muy
doloroso que estos sacerdotes, con quienes leal, directa y desinteresadamente
colaboré y que fueran mis formadores, no hayan desmentido el contenido de la
carta de su superior, pero lo acepto así dada la rigidez militar del voto de
obediencia Jesuíta.
Por lo anterior, me vi impedida de continuar dando cursos de Biblia y dictar
retiros Ignacianos en lugares donde lo hacía frecuentemente por lo cual
continué impartiendo retiros en La Florida en la casa de ejercicios de Schöenstatt,
hasta que un día, sin mediar explicación alguna, se me negó
intempestivamente, dicha casa dos días antes que se iniciara un retiro
programado con bastante antelación. Luego leo en la revista Caras del 19 de
marzo, que las autoridades de dicho movimiento han desaconsejado a sus fieles
a ir a cursos bíblicos conmigo hasta que la Iglesia oficial se pronuncie.
También se menciona en el artículo, que el arzobispo de Santiago, Monseñor
Francisco Javier Errázuriz, habría encargado al vicario de la zona
cordillera, padre Julio Dutilh, que reuniera antecedentes sobre mis
actividades. Ignoro si las palabras que allí se ponen en boca del padre
Dutilh, son efectivas, en todo caso, jamás he tenido conversación ni contacto
alguno con dicho sacerdote, por lo que de existir tal investigación, esta no
tendría requisitos mínimos de seriedad, ya que es básico en toda
investigación el oír a la persona afectada. Esto sucedió el 19 de marzo,
encabezando el artículo textualmente: "no sólo sus ex
seguidores están preocupados, también el arzobispo de Santiago, movimiento de
Schoenstatt, Legionarios de Cristo y la Compañía de Jesús".
En un recuadro especial en el artículo titulado "Postura de la
Iglesia Católica", habla el reportero y cita entre comillas lo que
dice el padre Dutilh sobre mí: también pone entre comillas parte del texto
del provincial jesuíta; y posteriormente pone entre comillas palabras del
jesuíta Montes, y del rector de la Universidad Alberto Hurtado. Este recuadro
lo encabeza el reportero, con el nombre del arzobispo de Santiago, Monseñor Francisco Javier Errázuriz.
El día 15 de abril, le escribí a Monseñor Errázuriz preguntándole por qué
este reportero lo menciona, lo mismo que dichos movimientos. También le
comunico que todo esto para mí era una señal clara de que tenía que empezar a
anunciar todas las notables discrepancias que existen entre la Palabra de
Dios y la doctrina del magisterio de la Iglesia Católica. Escribí la primera
de una serie de cartas abiertas y el 22 se la envié a Monseñor Errázuriz y al
Nuncio apostólico, enterando a éste de todos los acontecimientos.
El 24 de abril recibí respuesta de Monseñor Errázuriz donde me dice
textualmente: "...En lo que se refiere a mi
participación en dicho artículo, cosa que usted supone, puedo darle la
seguridad de no haber sido consultado ni directa, ni indirectamente por la
revista; tampoco por quienes respondieron las preguntas del periodista. En
dicho artículo no tuve participación alguna". "....Ni comparto la tendencia de un grupo importante
de periodistas, que los mueve a investigar y publicar ciertos problemas, sin
importarles mayormente las difamaciones que con ello producen".
En esa carta también me dice que a fines del año pasado le pidió al vicario
episcopal de la zona cordillera el padre J. Dutilh, hacerse un juicio sobre
mi trabajo apostólico. Este sacerdote pidió en marzo de este año ser liberado
del encargo que había recibido. Como lo dije anteriormente, jamás tuve
conversación ni contacto con el sacerdote Dutilh cuyas declaraciones (si no
son invención del periodista) aparecen en la revista. Yo jamás fui, lo
repito, consultada por el padre Dutilh.
Monseñor Errázuriz agrega en su carta que desde marzo nombró una comisión
compuesta por tres personas: el padre Gonzalo Castro, de Schöenstatt, la
Hermana Anneliese Meis y la señora María Inés Harriet. Como el 24 de marzo,
aún no se ponían en contacto conmigo, llamé a uno por uno y los invité para
que el lunes 26 vinieran a mi casa y empezáramos el trabajo. Respondí a todas
sus preguntas, fue una reunión muy agradable para mí, en la cual pude
proclamar con mucha alegría el Evangelio de Jesús y mis inquietudes frente a
la doctrina y comportamiento histórico de la Iglesia. "Cuando os
trajeren a las sinagogas, y ante los magistrados y las autoridades, no os
preocupéis por cómo o qué habréis de responder, o qué habréis de decir;
porque el Espíritu Santo os enseñaré en la misma hora lo que debáis
decir" (Lc. 12,11-12), y esto fue lo que pasó , fue una reunión muy
amena.
El 29 de abril recibí respuesta de Monseñor Errázuriz a mi carta del día 24.
En ella me dice textualmente: "Se lo repito: no he tenido
ninguna participación en dicho artículo. Por lo tanto sus suposiciones y
afirmaciones en la carta "Devuélvannos la Iglesia de Jesucristo",
son equivocadas y difamatorias. Por otra parte nada se puede concluir del
hecho de no haber desmentido públicamente las afirmaciones del artículo de la
Revista. Por desgracia una parte del periodismo en Chile tiene la práctica
negativa de escribir irresponsablemente sobre las personas, práctica contra
la cual lucho. Pero en Chile, cuando alguien cree ser difamado, emprende su
propia defensa. No espera que lo haga el Obispo". Yo contesté
inmediatamente a Monseñor Errázuriz y lo quiero hacer también desde aquí
públicamente: le pido disculpas por haber leído al pie de la letra lo que
dice el periodista y por haber creído en lo que el periodista dice en la
revista. Acepto que como dice usted mismo, Monseñor, fue "una
práctica negativa de escribir irresponsablemente sobre las personas",
del periodista que lo hizo. De nuevo le repito que me disculpe por haber
leído y creído al pie de la letra lo que el periodista dice. Monseñor me pide
que mi segunda carta no la reparta a la salida de las iglesias, le obedeceré
y no lo haré.
Por todo lo anterior, no cabe duda que los incidentes relatados forman parte
de una persecución sistemática en mi contra, por parte de personas
interesadas en que la Palabra del Señor no se conozca en su real y verdadero
significado y alcance por una parte, y por otra, por personas que no quieren
que los fieles católicos conozcan la verdad histórica de su Iglesia y acepten
todo sin reflexionar, investigar y estudiar.
Pongo en manos de ustedes esta segunda carta que la he escrito "con
temor y temblor" como dice S. Pablo en 1 Cor. 2,3, muy consciente de
que el Señor me está pidiendo contar Su verdad en Su Iglesia y aprovechó esta
coyuntura histórica, para que yo me atreviera a hacerlo.

Muchas gracias. Sabina Vélez Hurtado
|
|