EL LAICO, LA BIBLIA Y LA IGLESIA

 

 

 

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No puedo olvidar, y tengo que reconocerlo, que cuando me decidí a estudiar y "escudriñar las Sagradas Escrituras" (Jn 5,39; Hech 17,11), sabía que llegaría el momento en que quisieran matarme. Ya estoy en ese momento que es para dar testimonio como lo estoy haciendo y gracias doy al Señor por otorgarme el privilegio de que en mí, Su Palabra se haga vida, dándome el inmenso gozo que siento con todo lo que está pasando; sí, me siento bienaventurada, y lo soy. Lo soy, porque en la prensa local y en las revistas superficiales me han denigrado y reducido mi nombre y mi persona a la ignominia, con calumnias y chismes de señoras que no tienen nada que hacer, como dice la revista, (lo mismo que en el Talmud decían de Jesús y sus discípulos). De esta forma demostraron que el matrimonio entre los cristianos judaizantes (Hech, 15,1-25; Gal 2,11-14), y el pagano imperio romano es una realidad viva, actuante y palpable en nuestra Iglesia, trayendo, desde la historia en silencio hasta la actualidad, la Santa Inquisición que arremetió contra los cristianos, imponiendo sobre ellos las caducas leyes de Moisés cuya infracción se pagaba con la vida (Levítico).

Estoy segura que se prohibirá esta carta, y las que vendrán. No tendría por qué ser de otra manera. A esta carta la seguirán otras. Ha sido precisamente la campaña publicitaria, de amedrentamiento y persecución seguida en mi contra, la que me ha alertado sobre la importancia del mensaje que estoy entregando, ya que es increíble y casi apocalíptico que la jerarquía Católica "se una en yugo desigual (o igual)" (2Cor. 6,14) con los poderosos del mundo, apoyándolos en sus mentiras y calumnias, simplemente porque no quieren oír la verdad oculta en la Escritura que hace quedar de manifiesto la débil estructura de las bases argumentales de la Iglesia Católica.

Ruego al Señor que la Jerarquía de mi Iglesia, no caiga en las trampas de los poderosos del mundo, uniéndose con ellos en yugo desigual: "No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo?" ( 2 Co. 6,14-15). Los poderosos del mundo están apoyándose en sus mentiras y calumnias, simplemente porque no quieren que se divulgue la verdad oculta en la Escritura, la que difiere de la interpretación que tradicionalmente ha dado la Iglesia Católica.

Cuánto lamento el momento en que nuestra Iglesia peregrina se sedentarizó en Roma, "uniéndose en yugo desigual con los incrédulos", con el poder, con el estado: "Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes" (Ef. 6,12). Relación entre Iglesia y estado que ellos mismos en su doctrina designan como "cesaropapismo", apoderándose de la Verdad de Jesucristo y declarándose administradores absolutos de Ella, para así evitar que alguien como yo, les cuestione, el por qué de las diferencias engañosas entre la Iglesia de hoy y la Iglesia Apostólica, peregrina, evangelizadora y sanadora, maternal, alegre, gozosa y amorosa de los primeros siglos.

Es muy claro para cualquier pobre católico, que nuestra Iglesia no es la madre que proclama ser. ¿Dónde enviar a una persona que quiere e relacionarse con Jesús, entregarse a El, amarlo y servirlo? ¿A una misa dominical? ¿A confesarse? ¿A hablar con el párroco? ¿Y después qué? ¿No necesitará una comunidad cristiana que lo contenga, que lo ame, que no lo juzgue, que lo ayude a crecer? ¿Dónde están esas comunidades y esos grupos? ¿Y si quiere conocer la Sagrada Escritura, dónde se lo envía, a quién se lo remite? ¿Dónde están en nuestra iglesia los espacios para recoger las ovejas errantes, sin pastor y las que quieren ser alimentadas con el manjar de la Palabra Viva y eficaz de la Sagrada Escritura que "permanece para siempre"?: "Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre" (ls. 40,8)?

Por eso desde aquí clamamos con los que han clamado durante 2.000 años:

¡¡DEVUELVANNOS LA IGLESIA DE JESUCRISTO!!!

En mi segunda carta trataré temas relacionados con la Alianza, los Sacramentos, la Ley y otros más que es necesario que los conozcamos los cristianos.

Muchas gracias

Sabína Vélez Hurtado.

 

 

 

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