DECIDIÉNDONOS POR JESÚS

 

 

 

Imprime esta Página

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cuando estamos seguros del amor que Dios nos tiene, cuando lo hemos experimentado en nuestra vida diaria y participa en ella, tal como dice Jesús mismo que no temamos, que "está con nosotros todos los días de la vida hasta el fin de los siglos" (Mt. 28,20), entonces nos atrevemos a romper con el mundo, con la mentira, la falsedad y el engaño, con los vicios, con muchas amistades y muchos familiares. Nos atrevemos a buscar los caminos de Jesús, los de las comunidades primitivas del cristianismo. Nos atrevemos a romper los patrones doctrinarios que impiden la unión y el amor entre los cristianos. Nos hemos dejado obrar por el Espíritu Santo, para demostrar que sí es posible vivir el cristianismo. Para demostrar en nosotros que el cristianismo no es una religión, sino la manera de vivir del ser humano que Dios desea, busca y trabaja por ella.

¿Cómo pretender que Jesús vino a enseñarnos doctrinas, teologías y espiritualidades, cuando lo vimos relacionarse con los pecadores, comer y dormir en sus casas, salir con ellos, tomar y danzar con ellos?. "Vino el Hijo del Hombre, que come y bebe y dicen: He aquí un hombre comilón y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores. Pero la sabiduría es justificada por sus hijos" (Mt.11,19). "Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vió, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa" (Lc 19,5). Lo vimos dormir al aire libre: "Y después que los hubo despedido, se fue al monte a orar" (Mr. 6,46). Relacionarse con mujeres, algunas de ellas samaritanas: "Vino una mujer de Samaria a sacar agua y Jesús le dijo: Dame de beber" (Jn. 4,7). A Jesús lo vemos conviviendo siempre, formando comunidad, Iglesia. Pero nuestra Iglesia a cualquier intento de comunidad lo llama secta, formación de secta, impidiendo así la verdadera vida del cristiano y asegurándose que todos los bautizados estén bajo su supervisión por medio de las parroquias, sucedáneo insuficiente de las verdaderas comunidades de Berit, de las verdaderas "eclesiae" del principio, donde se compartían todos los bienes según la necesidad de cada miembro de la comunidad: "Todos los que habían creído estaban juntos y tenían en común todas las cosa; y vendían sus propiedades y sus bienes y los repartían a todos segúnla necesidad de cada uno" (Hech. 2,44-45); "Y la multitud de los que habían creído eran de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común. Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la Resurrección del Señor Jesús, y abundante gracia era sobre todos ellos. Así que no había entre ellos ningún necesitado; porque todos los que poseían heredades o casas, las vendían, y traían el precio de los vendido, y lo ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía a cada uno según su necesidad" (Hech. 4,32-35)y era así como vivían en un permanente Shallom, que es el verdadero deseo de Dios para Su hijo el hombre que ha adoptado y readquirido por medio de la Muerte y Resurrección de Jesús: "Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a Su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de Su Hijo el cual clama: ¡Abba, Padre! Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo" (Gal. 4,4-7).

¿Por qué le enseña la Iglesia a nuestros niños que: "Dios premia a los buenos y castiga a los malos", cuando Jesús nos dice que "Su Padre hace salir el sol sobre buenos malos y llover sobre buenos y malos?" (Mt. 5,45). ¿Cuál padre de nosotros es capaz de sentenciar al dolor y a la desgracia eternos a uno de sus hijos, porque ejecutó, aún intencionalmente, un acto contra su hermano? "¿Qué hombre hay de vosotros que si su hijo le pide pan, le dará una piedra o si le pide un pescado le dará una serpiente? Pues si vosotros siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan" (Mt. 7, 9-11).

 

 

 

HOME - INTRODUCCIÓN - LA BIBLIA
CARTAS: 1 - 2 - 3 - 4 - 5 - 6 - 7 - 8 - 9 - 10 - 11 - 12 - 13

Copyright ©2001-04 • Escríbenos a sabina1111@jesuspalabra.cl