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JESÚS, SAGRADA ESCRITURA Y SÍMBOLOS

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nuestra Iglesia ha desconocido por completo la semiología en la interpretación de las Sagradas Escrituras. Ha convertido los símbolos en verdades; el significante en significado. No ha leído el mensaje que tiene implícito el símbolo. No ha ido a la fuente que es el pueblo hebraico a preguntar acerca de los significados de los símbolos de la Sagrada Escritura que ellos escribieron porque fueron ellos los que vivieron los acontecimientos que allí se narran: "Vosotros adoráis lo que no conocéis; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos" (Jn .4,21). Ha interpretado los símbolos desconociendo totalmente su significado. Mejilla no es el espacio donde la arrogancia del otro comprueba nuestra inquebrantable humildad: "Pero yo os digo: no resistáis al mal, y si alguno te abofetea en la mejilla derecha, dadle también la otra" (Mt.5,39). Al hecho de tener otro dios diferente a YHVH y a Jesús, se lo llama adulterio, fornicación: "Mi pueblo a su ídolo de madera pregunta, y el leño le responde; porque espíritu de fornicaciones lo hizo errar, y dejaron a su Dios para fornicar" (Os. 4,12; ); "No piensen en convertirse a Dios, porque espíritu de fornicación está en medio de ellos, y no conocen a YHVH" (Os. 5,4). Mujer es símbolo de pueblo "He aquí, tu pueblo será como mujeres en medio de ti" (Nah.3. 13a). Era costumbre de los semitas, pueblo al que pertenecía Abraham, sacrificar su primogénito a su divinidad: (Gen. 22,1-19).

Del numeral 375 del catecismo de nuestra Iglesia dado el 11 de octubre de 1992 por Ioannes Paulus Pp II, me surgen algunas inquietudes. Dice así: "La Iglesia, interpretando de manera auténtica el simbolismo del lenguaje bíblico a la luz del Nuevo Testamento y de la tradición, enseña que nuestros primeros padres Adán y Eva fueron constituidos en un estado de santidad y justicia original". Pregunto: cómo puede nuestra Iglesia interpretar de manera auténtica el simbolismo del lenguaje bíblico a la luz del Nuevo Testamento y de la tradición, cuando en realidad el simbolismo bíblico se inicia casi dos mil años antes que el Nuevo Testamento? Y, ¿cómo desconoce en su mismo planteamiento el simbolismo, enseñando que Adán y Eva fueron nuestros primeros padres, si esta pareja paradisíaca es un género literario para indicar realidades históricas del pueblo hebreo y no para darnos una clase de antropología? Y mucho menos que fueron nuestros primeros padres quienes cometieron el pecado original (preferiblemente sexual, sobre todo en otras épocas), que heredamos nosotros de la desobediencia y el orgullo y que se borraría con el bautismo. ¿Qué pasó en el bautismo de todos nosotros, que después de él, seguimos siendo desobedientes y orgullosos? (En una próxima carta hablaré de los sacramentos, para entrar más a fondo en el tema desde los orígenes de ellos).

¿Dé cuál tradición puede hablar la Iglesia en el siglo primero, en los años 15, 30, 45 de nuestra era, si apenas estaba comenzando el cristianismo? La interpretación de los símbolos y la tradición, ¿no eran acaso las del pueblo hebreo? "Y nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo romperá los odres y se derramará, y los odres se perderán. Mas el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar; y lo uno y lo otro se conservan. Y ninguno que beba del añejo, quiere luego del nuevo; porque dice: El añejo es mejor" (Lc. 5,37-39). "El les dijo: Por eso todo escriba docto en el reino de los cielos es semejante a un padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas" (Mt. 13,52). ¿No son ellos los que desde Abraham tienen la tradición oral que explica el mensaje oculto en los símbolos que el mismo Espíritu Santo les inspiró a tantos hebreos que fueron entregando al pueblo el mensaje de YHVH? "Entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo" (2Pe. 1, 20-21). ¿No es el Nuevo Testamento una relectura del Antiguo Testamento a partir de todos los acontecimientos que vino a realizar Jesús? "Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo" (Heb. 1,1-2). ¿Y la tradición, cómo va a empezar con la venida de Jesús, como generación espontánea, desconociendo que había una tradición muy antigua, de muchos años y muchas realidades, anterior a Jesús y de Su mismo pueblo, Su misma raza y Su mismos Dios? "A lo suyo vino..." (Jn. 1, 11a) ¿Cómo desconocer que Jesús vino a completar esta tradición, a llevarla a su plenitud, a cumplirla con Su misma persona? "No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir" (Mt. 5,17). ¿Cómo desconocer la tradición de Abraham, Moisés, Jacob, todos los salmistas y profetas que tenían el mismo Dios y Padre que Jesús? "El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a Su Hijo Jesús..." (Hech. 3, 13a). ¿Cómo desconocer que por tradición desde Abraham, Moisés, Jacob, hasta hoy, los profetas son perseguidos y asesinados? "Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros" (Mt. 5,12). "¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque edificáis los sepulcros de los profetas y adornáis los monumentos de los justos, y decís: si hubiésemos vivido en los días de nuestros padres, no hubiéramos sido sus cómplices en la sangre de los profetas. Así que dais testimonio contra vosotros mismos de que sois hijos de aquellos que mataron a los profetas. ¡Vosotros también llenad la medida de vuestros padres! ¡Serpientes, generación de víboras! ¿Cómo escaparéis de la condenación del infierno? Por tanto, he aquí yo os envío profetas y sabios y escribas y de ellos, a unos mataréis y crucificaréis y a otros azotaréis en vuestras sinagogas, y perseguiréis de ciudad en ciudad; para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo hasta la sangre de Zacarías hijo de Berequías, a quien matasteis entre el templo y el altar. De cierto os digo que todo esto vendrá sobre esta generación" (Mt. 23, 29-36).

¿Cómo puede pues nuestra Iglesia extraer el significado del significante? ¿Cómo puede la Iglesia interpretar de manera auténtica el simbolismo, desconociendo el significado que le atribuyen los judíos y explicándolo a partir de sí mismo, del significante? Jesús, cuando curó los ojos a los ciegos, ¿era solamente para curarlos, o había algún símbolo en ello? ¿No sería para decir que El era la luz verdadera que ilumina a todo hombre? "Mas no habrá siempre oscuridad para la que está ahora en angustia, tal como la aflicción que le vino en el tiempo que livianamente tocaron la primera vez a la tierra de Zabulón y a la tierra de Neftalí; pues al fin llenará de gloria el camino del mar, de aquel lado del Jordán, en Galilea, de los gentiles. El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos" (Is. 9,1-2; Mat. 4,16). "Por la entrañable misericordia de nuestro Dios con que nos visitó desde lo alto la aurora, para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte" (Lc 1,78-79ª); (Lc 2,32; Is. 42,6-7; Is 49,6b; Jn 1,4-5). "Otra vez Jesús les habló diciendo: "Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida" (Jn. 8,12). (1Jn 2,8; Is.9,1-2). ¿Por qué presentan a Jesús primeramente como un taumaturgo, como un hacedor de milagros, echando a un lado el "semeion", la señal, el signo de que curaba los ciegos porque El era la Luz y para significar que el que no está relacionado con EL, está en tinieblas y por eso el sin sentido y la amargura de tantas vidas? ¿No vemos tantas personas aburridas, solas, amargadas porque no pudieron comprar amigos y amores? ¿No son el dinero, el poder y la fama, grandes tinieblas que ahogan el alma?

SE DESPRENDEN ENTONCES MUCHOS ERRORES CONCEPTUALES CUANDO SE CONVIERTE AL SIGNIFICANTE, ES DECIR A LA REPRESENTACIÓN GRÁFICA DE LA IDEA EN EL CONCEPTO QUE LA EXPLICA.

Cuando los evangelistas en el Nuevo Testamento hablan de noche, tarde, ¿se referirán acaso al momento en que se oculta el sol o está por ocultarse? ¿No están diciendo que está terminando la Alianza con Moisés, que está finalizando la Antigua Alianza y que está por iniciarse un cambio histórico, universal, celestial? ¿No estarán diciendo que se iniciará la Nueva Alianza anunciada por Jeremías 31,31-33? "He aquí que vienen días , dice YHVH en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice YHVH. Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días dice YHVH: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo". ¿No es el mismo Jesús el que dice que "la ley y los profetas llegan hasta Juan?" (Lc.16,16). Es decir, la Ley de la Antigua Alianza, de la Alianza con Moisés se terminó con la llegada de Juan el Bautista. Los anuncios de los profetas sobre la Nueva Alianza y la Nueva Ley se están cumpliendo porque ya apareció Juan, el Heraldo del Mesías, el último profeta de la Antigua Alianza, el que le daría a Jesús la señal del fin de lo antiguo y el comienzo de lo nuevo, de la instauración definitiva y para siempre del Reino de su Padre: "Voz que clama en el desierto: Preparad camino a YHVH; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios" (Is. 40,3). "Pues éste es aquel de quien habló el profeta Isaías, cuando dijo: Voz del que clama: en el desierto preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas" (Mt. 3,3). "La ley y los profetas eran hasta Juan; desde entonces el reino de Dios es anunciado, y todos se esfuerzan por entrar en él" (Lc. 16,16). (Mat. 11,1-13; Mat.4,12.17). "De igual manera, después que hubo cenado, tomó la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama" (Lc 22,20).

¿De cuál tradición puede hablar, nuestra iglesia en el siglo I y II sino es de la tradición del pueblo hebreo, ya que en tan corto lapso de tiempo no puede establecerse una tradición y era del monoteismo hebreo de donde estaba naciendo el cristianismo? ¿Cómo pues decir que la iglesia interpreta el simbolismo de LA BIBLIA a partir del Nuevo Testamento y de la tradición, cuando está desconociendo la verdadera tradición y simbolismos bíblicos que hereda del monoteismo hebreo? "Os exhorto, pues, a leer esto con benevolencia y aplicación y a tener indulgencia por aquello en que, a pesar del esfuerzo puesto en la traducción, no hemos logrado dar la debida expresión a las palabras, pues las cosas dichas en hebreo no tienen la misma fuerza cuando se traducen a otra lengua. No sólo este libro, sino aún la misma ley y los profetas y los restantes libros traducidos, difieren no poco comparados con el original" (Prólogo del traductor griego Eclo.15-26).

El Numeral 110 del catecismo católico dice: "para descubrir la intención de los autores sagrados, es preciso tener en cuenta las condiciones de su tiempo y de su cultura, los géneros literarios usados en aquella época, las maneras de sentir, hablar y de narrar de aquel tiempo". Este enunciado está perfecto, pero ¿por qué no lo aplican? Los católicos somos como el eunuco etíope que no entiende nada de la Sagrada Escritura, porque no tiene quien le enseñe (Hech. 8,26ss). ¿No se arreglaría el mundo, que esa es la intención Divina, si todos los católicos fuéramos evangelizados por la Palabra de Dios y al mismo tiempo fuéramos todos evangelizadores?

(Siempre me intriga el hecho de que los sacerdotes tengan hacia mí una dosis grande de celos profesionales. ¿Qué temerán?)

Bien dice el catecismo nuevo, (es el segundo catecismo en estos dos mil años) porque en el antiguo no decía eso, que hay que leer la Sagrada Escritura, con l a intención que tuvieron los escritores Sagrados o hagiógrafos al escribirla. Es más, con la intención que tuvo el Espíritu Santo al dictarle los textos a ellos.


¿Será la boda en Caná el momento en el cual Jesús instituyó el matrimonio? ¿Sería esa la intención del Espíritu Santo? ¿No estaba ya, desde el año 400 establecido definitivamente el matrimonio monogámico, como lo enseña el libro de Tobías? ¿Será para enseñar que María es intercesora y que lo que le pide al Hijo, no se lo niega? Y si esto es verdad, qué pasó con las promesas a la Virgen y los miles de millares de Aves Marías recitadas en los santuarios Marianos, para que la niña o el niño no murieran de leucemia o de cualquier otra cosa y al fin murieron? ¿Qué pasó? ¿No estaba María oyendo? ¿ Por qué su Hijo, "quien no le niega nada a su Madre" (como nos lo han enseñado), sí le negó la vida a algún ser querido nuestro? ¿Y por qué, cuando está enfermo nos dicen que roguemos con fe, "porque el Hijo no le niega nada a su madre" y si el milagro no resulta, nos dicen después "que Dios en su sabiduría lo permitió así? " (No voy a entrar en esto último, pero no me imagino ningún papá del mundo, ninguno, pero ninguno, ninguno, que se instale tranquilamente a ver cómo golpean a su hijo varios hampones, para que se haga varón y aprenda a defenderse). ¿No dice Jesús que si nosotros siendo malos les damos cosas buenas a nuestros hijos, más lo hará el Padre del Amor?: "¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿o si pescado , en lugar de pescado le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan? (Lc.11, 11-13). ¿No está S. Juan, simbolizando verdades más inefables, con este cuadro histórico, de las bodas de Caná? ¿No está S. Juan utilizando en este capítulo segundo, precisamente los géneros literarios, las condiciones de su tiempo y de su cultura, para anunciarnos momentos más trascendentales? ¿Por qué deja nuestra Iglesia toda la Verdad de la Revelación evangélica a niveles de interpretaciones morales y piadosas solamente? ¿No será porque desconoce la tradición hermenéutica que heredamos del pueblo hebreo y tiene que improvisar interpretaciones de último momento que mutilan el verdadero sentido y la verdadera intención del Espíritu Santo? Por esta razón la Palabra pierde su condición de "Viva, Eficaz, Penetrante, escrutadora de pensamientos y sentimientos, ya no entra hasta las fronteras del alma y del Espíritu" como dice Hebreos 4,12-1: Ha sido despojada de su verdadero contenido, de su alma, de su Espíritu, está muerta, no transforma a nadie, no seduce a nadie, no alimenta a nadie, no purifica a nadie: "Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado" (Jn. 15,3) !!!Qué lástima!!! Sería tan diferente la convivencia internacional y nacional si no hubieran vaciado la Sagrada Escritura de su esencia misma que es Jesucristo, que es el Amor. ¿Cierto?

 

 

 

 

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