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Un
sector de la
Iglesia Católica me persigue hoy. Iglesia a la que
pertenezco libre, voluntariamente y por decisión personal, no impuesta, ni
heredada, ni recibida por tradición. Sino convencida. Iglesia que vivo y
siento ardientemente. Consciente de que iglesia es el amor de Jesús que se
hace vida real y palpable en los que son fecundados por El y están unidos con
El, en El y para El: "Porque en El fueron creadas todas las cosas,
las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles;
sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue
creado por medio de El y para El" (Col. 1,16).
Porque es Su Iglesia: "Porque el marido es cabeza de la mujer así como
Cristo es cabeza de la
Iglesia, la cual es su cuerpo y El es su Salvador"
(Ef. 5,23). Porque es de El, porque en Ella se goza de compartir con nosotros
el amor del Padre, los carismas del Espíritu, la valentía recia de Su Madre y
porque es en Ella donde siembra la semilla fructífera de Su Palabra que es EL
MISMO: "En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el
Verbo era Dios" (Jn.1,1). Porque Su Iglesia es el nido que
prepararon los apóstoles, los primeros discípulos, los primeros cristianos
perseguidos por el imperio Romano y los judíos, para nosotros. Para nosotros
los que a través de la historia nos dejamos fecundar, penetrar por El y
relacionar con El
Yo
estuve oficialmente fuera de la Iglesia Católica durante un año (no voy a
exponer ahora las razones, pero para cualquiera que se sienta miembro activo
de la iglesia, son obvias). En este año conocí muchas iglesias (¡¡Gracias
Jesús!!), y por esto opté por la mía, la Católica. Ella es la que está
enraizada en los discípulos de Jesús y en Jesús mismo: "Y yo también
te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi Iglesia; y las
puertas del Hades no prevalecerán contra ella" (Mt. 16, 18). La
historia la avala y la historia es irresistible. Por eso volví a la Iglesia
Católica después de abjurar públicamente de otras iglesias, en Eucaristía
celebrada con el sacerdote jesuita Agustín Sánchez, ante hermanos y amigos
solamente y le dí mi palabra a Jesús de que en Ella y por Ella, lucharía
hasta mi muerte.
En Chile, la Iglesia Católica, aliada a la clase de poder económico, político
y social, quieren destruirme. La clase poderosa, porque ha escuchado y
conocido la Palabra de Jesús, "más penetrante que espada de doble
filo" (Heb. 4,12) y le ha dejado al descubierto sus "íntimos
pensamientos y sentimientos" (Heb, 4,12-13). Y ante la vigente
evidencia de Jesús, sus ídolos caen a tierra y descubren lo ineficaz de sus
riquezas mundanas para lograr la "vida en abundancia" que
Jesús da a Su "pequeña manada" (Lc.12,32). Los poderosos no
quieren desprenderse de su idolatría de corazón: "Respondiendo El,
les dijo: Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito:
Este pueblo de labios me honra, mas su corazón está lejos de mí"
(Mc. 7,6) especialmente de la idolatría a ellos mismos, a su propio vientre
como dice S. Pablo: "Porque tales personas no sirven a Nuestro Señor
Jesucristo, sino a sus propios vientres, y con suaves palabras y lisonjas
engañan los corazones de los ingenuos" (Rom. 16,18). Son adoradores
de sí mismos y se adoran entre ellos mismos: "Estos son murmuradores,
querellosos, que andan según sus propios deseos, cuya boca habla cosas
infladas, adulando a las personas para sacar provecho" (Jud. 16).
Por esta razón la Palabra de Jesús que he sembrado durante tantos años y en
tantos lugares, les molesta, los agrede, lo mismo que mi persona: "Al
oírlas, muchos de sus discípulos dijeron: Dura es esta palabra; ¿quién la
puede oír?... "Pero hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesús
sabía desde el principio quiénes eran los que no creían, y quién le había de
entregar" (Jn.6,60.64). Me ven pobre pero contenta. Ellos son ricos
pero angustiados. Me ven de "mala familia" pero llena de amigos.
Ellos, aristócratas, tienen como única compañía su soledad. Mi espontaneidad
para manifestar pensamientos y sentimientos y mi veracidad y sinceridad, la
llaman agresividad. "Bienaventurados los pobres en espíritu, porque
de ellos es el reino de los cielos" (Mt. 5,3); "Sino que lo
necio del mundo escogió Dios para avergonzar a los sabios; y lo débil del
mundo escogió Dios, para avergonzar a los fuerte y lo vil del mundo y lo
menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es"
(1Cor. 1,27-28). Me llaman gurú por la ropa ancha y de algodón que uso: "No
vestirá la mujer traje de hombre, ni el hombre vestirá ropa de mujer; porque
abominación es a YHVH tu Dios cualquiera que esto hace" (Deut.
22,5). Y estos poderosos del mundo, se han aliado con parte de la Jerarquía
de la Iglesia, porque son los que sostienen el "status"
socio-económico de Ella, que es una clase con mucho poderío económico, social
y sobre las conciencias, pensamientos y sentimientos de sus fieles: "Y
se hicieron amigos Pilato y Herodes aquel día; porque antes estaban
enemistados entre sí" (Lc. 23,12); "Entonces les dijo: ¿De
quién es esta imagen, y la inscripción? Le dijeron: De César. Y les dijo:
Dad, pues, a Cesar lo que es de Cesar, y a Dios lo que es de Dios"
(Mt. 22, 20,21).
El chileno no investiga, no estudia, no pregunta, no busca y cuando se le
muestra el engaño, huye muertos de miedo de aquellos que le tienen prohibido
pensar diferente a ellos: "Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que
nadie os engañe. Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el
Cristo; y a muchos engañarán... Y muchos falsos profetas se levantarán, y
engañarán a muchos; ... Entonces, si alguno os dijere: Mirad, aquí está el
Cristo, o mirad, allí está, no lo creáis. Porque se levantarán falsos
Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal
manera que engañarán, si fuere posible, aún a los escogidos ... Así que, si
os dijeren: Mirad, está en el desierto, no salgáis; o mirad, está en los
aposentos, no lo creáis ... Porque dondequiera que estuviere el cuerpo
muerto, allí se juntarán las águilas" (Mt. 24, 4-5.11.23-24.26.28). "Porque
tales personas no sirven a Nuestro Señor Jesucristo, sino a sus propios
vientres, y con suaves palabras y lisonjas engañan los corazones de los
ingenuos" (Rom. 16,18). Y me persiguen porque he demostrado a la
jerarquía de la Iglesia Católica, continuamente durante muchos años, las
insalvables discrepancias entre la doctrina de la Iglesia Católica y las
Sagradas Escrituras. Por eso los que me persiguen se han unido a los
poderosos del mundo, para intentar silenciarme.
No he sido llamada, ni preguntada, ni redargüida, ni investigada, por ningún
sacerdote, ni vicario, ni obispo a dar respuesta de lo que abierta y
claramente y delante de miles de personas, les he demostrado durante 16 años:
"Cada día estaba con vosotros enseñando en el templo, y no me
prendisteis; pero es así, para que se cumplan las Escrituras"
(Mc.14,49). Algunas diferencias son tan burdas, que hay muchos convencidos
que Eva sí se comió la manzana; que Pablo sí se cayó del caballo y que Eva y
Adán y Caín y Abel fueron nuestros primeros padres. Y, por supuesto, que
muchos aseguran que los idiomas se generaron en el episodio de la Torre de
Babel y hasta algunos pretenden tener fotos de ella.
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