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El
es mi esposo: "El que tiene la esposa, es el esposo; mas el amigo del
esposo, que está a su lado y le oye, se goza grandemente de la voz del
esposo; así pues, este mi gozo está cumplido" (Jn. 3,29); "Ven
conmigo desde el Líbano, oh esposa mía; ven conmigo desde el Líbano" (Cant.
4,8a). Juntos hemos dado a luz muchos hijos para el Reino: "Porque
está escrito: Regocíjate, oh estéril, tú que no das a luz; prorrumpe en
júbilo y clama, tú que no tienes dolores de parto; porque más son los hijos
de la desolada, que de la que tiene marido" (Gal.4,17; Is. 54,1).
Muchos, pero muchos muchos, han visto a mi lado la luz por lo menos un
instante. Hay gran cantidad de semilla sembrada en buena tierra. Aún no da
fruto. No es su tiempo: "Y otra parte cayó en buena tierra, y nació y
llevó fruto a ciento por uno. Hablando estas cosas, decía a gran voz: El que
tiene oídos para oír, oiga" (Lc. 8,8); "Yo planté, Apolos
regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios" (1Cor. 3,6). Pero esta
semilla que ha ido Jesús sembrando con mis manos y que cayó en tierra fértil,
el Padre la está haciendo crecer y llegará el momento de dar fruto y se hará
el árbol más grande del huerto donde vendrán las aves del campo a anidar en
sus ramas: "Y dijo: ¿A qué es semejante el reino de Dios y con qué lo
compararé? Es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en
su huerto; y creció, y se hizo árbol grande, y las aves del cielo anidaron en
sus ramas" (Lc.13,19). Así es, porque la
semilla es la Palabra
"Esta es, pues, la parábola: La semilla es la Palabra de Dios"
(Lc. 8,11) y Ella no vuelve vacía al Padre, sino que hace aquello para lo
cual fue enviada: dar Vida y Vida en abundancia: "Porque como
desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que
riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra,
y pan al que come, así será mi Palabra que sale de mi boca; no volverá a mí
vacía, sino que hará lo que yo quiero y será prosperada en aquello para que
la envié" (Is. 55,10-11); "El ladrón no viene sino para
hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida y para que la
tengan en abundancia" (Jn.10,10).
Mucha otra semilla cayó en el camino y se la comieron las aves, es decir
Satanás, para que los que la recibieron no crean y no sean sanados de su
iniquidad, de su perversidad, de su muerte a la que fuimos sometidos todos
por Satanás, cuando sometió a la naturaleza y de la cual fuimos salvados por
Jesús en su resurrección, y seguimos siendo salvados diariamente a través de
la relación personal e intransferible con El. "El sembrador salió a
sembrar su semilla; y mientras sembraba, una parte cayó junto al camino, y
fue hollada, y las aves del cielo la comieron" (Lc.8,5). "Y
los de junto al camino son los que oyen, y luego viene el diablo y quita de
su corazón la palabra, para que no crean y se salven" (Mt. 13,19). "Porque
la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa
del que la sujetó en esperanza; porque también la creación misma será
libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos
de Dios. Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con
dolores de parto hasta ahora" (Rom. 8,20-22). "Aguardando la
esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y
Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de
toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celosos de buenas
obras" (Tit. 2,13-14). Otra semilla cayó en pedregales, donde no
tenía mucha tierra; y brotó pronto porque no tenía profundidad de tierra,
pero salido el sol se quemó; y porque no tenía raíz se secó "Parte
cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no
tenía profundidad de tierra" (Mt. 13,5-6). Los vimos durante todos
estos años en todos los grupos y reuniones; recibieron la Palabra con gozo cuando
la oyeron pero por no tener raíz en sí, fueron de corta duración, porque
cuando aparecieron las tribulaciones y las persecuciones por causa de la Palabra, tropezaron en
su miedo, en su falta de consistencia, en su flemática personalidad y murió
la semilla que estaba en ellos. "Y el que fue sembrado en pedregales,
éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo; pero no tiene
raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción por
causa de la palabra luego tropieza. El que fue sembrado entre espinos, éste
es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las
riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa" (Mt.13,20-21).
Otra semilla repartida durante estos 27 años cayó entre espinos que crecieron
y la ahogaron y no dieron fruto, porque las ansias de las cosas pasajeras del
mundo, como la fama, el prestigio, la apariencia física, etc., el engaño de
las riquezas y la codicia de cosas y más cosas, entraron y ahogaron la Palabra y se hizo vacía,
vana e infructuosa en ellos: "Y parte cayó entre espinos; y los
espinos crecieron y la ahogaron" (Mt. 13,7); "El que fue
sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe
con gozo; pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al
venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego
tropieza". (Mt.13,22-23). Es semilla que no da fruto, aún cuando en
apariencia sea Palabra de Dios. Es semilla que se ha convertido en cizaña,
porque tiene toda la apariencia de semilla, pero al no dar fruto, comprueba
que no es semilla sino cizaña "Les refirió otra parábola, diciendo:
El Reino de los Cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en
su campo;...pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña
entre el trigo, y se fue. Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces
apareció también la cizaña" (Mt. 13, 24-26). La semilla tiene que
dar fruto si cae en tierra fértil. "Mas el que fue sembrado en buena
tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a
ciento, a sesenta, y a treinta por uno" (Mt. 13,23). Y hemos visto
en todos estos años cómo Satanás disfraza sus vanas palabras de aparentes
semillas del Reino de Dios. "Y no es maravilla, porque el mismo
Satanás se disfraza como ángel de luz" (2Co.11,14; Mt.4,6). ¿Cómo lo
sabemos? Basta mirar rápidamente el mundo para saber que no ha sido sembrada
en él, la semilla del amor y de las comunidades cristianas que sembró Jesús.
Otra semilla cayó en tierra fértil, y brotó, y creció y está dando fruto a
treinta, a sesenta y a ciento por uno. "Pero otra parte cayó en buena
tierra, y dio fruto, pues brotó y creció, y produjo a treinta, a sesenta, y a
ciento por uno" (Mc. 4,8) Es decir esta semilla se está
multiplicando velozmente y por supuesto que Satanás anda como león rugiente
buscando cómo devorarla y los hijos suyos buscan asfixiarla y consumirla y
sitiarla y acosarla. "Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario
el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar" (1Ped.5,8;
Mt.13,24-26). Esto y mucho más es lo que ha pasado durante todos estos años
que he vivido en Chile.
Aún hay semillas que necesitan agua, mucho agua para retoñar, crecer y dar
fruto. De lo contrario servirán solo como basura para ser quemada en la Gehenna
"Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo
de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en
manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero" (Mt.
13,30). En tiempo de los reyes, la
Gehenna era un lugar maldito
donde ciertos israelitas y sus reyes infieles habían quemado vivos a sus
hijos e hijas en honor de Moloc: "Así mismo profanó a Tofet, que está
en el Valle del hijo de Hinom, para que ninguno pasase su hijo o su hija por
fuego a Moloc" (2Rey. 23,10). Y este valle se llamaba gé-Hinon.
Luego este valle se convirtió en el lugar donde se quemaban las basuras de
Jerusalén, Betania, Betfagué, Ain Karem, Belén. En este lugar siempre había
fuego, nunca se apagaba, ardía continuamente, eternamente. Y Jesús usa este
símbolo del basural que arde, para significar que el que no da fruto es como
la basura, no sirve para nada. Porque entre otras cosas, el verdadero servir,
el verdadero dar fruto es llevar a otro a relacionarse con Jesús, no es
exponer doctrinas cristológicas aún cuando se las exponga de manera muy
erudita y teológica. Pero no se asusten, que Jesús no está diciendo que los
que no dan fruto sucumbirán eternamente en las llamas demoníacas. Está
diciendo que en el Reino no sirven para nada. Pero por supuesto que para el
mundo y los afanes del mundo sí son muy eficientes.
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