CONFESIÓN

 

 

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Confieso que me he retirado de la Iglesia Católica a mis cincuenta y dos años y medio de vida, después de trabajar en ella, como laica muy comprometida, desde los veintidós años. Durante todos estos años traté de ignorar las enormes diferencias que existen entre lo que el Padre Dios dice en la Sagrada Escritura, y lo que dice la doctrina de la Iglesia Católica pero me fue imposible continuar en esta actitud, ya que me sentía traicionando al Señor.

No me cambio a ninguna otra iglesia porque Jesús me ha pedido que "si alguno me dijere: Mira, aquí está el Cristo, o mira, allí está, que no lo crea. Que si me dijeren: Mira, está en el desierto, no salga; o mira, está en los aposentos; no lo crea" (Mt. 24, 23.26). Me dijo además: "Sal de ella pueblo mío, para que no seas partícipe de sus pecados, ni recibas parte de sus plagas" (Ap. 18,4), "porque la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que le adoren" (Jn. 4,23-24).

Pido perdón a tantos cientos de personas que durante tantos años, engañada yo, los llevé a participar activamente en la Iglesia Católica. Le pido al Señor les muestre la luz y repare El, el daño que yo les hice.

Perdón y gracias,

Sabina Vèlez Hurtado

Manizales, Colombia, Julio de 2003

 

 

 

 

 

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